El cuidado de los pies en verano

Los pies suelen descuidarse en los meses más calurosos del año. ¿Quieres saber cómo cuidarlos en verano? A continuación te proponemos 8 hábitos básicos y efectivos.
El cuidado de los pies en verano
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 23 septiembre, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 23 septiembre, 2021

Última actualización: 23 septiembre, 2021

Cuando se acerca el verano, piensas en muchas cosas. Enseñar el abdomen por el cual has trabajado durante meses, broncear un poco tu piel, disfrutar de la playa y aprovechar al máximo tu tiempo libre. Sin embargo, pocas veces meditas sobre la importancia de cuidar los pies en verano. Para que no termines arruinando tus vacaciones, te presentamos 8 cosas que puedes hacer para protegerlos.

Ciertamente, el cuidado de los pies es algo que debes practicar durante todo el año. Sin embargo, y por diversos motivos, en verano estás expuesto a un mayor número de complicaciones debido al tipo de actividades que puedes realizar. Si ya has pasado varios tragos amargos en el pasado, te proponemos una serie de consejos para cuidar los pies en verano.

8 consejos para cuidar los pies en verano

No siempre somos conscientes de la importancia de nuestros pies. Esto nos lleva a descuidarlos o a colocarlos en situaciones que favorecen su deterioro. Tal y como nos lo recuerda la American Podiatric Medical Association (APMA), el cuidado de los pies en el verano es algo que no puedes omitir durante tus vacaciones. Veamos algunas cosas que puedes hacer para protegerlos.

1. Protégelos de la luz del sol

Cuidar los pies en verano con protector solar
La piel que recubre los pies no suele estar tan expuesta al sol. Por eso, aplicar protector solar es importante para evitar quemaduras.

Lo primero que debes tener en cuenta para cuidar los pies en el verano es protegerlos de la luz del sol. Normalmente, cuando aplicamos bloqueador solar priorizamos áreas como los brazos, la cara o el cuello. A veces olvidamos por completo aplicar protector solar en los pies, en especial en la parte superior de estos.

Recuerda que, a diferencia de otras zonas del cuerpo, los pies casi nunca ven la luz del sol. Es por esta razón que su piel suele ser más sensible, lo que te expone a quemaduras más rápidas e intensas en contraste con otras áreas del cuerpo. Ten en cuenta que el uso de estos productos no es un salvoconducto para exponerte al sol desconsideradamente.

Tal y como señala la evidencia, el grado de protección que aseguran las marcas de estos productos no siempre se corresponde con la realidad. Aunque por supuesto son una línea de defensa indiscutible para evitar la exposición a los rayos UV, debes evitar la exposición directa prolongada para evitar quemaduras. La interacción con el agua o la arena pueden hacer reducir su eficacia.

2. Hidrátalos con frecuencia

Recuerda hidratar tus pies con la misma frecuencia que otras partes del cuerpo, como el rostro, los brazos o las piernas. Ignorar los pies no es infrecuente durante la rutina de humectación, lo que impide que estos aprovechen las propiedades beneficiosas de esta.

Hidratar la piel impide que se formen grietas y le otorga una apariencia más suave, tersa y juvenil. Los investigadores están de acuerdo en que las cremas con urea son beneficiosas al momento de hidratar la superficie plantar. Cuando elijas productos de este tipo, procura utilizar aquellos con concentraciones de este compuesto que oscilen entre el 5 % y el 20 %.

Recuerda que la piel plantar es una de las más gruesas de todo el cuerpo. Cuando la hidrates, evita hacerlo superficialmente, así procuras que se distribuya adecuadamente sobre su superficie. Sin duda, este es uno de los consejos para cuidar los pies en verano que no puedes omitir.

3. Elije el calzado adecuado

Otro de los requisitos para cuidar los pies en el verano lo encontramos en el calzado que elijes durante esta época. Podemos distinguir claramente dos bandos: el calzado cerrado y el abierto. En este punto, debemos enfatizar que ambos son perfectamente válidos, siempre y cuando consideres un par de detalles al respecto.

El calzado cerrado que elijas debe ser liviano, con una suela resistente y transpirable. Las primeras dos condiciones te permitirán caminar con ellos a todos lados sin estresar o cansar tus pies; la segunda evitará que se acumule el calor o la humedad luego de varias horas.

