Escala de coma de Glasgow: lo que debes saber

La escala de coma de Glasgow es la herramienta estándar para valorar la conciencia en varias situaciones. Te enseñamos su historia y los criterios de clasificación.
Escala de coma de Glasgow: lo que debes saber
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 26 abril, 2022

La escala de coma de Glasgow es una herramienta clínica que se utiliza para analizar el nivel de conciencia de un paciente luego de una lesión cerebral. Se describió por primera vez en 1974 de la mano del Dr. Bryan Jennett y el Dr. Graham Teasdale. Esta fue actualizada en ediciones posteriores hasta consolidar la escala que hoy se utiliza en buena parte del mundo.

En sus inicios esta herramienta clínica solo se empezó a utilizar por el equipo de neurocirugía de Glasgow. Poco a poco se masificó en otros centro médicos, y la publicación de artículos avalando la escala contribuyó más a su popularidad. Desde que se incluyese en la primera edición del programa Apoyo Vital Avanzado en Trauma se consolidó como una herramienta estándar en estas prácticas médicas.

Clasificación de la escala de coma de Glasgow

La escala de Glasgow valora el nivel de respuesta de pacientes mayores de dos años en cuanto a sus manifestaciones oculares, verbales y motoras. Aunque las respuestas se evalúan por separado, al final se consideran en conjunto para analizar el nivel de conciencia de un paciente en varios contextos, en especial luego de lesiones traumáticas.

La escala tiene un puntaje que va desde 3 (mínimo) hasta 15 (máximo). Los puntajes más bajos se asocian con un mayor riesgo de muerte y los más altos con un menor riesgo de complicaciones. A pesar de esto, la escala por sí misma no se utiliza para valorar el pronóstico a corto, medio o largo plazo de los pacientes en entornos clínicos. Veamos en qué consiste cada prueba y cómo se puntúa según el caso.

Respuesta ocular

La escala de coma de Glasgow toma en cuenta los movimientos oculares
Los movimientos oculares están claramente influenciados por el sistema neurológico. De ahí la importancia de su evaluación.

Valora la respuesta del paciente a una serie de estímulos visuales en una escala que va desde el 1 hasta el 4. Veamos los criterios que permiten realizar la clasificación:

  1. Sin apertura de ojos (ninguna).
  2. Apertura de ojos tras estímulos dolorosos (a la presión)
  3. Apertura de ojos tras gritar o dar una orden (al sonido).
  4. Apertura de ojos antes del estímulo (espontánea).

Si existe un factor local que impida clasificar las respuestas en esta escala (parálisis, daño severo en los ojos y demás) se puntuará como no valorable (NV) o no comprobable (NC).

Respuesta verbal

Valora la respuesta del paciente de acuerdo con estímulos verbales que se clasifican en una escala que oscila entre 1 y 5. Veamos los criterios de la escala de coma de Glasgow que permiten hacer la clasificación:

  1. Sin respuesta verbal (ninguna).
  2. Solo gemidos o quejidos (sonidos).
  3. Palabras sueltas inteligibles (palabras).
  4. Sin orientación, pero se comunica con coherencia (confuso).
  5. Da correctamente el nombre, el lugar y la fecha (orientado).

Si existe algún factor que interfiere en la comunicación del paciente (parálisis, intubación, sordera y demás) se puntuará como no valorable (NV) o no comprobable (NC).

Respuesta motora

Valora la respuesta del paciente en función de una serie de respuestas motoras, las cuales se clasifican en una escala del 1 al 6. Veamos los criterios que permiten agrupar las reacciones:

  1. Sin respuesta motora (ninguna).
  2. Extiende el brazo (extensión).
  3. Dobla el brazo sobre el codo, pero lo hace con características anormales (flexión anormal).
  4. Dobla el brazo sobre el codo rápidamente, pero sin características anormales (flexión normal).
  5. Lleva la mano por encima de la clavícula al estimularle el cuello (localiza).
  6. Obedece órdenes motoras en ambos lados (obedece comandos).

En caso de que el paciente esté bajo los efectos de sedación por drogas, padezca una parálisis, una lesión de la médula espinal o enfermedad degenerativa (como esclerosis lateral amiotrófica o esclerosis múltiple), se puntuará como no valorable (NV) o no comprobable (NC).

Para obtener el puntaje final se extrapolan los resultados en uno solo. Normalmente se hace en una simple ecuación que utiliza las iniciales en inglés de cada reacción: E (ojos), V (verbal) y M (motora). Cada lesión es diferente, aunque por lo general los puntajes iguales o menores a 8 se consideran graves, entre 9 y 12 moderados y entre 13 y 15 leves.

Imaginemos por un momento que un paciente obtiene un puntaje de 3 para la prueba visual (E3), 4 para la prueba verbal (V4) y 4 para la prueba motora (M4). La simplificación resultante se determinará como GCS 11: E3V4M4. A menudo se acompaña de la hora exacta en la que finalizó el procedimiento. Siguiendo este caso hipotético se registraría como GCS: E3V4M4  a las 10:32 a. m.

La escala de coma Glasgow en pediatría

La escala de coma de Glasgow en lactantes
Los niños en condiciones críticas también deben ser evaluados desde un punto de vista neurológico. Aplicar la escala de Glasgow puede ser más difícil en estos pacientes.

Dadas las limitaciones que existen para determinar algunas reacciones en los niños, en especial en los menores de 2 años, la escala de coma Glasgow ha sido adaptada a los entornos pediátricos. Mantiene las tres pruebas (ocular, verbal y motora), así como la clasificación del 3 al 15. Se realizan por separado, aunque al final se interpretan en un conjunto.

No existe una escala estandarizada, de manera que existen varios criterios de clasificación para aplicar la herramienta a los más pequeños. La versión que presentamos a continuación es una extrapolación de la ofrecida por James H. E. y la Red de Investigación Aplicada de Atención de Emergencia Pediátrica.

Respuesta ocular

  1. Sin apertura de ojos.
  2. Apertura de ojos al dolor.
  3. Apertura de ojos al sonido.
  4. Apertura de ojos de forma espontánea.

Respuesta verbal

  1. Ausencia de respuesta verbal.
  2. Gemidos en respuesta al dolor.
  3. Llanto en respuesta al dolor.
  4. Irritabilidad/llanto.
  5. Arrullos y balbuceos.

Respuesta motora

  1. Sin respuesta motora.
  2. Extensión anormal como respuesta al dolor.
  3. Flexión anormal como respuesta al dolor.
  4. Retiro como respuesta al dolor.
  5. Retiro como respuesta al tacto.
  6. Movimientos espontáneos y con determinación.

Estos criterios pueden ser útiles para aplicar la escala de coma Glasgow a los niños, aunque reiteramos que no existe hasta el momento una clasificación estándar. Téngase en cuenta que la escala no ofrece un pronóstico fidedigno de la evolución del paciente, aunque este se puede inferir de manera indirecta de los resultados. La ausencia de pronóstico es la principal crítica al uso de la escala.

Existen varias alternativas a la escala de Glasgow, pero ninguna de ellas ha logrado la popularidad suficiente para desplazarla como herramienta estándar. Las más rigurosas son la escala FOUR y la escala motora simplificada. A pesar de que en algunos puntos pueden ofrecen parámetros más confiables, la escala de coma Glasgow sigue siendo la más utilizada en todo el mundo en la práctica clínica.

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