Miopía: síntomas, causas y tratamiento

Los problemas en la visión pueden aparecer en cualquier etapa de la vida, siendo la miopía uno de los más frecuentes. Por fortuna, el tratamiento de los mismos es muy sencillo, aunque dependen de un diagnóstico temprano.
Miopía: síntomas, causas y tratamiento

Escrito por Luis Rodolfo Rojas Gonzalez, 12 mayo, 2021

Última actualización: 30 junio, 2021

Los errores de refracción son problemas oculares comunes que afectan la agudeza visual modificando la incidencia de los rayos de luz sobre la retina. Uno de estos tipos de errores es la miopía, la cual puede definirse como la ‘dificultad para ver con claridad algunos objetos lejanos’.

El ojo humano cuenta con múltiples medios de refracción de luz, los cuales se encargan de dirigir los rayos luminosos y enfocarlos en un punto específico de la retina. Las estructuras más importantes son la córnea y el cristalino, aunque la forma y el tamaño del globo ocular también tiene una gran influencia.

La miopía es un trastorno de la agudeza visual que afecta a millones de personas alrededor del mundo. De hecho, la Academia Americana de Oftalmología establece que el 25 % de los norteamericanos la padecen. Esta afección tiende a empeorar con el pasar de los años, por lo que su diagnóstico y tratamiento adquieren gran importancia.

Causas de la miopía

Causas de miopía.
Algunos casos de miopía se presentan desde edades tempranas.

Todos los rayos lumínicos deben incidir en un punto específico de la retina llamado fóvea para garantizar la mayor agudeza visual, sin embargo, los errores de refracción los desvían. En términos generales, el problema de la visión en cuestión se debe a algún problema en la córnea, el cristalino o en el tamaño del globo ocular.

Una de las principales causas es la elongación excesiva del globo ocular, es decir, que el mismo es más largo de lo habitual. Este aumento en el tamaño genera que la imagen observada se forme delante de la retina y no sobre ella. Cuando el problema de refracción se debe a esta causa se denomina miopía axial y suele ser congénito.

También puede existir un aumento en la curvatura de la córnea o del cristalino, lo que generará el mismo efecto que el aumento del tamaño del globo ocular. En este caso se conoce como miopía de curvatura, siendo un problema adquirido en la etapa adulta de la vida.

Algunas sustancias como el humor vítreo y el humor acuoso participan en la refracción de los rayos lumínicos, por lo que alteraciones en los mismos puede generar miopía. Este tipo de miopía en específico está relacionada con el envejecimiento, por lo que puede confundirse con la presbicia.

Todos los problemas mencionados puede aparecer en cualquier persona y pueden deberse tanto a factores genéticos como factores ambientales. El origen genético de la enfermedad presenta cifras mínimas a nivel mundial, por lo que suele asociarse a la industrialización, la polución y la dieta durante la infancia.

Síntomas

El principal síntoma de la miopía es la disminución de la agudeza visual, sobre todo con los objetos que se encuentran a cierta distancia. En este sentido, los objetos ubicados en la cercanía se observan con gran nitidez, mientras que los objetos lejanos tienden a observarse de forma borrosa o con los borde difuminados.

En la mayoría de los casos, los ojos tratan de adaptarse y mejorar por sí solos la visión, por lo que la agudeza visual tiende a disminuir cuando la enfermedad ha avanzado. No obstante, existen ciertos síntomas que pueden indicar la presencia de algún problema de refracción, entre los cuales destacan los siguientes:

  • Necesidad de entornar los párpados para enfocar objetos.
  • Dolores de cabeza constantes.
  • Fatiga o cansancio ocular.
  • Dificultad para observar objetos al conducir vehículos.
  • Visión borrosa durante la noche.
  • Acercarse a los objetos para verlos.

Miopía en niños

Este problema de refracción puede presentarse desde la niñez, sin embargo, es más difícil de diagnosticar en esta etapa de la vida. La visión de los niños aun se encuentra en desarrollo, por lo que los medios de refracción son más flexibles y tienden a adaptarse mejor a todos los cambios sin necesidad de presentar visión borrosa.

No obstante, los problemas de visión en niños pequeños pueden generar ciertos síntomas muy sutiles, entre los cuales destacan los siguientes:

  • Parpadeo constante.
  • Frotarse los ojos con frecuencia.
  • Necesidad de sentarse más cerca del televisor.
  • Entrecerrar los ojos de forma constante.
  • No notar objetos lejanos.

Diagnóstico

La miopía como problema de refracción.
Esta condición puede afectar casi a cualquier persona.

El diagnóstico precoz de la patología es de suma importancia para prevenir la progresión de la misma. La miopía puede empeorar hasta el punto de causar pérdida de la visión, de hecho, estudios demuestran que la miopía es la tercera causa más frecuente de ceguera a nivel mundial después del glaucoma y de las cataratas.

En este sentido, es de vital importancia acudir a un oftalmólogo cuando se sospeche de la existencia de la enfermedad, solo el mismo estará en la capacidad de realizar un análisis y diagnóstico certero. Uno de los métodos más precisos para detectar la miopía es el examen de refracción. 

Durante un examen de refracción el especialista puede usar diversos aparatos con lentes y te pedirá que observes a través de ellos. Otras pruebas de utilidad son la medición de la agudeza visual a través de cartillas y un examen de salud ocular con las pupilas dilatadas.

Tratamiento de la miopía

Uno de los tratamientos más utilizados para corregir la miopía es el uso de gafas divergentes o de lentes de contacto. Ambos artefactos presentan la ventaja de que no son invasivos y pueden usarse para corregir el defecto sin importar su gravedad.

No obstante, estos métodos pueden generar problemas estéticos y la aparición de orzuelos cuando no se limpian de forma adecuada.

Por otro lado, estudios demuestran que el 80 % de los casos de miopía se deben a alteraciones en la córnea, por lo que ciertos tratamientos quirúrgicos pueden corregir el defecto de forma permanente. El procedimiento consiste en la utilización de un láser para modificar la curvatura de la córnea.

A pesar de su gran utilidad, no todos los pacientes son aptos para una operación con láser, por lo que deben de cumplir los siguientes requisitos:

  • Ser mayor de 18 años.
  • Tener un defecto entre 1 y 15 dioptrías (una unidad de medida que utilizan los oftalmólogos al hacer la evaluación clínica de la salud ocular).
  • Que el defecto no haya empeorado significativamente en el último año.
  • Córnea de un grosor específico.

En los últimos años, múltiples investigaciones han demostrado la eficacia del uso de atropina al 0,01 % para prevenir la progresión del defecto de refracción en los niños. Esto se debe a que interfiere en el mecanismo de crecimiento del globo ocular, aunque su mecanismo de acción aún no está del todo claro.

El diagnóstico precoz es fundamental

La miopía es uno de los problemas de refracción más frecuentes a nivel mundial, sin embargo su diagnóstico puede retrasarse, sobre todo cuando el problema es leve y cuando se presenta en niños pequeños. En este sentido, es de suma importancia acudir al oftalmólogo cuando se presenten algunos de los síntomas ya descritos.

El diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno de la enfermedad resulta fundamental para evitar que el problema progrese y genere ceguera. Por fortuna, existen múltiples opciones de tratamiento disponibles que se adaptan a cada caso particular, lo más recomendable es conversar con el especialista y decidir cuál es la mejor opción.

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