Desprendimiento de retina: síntomas, causas y tratamiento

El desprendimiento de retina es una patología ocular muy grave que puede conllevar a la pérdida de la visión. Por fortuna, existen múltiples tratamientos disponibles para revertir el problema.
Desprendimiento de retina: síntomas, causas y tratamiento

Escrito por Luis Rodolfo Rojas Gonzalez, 22 abril, 2021

Última actualización: 25 abril, 2021

El ojo humano está constituido por diversas capas, siendo la retina una de las más importantes. La visión depende de la capacidad de esta última de captar los haces de luz y transmitirlos a través del nervio óptico. ¿Te interesa conocer cuáles son los síntomas, las causas y el tratamiento del desprendimiento de retina? A continuación te lo contamos.

La retina es un tejido neurosensorial situado en el interior del globo ocular. La misma funciona a través de un delicado sistema de receptores y transductores nerviosos. Se habla de desprendimiento, cuando la retina se separa de la pared posterior del globo ocular alterando su funcionamiento. 

A nivel mundial, se observa 1 caso positivo por cada 10 000 pacientes al año, lo que le da una indecencia promedio de 0,01 %. De hecho, en 2016 se identificaron más de 100 000 casos de desprendimiento de retina en España.

Síntomas del desprendimiento de retina

El desprendimiento de retina puede ser grave.
Estos síntomas pueden producirse casi de forma espontánea.

Las manifestaciones clínicas del desprendimiento de retina suelen presentarse de forma rápida y brusca, a diferencia de otras patologías como la presbicia. Por lo general, la sintomatología depende del agente causal y del compromiso de la capa retiniana.

El síntoma cardinal es el compromiso de la agudeza visual, la cual puede ir desde una visión nublada hasta la pérdida de la visión. De igual forma, los pacientes con desprendimiento de retina suelen cursar con los siguientes síntomas:

  • Sombras o cortinas en el campo visual. 
  • Destellos de luz o fotopsias.
  • Cuerpos flotantes oscuros o miodesopsias.
  • Dificultad para enfocar los objetos alrededor. 

En la mayoría de los casos, la persona no experimenta dolor ocular. De igual forma, los destellos luminosos y los cuerpos flotantes no siempre indican una patología visual grave y son comunes en pacientes de edad avanzada. No obstante, es vital acudir de forma inmediata al especialista para garantizar el abordaje oportuno.

¿Cuál es la causa?

La patogenia involucrada en el desprendimiento de retina está asociada a desgarros o rupturas de la capa retiniana, así como a fenómenos exudativos o por tracción. Los mismos debilitan y crean separaciones entre la retina y el pared del globo ocular, las cuales producen el desprendimiento.

La causa más frecuente es la retracción del cuerpo vítreo posterior. Este fenómeno arrastra parte de la retina causando lesiones que inducirán el desprendimiento. Una vez la misma esté separada en su totalidad no funcionará de forma adecuada, produciendo visión borrosa y manchas oscuras en el campo visual.

De igual forma, esta patología puede ser resultado de procesos traumáticos a nivel del cráneo o del ojo. De hecho, algunos estudios atribuyen el 20 a 30 % de los casos a traumas contusos. Además, puede estar condicionado por alteraciones en la formación y desarrollo del globo ocular, actos quirúrgicos y procesos tumorales.

Factores de riesgo del desprendimiento de retina

Por lo general, los factores de riesgo están asociados a fenómenos o situaciones que alteran la estructura de adhesión y soporte de la retina. Los mismos son resultado de variables propias del individuo, de patologías de base y de agentes externos condicionantes, dentro de los cuales se han identificado los siguientes:

  • Ser mayor de 50 años.
  • Utilizar lentes para objetos lejanos.
  • Cirugía para corrección de glaucoma.
  • Consumo de medicamentos que reduzcan el tamaño de la pupila, como la pilocarpina.
  • Antecedente de desgarro en el ojo contralateral.
  • Familiares que han padecido desprendimiento de retina.
  • Cirugía para la corrección de cataratas.
  • Golpes de alta intensidad en la cabeza.
  • Realizar grandes esfuerzo físicos como levantar objetos pesados.

De igual forma, enfermedades como la preclampsia, la glomerulonefritis y la diabetes avanzada aumentan el riesgo de padecer esta afección. Además, los trastornos neoplásicos benignos y malignos en las estructuras del globo ocular están asociados a una mayor incidencia por originar debilidad de la retina.

Diagnóstico

La identificación de desprendimiento de retina requiere la valoración integral por el médico especialista con base en la sintomatología ocular indicada por el paciente durante el interrogatorio. No obstante, la prueba estándar para el diagnóstico de esta patología es la oftalmoscopia indirecta con previa dilatación pupilar. 

La misma permite valorar todas las estructuras internas del ojo, así como determinar la integridad y adhesión de la capa retiniana. En algunos pacientes se pueden observar hemorragias vítreas que colorean de tono oscuro la retina. Además, suele existir formación de nuevos vasos sanguíneos en las patologías sistémicas desencadenantes como la diabetes.

Por otro lado, la oftalmoscopia directa también puede resultar de utilidad diagnóstica. No obstante, la misma puede omitir lesiones o desprendimientos de retina ubicados en la periferia del globo ocular.

Tratamiento del desprendimiento de retina

El desprendimiento de retina tiene tratamiento.
Existen varios procedimientos quirúrgicos para esta enfermedad.

Los pacientes diagnosticados con está afección deben ser tratados de forma inmediata para evitar un mayor daño en el globo ocular que lleve a la pérdida de la visión.

El protocolo terapéutico es quirúrgico y tiene como objetivo solucionar la lesión estructural, con láser o crioterapia, y colocar la retina en contacto con la superficie posterior del ojo. 

Los procedimientos quirúrgicos más comunes en el tratamiento del desprendimiento de retina son los siguientes:

Vitrectomía

Se realiza la extracción y  sustitución del cuerpo vítreo que retrae la retina por una delicada burbuja de aceite, gas o aire. Esta última se encargará de posicionar y mantener la retina en su lugar el tiempo necesario para que la misma sane de forma adecuada.

Una vez realizado el procedimiento, el paciente no podrá viajar a sitios con gran altitud o realizar actividades de buceo. Las mismas inducirían la expansión de la burbuja dentro del ojo, causando un aumento súbito de la presión intraocular.

Retinopexia neumática

El especialista colocará un burbuja de gas en el interior del globo ocular que fijará la retina a la pared posterior. Al cabo de los días, el ojo producirá un liquido que sustituirá de forma paulatina a la burbuja de gas. Luego del procedimiento, el médico solicitará mantener la cabeza fija en una posición determinada para favorecer a la sanación.

Bucle escleral

Se fija una banda de goma blanda en el exterior de globo ocular que se encargará de presionar hacia adentro el ojo. La misma permitirá que la retina desprendida pueda adherirse con mayor facilidad a la pared. En la mayoría de los casos, esta banda se sitúa de forma permanente en el ojo.

¿Cuándo acudir al médico?

Por lo general, el pronóstico del desprendimiento de retina depende de la gravedad y la localización de la lesión. La resolución quirúrgica suele ofrecer excelentes resultados, no obstante, los mismos dependen de la atención y el abordaje oportuno de la afección.

Ante síntomas oculares molestos asociados a la alteración de la agudeza visual se debe acudir al médico de forma inmediata. El mismo se encargará de brindar la ayuda necesaria y establecer el protocolo de atención que se requiere de acuerdo a la severidad del caso.

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