Hepatitis B en bebés y niños

Las infecciones de hepatitis B en bebés y niños son muy comunes. Te enseñamos sus características y opciones de tratamiento.
Hepatitis B en bebés y niños
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 15 noviembre, 2022

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) un promedio de 240 millones de personas en todo el mundo padecen de hepatitis B crónica. Las infecciones graves pueden derivar en cirrosis hepática, muerte prematura e incluso cáncer. Hoy revisamos todo lo que debes saber sobre la hepatitis B en bebés y niños, con énfasis en las opciones de tratamiento.

No todos los casos de hepatitis B pediátrica son graves. De hecho, la mayoría de los episodios son leves o moderados y desaparecen sin tratamiento en uno o dos meses. A pesar de ello las complicaciones están a la orden del día, de manera que los padres deben estar al tanto de las características de la infección. Esto particularmente en relación con la vacuna.

Síntomas de la hepatitis B en bebés y niños

La manifestación clínica de la hepatitis B en bebés y niños depende del estado de inmunitario del huésped, el nivel de replicación del virus y la edad de la infección. Muchos de los pacientes no desarrollan síntomas, o si lo hacen aparecen en un nivel muy leve. Los signos se manifiestan entre 25 a 180 días de la exposición al virus y se caracterizan por lo siguiente:

  • Pérdida de apetito.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Dolor en las articulaciones.
  • Fiebre leve.
  • Erupciones generalizadas (con y sin picazón).
  • Piel y ojos de color amarillo.
  • Fatiga o cansancio.
  • Dolor en la parte superior derecha del abdomen.

Los investigadores catalogan tres tipos hepatitis B en bebés y niños: hepatitis aguda autolimitada, hepatitis crónica y necrosis hepática masiva que produce insuficiencia hepática aguda.

Se estima que hasta el 90 % de los infantes que adquieren la infección por el virus de la hepatitis B tienen el riesgo de desarrollar episodios crónicos. Por el contrario, los adultos suelen manifestar solo evoluciones agudas autolimitadas.

Los episodios graves se caracterizan por enfermedad hepática crónica y carcinoma hepatocelular, principalmente. Es por esto que resulta tan urgente contrarrestar la evolución de la infección.

Finalmente, la necrosis hepática masiva es muy rara; tanto que menos del 1 % de los casos desencadenan en esta. Los síntomas descritos deben tomarse como señal de alerta de una posible infección.

La hepatitis B en bebés y niños produce dolor abdominal
Las manifestaciones clínicas pueden variar dependiendo del niño afectado, pero el dolor abdominal es una de las alteraciones más frecuentes.

Causas de la hepatitis B en bebés y niños

La hepatitis B es causada por el virus de la hepatitis B (HBV, por sus siglas en inglés). A diferencia del virus de la hepatitis A no se transmite a través del agua o por medio de alimentos contaminados.

Sí lo hace por medio del contacto de fluidos corporales de una persona infectada: sangre, semen, fluidos vaginales y saliva. En el caso específico de la hepatitis B en bebés y niños los episodios se desencadenan por lo siguiente:

  • Durante el nacimiento de una madre con la infección.
  • Vivir en la misma casa con una persona con el virus (en especial cuando se comparten juguetes, utensilios para comer y demás).
  • Recibir transfusiones de sangre múltiples debido a complicaciones de salud.
  • Ser mordido por alguien infectado con el virus (cuando se produce un rompimiento en la piel).
  • Ser un paciente de hemodiálisis.

Aunque es cierto que el virus afecta a otras áreas del cuerpo, su mayor impacto se siente en el hígado. Lo hace especialmente en las células hepáticas conocidas como hepatocitos.

El virus se empieza a reproducir dentro de dichas células, lo que deriva en su destrucción o muerte. Cuando solo mueren unas cuantas de estas no ocurren mayores problemas, la cuestión es cuando lo hacen miles y miles.

Por suerte, la mayoría de los episodios transcurren de manera lenta. El virus se aloja en las células, pero se reproduce de forma progresiva. Es por esta razón que muchos niños o bebés no manifiesten síntomas, y estos no parecen hasta semanas o meses después de la infección.

La transmisión vertical es la principal causa de la hepatitis B en bebés y niños. Esto es, la infección que se produce antes del nacimiento, durante el nacimiento o en el posparto.

Se piensa que hasta el 95 % de los niños infectados antes del parto desarrollan una evolución grave, de manera que no pueden eliminar el virus durante los primeros seis meses de vida.

Diagnóstico de la hepatitis B en bebés y niños

La hepatitis B en bebés y niños y los análisis de sangre
Los exámenes de sangre son fundamentales para establecer un diagnóstico definitivo de hepatitis B, aunque hay otros estudios útiles.

Como bien señalan los expertos, las poblaciones de alto riesgo deben someterse a pruebas médicas para determinar la presencia del virus. En este caso, la presencia de la infección en la madre y los demás integrantes de la familia.

El diagnóstico de la hepatitis B se hace por medio de análisis sanguíneos con el objetivo de detectar HBsAg, anticuerpos de superficie contra la hepatitis B (HBsAb) y anticuerpos contra el núcleo de la hepatitis B (HBcAb).

La sola presencia de HBsAg es indicador del proceso infeccioso. Por su parte, la presencia de HBsAb señala un proceso de inmunidad o de recuperación frente al virus (en marcha o ya exitosa).

Por último, HBcAb se manifiesta al inicio de un proceso agudo; aunque junto con otras variables también puede señalar un cuadro grave. En ocasiones el ADN del virus puede ser el único marcador presente en las infecciones tempranas.

Las pruebas sanguíneas son el único método para detectar de manera oportuna la infección. Los síntomas se toman como referencia, por supuesto, pero por sí solos no son suficientes para ofrecer un diagnóstico seguro. La detección temprana es vital para evitar evoluciones crónicas, en especial en bebés o niños nacidos de madres infectadas con el virus.

Opciones de tratamiento

En general, los casos leves no suelen tratarse. Si mediante la evaluación se determina que el hígado no está en peligro, o está en peligro de estarlo, y que por el contrario se encuentra en proceso de recuperación, los médicos optarán por hacer frente a los síntomas en caso de que proceda. Por el contrario, los casos graves requieren una intervención inmediata.

Hasta el momento las inyecciones de interferón alfa-2b (Intron A) son el único tratamiento antiviral aprobado para hacer frente a la hepatitis B. La segunda opción disponible es la ingesta del medicamento oral lamivudina (Epivir-HBV). A través de estos se puede controlar la evolución de la infección, y se hace con efectividad en casi todos los casos.

En el proceso se deben evitar suplementos o interacciones con agentes que pueden deteriorar el hígado. Consulta con el especialista qué cosas evitar en estos sentidos.

Aunque no se considera un tratamiento propiamente dicho, la vacunación oportuna puede evitar hasta el 95 % de los casos graves de hepatitis B en bebés y niños. Las mujeres embarazadas deben realizarse pruebas para detectar la infección, de manera que se pueda actuar durante las primeras horas luego del nacimiento.



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