En cuanto al calzado abierto, debes procurar que este te ofrezca un buen rango de estabilidad. Aunque es cierto que no encontrarás nada más apropiado para la transpiración, en ocasiones esta se sacrifica por la ausencia de sujeción. De esta manera, puedes exponerte a caídas o lesiones como los esguinces de tobillo. Elije entonces un modelo que consideres estable y seguro.

4. Mantenlos lo más secos que puedas

Algo que muchas veces se olvida luego de ir a la playa, a la piscina o después de tomar una ducha es mantener los pies secos. Las altas temperaturas o el contexto en el que te encuentres puede llevarte a pensar que se secarán por sí solos, o en su defecto podrías secarlos pero solo de manera superficial.

Es muy importante prestar atención a los espacios que separan a cada uno de los dedos, así como a los pliegues que los unen con la planta del pie. Para ello utiliza una toalla especial exclusiva para esta zona y llévala siempre contigo a los lugares donde crees que existirá cierto grado de humedad.

5. Usa antitranspirantes

El uso de antitranspirantes para los pies es frecuente en cierto tipo de personas, como los atletas, pero ajeno para la mayoría de los demás. Usar antitranspirante es muy importante para cuidar los pies en el verano, ya que las altas temperaturas favorecen su sudoración. Los pies sudorosos pueden derivar en mal olor y en infecciones por hongos.

El pie de atleta se origina ante cantidades anormales de sudor en los pies. El uso de antitranspirantes se debe complementar con otros hábitos como lo son usar calcetines limpios, lavar con agua y jabón los pliegues de los dedos, evitar compartir calzado y utilizar polvos antimicóticos si se es propenso a padecer infecciones por hongos.

6. Corta bien las uñas y controla el esmalte

En general, los especialistas no cuestionan el uso de esmalte de uñas en verano, en principio porque es la época del año donde los pies se exponen con mayor frecuencia al aire libre. Sin embargo, debes controlar la frecuencia con la cual recurres a estos; en especial a los conocidos como esmaltes permanentes.

Este tipo de esmaltes son difíciles de retirar, pueden debilitar la uña y empeoran los cuadros de infecciones por hongos. En cuanto al cortado de las uñas, ten en cuenta que siempre debes hacerlo con un diseño recto. Evita a toda costa hacerlo con una apariencia redondeada y recortar las esquinas. De ser posible, recurre a un especialista para que este te las corte de manera adecuada.

7. Aplica medidas para prevenir lesiones

Es importante y lógico evitar lesiones en los pies, en especial si eres diabético. Los investigadores no dejan de alertar la importancia de cuidar los pies en verano para los pacientes con diabetes. Ten en cuenta en este punto que las complicaciones relacionadas con lesiones y úlceras son especialmente peligrosas en estos contextos.

De esta manera, ten cuidado con episodios traumáticos que puedan derivar en cortaduras, esguinces, tendinitis, hematomas subungueales, contracturas y demás. También debes estar alerta cuando camines descalzo por la playa y otros espacios. Rocas filosas o pequeños cristales de botella te pueden dejar indispuesto.

8. Atento a la aparición de hongos

Para cuidar los pies en verano hay que prevenir los hongos
Las infecciones micóticas pueden afectar la piel de los pies (con picazón intensa o lesiones varias) o las uñas (por lo general, con engrosamiento y coloración amarillenta).

Para cuidar los pies en verano, debes vigilar y prevenir la aparición de hongos. Por todas las características que ya hemos expuesto, el desarrollo de estos es muy común durante esta temporada. Además de aplicar todo lo que ya te hemos sugerido, debes establecer rutinas para inspeccionar el estado de tus pies.

En ellas valorarás el aspecto de la uña y de los pliegues entre los dedos. De percatarte de la presencia de una posible infección por hongos, actúa con prontitud de la mano de un antimicótico. Si así lo consideras, también puedes recurrir ante un especialista para un tratamiento más avanzado.

Como puedes ver, los consejos para cuidar los pies en verano parten del sentido común y de algunas pautas básicas. No son difíciles de aplicar, y en todo caso luego de hacerlo solo obtienes beneficios. Al margen de la diversión, procura incluir espacios en tu rutina para el cuidado de tu salud. Esta, entre muchas otras, es muy importante.

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