Alergia al trigo: todo lo que debes saber

La alergia al trigo es una condición poco frecuente que puede ser confundida con algunas enfermedades gastrointestinales. Veamos cómo la puedes distinguir y cuál es su tratamiento.
Alergia al trigo: todo lo que debes saber
Diego Pereira

Revisado y aprobado por Diego Pereira el 26 junio, 2021.

Escrito por Josberth Johan Benitez Colmenares, 26 junio, 2021

Última actualización: 26 junio, 2021

Se conoce como alergia al trigo a las reacciones alérgicas que se producen luego de la ingesta de alimentos que contengan este cereal. Por lo general, las reacciones aparecen minutos después del contacto, aunque también pueden aparecer entre 1-3 horas más tarde. Dado el contexto en el cual se presenta, se puede confundir con celiaquía o sensibilidad al gluten no celíaca.

La alergia al trigo es una condición muy difícil de diagnosticar. Algunos estudios sugieren que retrasos de 32 a 62 meses son relativamente frecuentes, debido a que se tienen que descartar muchos alérgenos que pueden ocasionar las respuestas en el organismo. Hoy te enseñamos todo lo que debes saber de ella: síntomas, causas y cómo tratarla.

Síntomas de la alergia al trigo

La alergia al trigo puede causar reacciones cutáneas
Las manifestaciones clínicas de la alergia al trigo son similares al resto de las alergias. Conocer los síntomas favorece el hecho de acudir tempranamente a un servicio médico.

El trigo es uno de los cereales más cultivados en todo el mundo. Está presente en el pan, la pizza, las galletas, el cuscús, los pasteles, los biscochos y cientos más. Las reacciones alérgicas se pueden manifestar por dos tipos: ingestión (alergia alimentaria) o inhalación (alergia respiratoria). Cuando esto sucede se presentan los siguiente signos:

  • Secreción nasal.
  • Urticaria y sarpullido en la piel.
  • Estornudos.
  • Irritación en los ojos.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolores de cabeza.
  • Dificultad para respirar.

En algunos casos el cuadro de alergia puede derivar en una reacción anafiláctica. Se caracteriza por la confluencia de todos los síntomas anteriores, pero en su etapas crónicas. Un shock anafiláctico puede producir inflamación de la lengua y las vías respiratorias hasta el punto de impedir la respiración.

Todos estos síntomas se pueden acompañar de reacciones gastrointestinales como estreñimiento, diarrea, dolor abdominal, flatulencias y demás. Es por esto que con frecuencia se confunde con la celiaquía. Sin embargo, como bien nos recuerda Food Allergy Research & Education (FARE), se tratan de reacciones diferentes con causas totalmente distintas.

Causas de la alergia al trigo

Como ya hemos indicado, la alergia al trigo se produce cuando el paciente ingiere o inhala un alimento o producto elaborado con este cereal. Cuando esto ocurre el cuerpo identifica, de manera errónea, una de las cuatro proteínas del trigo como una amenaza.

De esta manera, libera anticuerpos para defenderse del potencial enemigo. En concreto, las reacciones son ocasionadas por el anticuerpo de inmunoglobulina E (o simplemente IgE).

Esta reacción es la misma que el de otro tipo de alergias, por ejemplo a la leche, la soja, el maní o nueces. El proceso de desregulación inmunitario es en parte incierto, aunque se cree que puede ser incentivado por una predisposición genética y a factores ambientales.

La evidencia indica que es mucho más frecuente en niños y que estos suelen desarrollar síntomas más intensos. Su prevalencia varía de acuerdo con la región, aunque por lo general se encuentra entre el 1 % y el 3 %.

Se sabe que con el paso del tiempo se alcanza una tolerancia al cereal. Un estudio publicado en Asian Pacific Journal or Allergy and Immunology en 2017 sugiere los siguientes tiempos:

  • 2 años de edad: 14,7 %.
  • 4 años de edad: 27 %.
  • 5 años de edad: 45,7 %.
  • 9 años de edad: 69 %.

Aunque se considera una controversia, no existe evidencia de que la exposición temprana al trigo o los patrones de lactancia materna son causantes de la alergia. Así al menos lo sugiere una publicación en Journal of Paediatrics and Child Health en 2017.

Diagnóstico de la alergia al trigo

Como señalamos en el inicio, el diagnóstico de la alergia al trigo puede demorarse varios años. La razón de ello es que son múltiples las afecciones que pueden desencadenar los síntomas.

Primero se deben descartar otros alérgenos (incluidos, por supuesto, varios alimentos) y luego enfermedades cuyos síntomas estén relacionados.

De acuerdo con el Children´s Hospital of Philadelphia el proceso para diagnosticar esta condición es:

Pruebas cutáneas

Las pruebas cutáneas son el pilar para diagnosticar cualquier tipo de cuadro de alergia. En principio, lo que se hace es exponer la piel del paciente a una pequeña cantidad de trigo. Lo normal es que se haga en el antebrazo y se pueden elegir tres procesos para la confirmación: punción, inyección y parches.

El área expuesta se examina durante varios minutos o incluso horas. Se buscarán síntomas característicos de las alergias (como urticaria, enrojecimiento e hinchazón). No es una prueba 100 % precisa, ya que puede originar falsos positivos o negativos.

Pruebas de sangre

La alergia al trigo puede diagnosticarse con varios estudios
La determinación de inmunoglobulina E permite orientar el diagnóstico, aunque no es un método específico.

Para esta prueba se expone al paciente al posible desencadenante de la reacción (el trigo, en este caso) y luego se extrae sangre para valorar la presencia de IgE producidos como respuesta inmunitaria por el organismo. A su vez, se hacen pruebas de sangre para descartar otros tipos de enfermedades relacionadas, como la celiaquía.

Desafío alimentario

En un ambiente controlado y con las alternativas de respuestas preparadas en caso de una complicación, se expone al paciente a comidas con alto porcentaje de trigo. El especialista puede determinar, así, su grado de sensibilidad y ante qué concentraciones se presentan los síntomas crónicos.

Por lo general, se prefiere el uso de estas pruebas para hacer un diagnóstico seguro. En función de la sospecha del especialista, también se pueden hacer pruebas por imágenes o endoscopias para descartar otras enfermedades. Sin embargo, las tres reseñadas son el estándar para el diagnóstico de la alergia al trigo.

Algunos posibles diagnósticos diferenciales que han determinado los estudios son los siguientes:

  • Alergia alimentaria no mediada por IgE: enterocolitis mediada por proteínas alimentarias.
  • Síndrome de rubor: epilepsia autonómica, carcinoide, clorpropamida-alcohol.
  • Síndromes de restaurantes: sulfitos, escombroide, glutamato de sodio.
  • Choque no anafiláctico: cardíaco, endotóxico, hemorrágico.
  • Síndromes con producción endógena excesivas de histamina: urticaria pigmentosa, leucemia basófila, mastocitosis, angioedema idopático.
  • Otros: Munchausen, anorexia nerviosa, estreñimiento, convulsiones, síndrome del intestino irritable.

Tratamiento para la alergia al trigo

Hemos reseñado antes que un alto porcentaje de pacientes diagnosticados durante la niñez desarrollan una tolerancia al trigo antes de los 9 años. Mientras esto sucede, el especialista sugerirá alejarse de las variantes de trigo que causan reacciones más severas. Estas se determinan durante las pruebas de diagnóstico.

Por tanto, el tratamiento consiste en evitar total o parcialmente el trigo de la dieta. Todo depende del grado de sensibilidad del paciente y qué posibilidades hay de desarrollar anafilaxia. El médico también recomendará lo siguiente:

  • Consultar con un nutricionista para idear un plan acorde con la edad, la altura y las demandas energéticas diarias.
  • Evitar productos elaborados con trigo (algunos cosméticos y ciertos productos de higiene personal).
  • Aprender a leer las etiquetas para descubrir los derivados de este cereal.
  • Tener siempre a la mano una inyección de epinefrina si se es propenso a cuadros severos.
  • Usar una pulsera médica que alerte la condición.

En ocasiones recetará antihistamínicos, aunque por lo general su ingesta solo se hace frente a una exposición involuntaria al alérgeno. La evidencia nos indica que en general el pronóstico suele ser muy bueno, aunque es importante el control con un especialista para determinar su evolución.

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