Todo sobre el acné infantil

El acné infantil suele afectar con mayor frecuencia a los bebés entre los 2 y 12 meses de edad. No obstante, las bebés también pueden presentarlo. Descubre lo más importante sobre esta condición a continuación.
Todo sobre el acné infantil
Diego Pereira

Revisado y aprobado por Diego Pereira el 05 Junio, 2021.

Escrito por Maite Córdova Vena, 07 Junio, 2021

Última actualización: 07 Junio, 2021

El acné es una enfermedad de la piel que, además de tener diversas causas, puede recibir diversos nombres. Así, puede denominarse según su gravedad (acné comedogénico, acné conglobata, etc.), su causa más destacada (acné medicamentoso, acné veraniego, etc.) e incluso la edad a la que aparezca. Por ello, existe lo que se conoce como acné infantil.

El acné infantil es una condición de la piel que los bebés de 2 a 12 meses de edad pueden presentar. No siempre requiere tratamiento, ya que no suele ser grave. Sin embargo, un control médico siempre es recomendable para atender a tiempo la condición y prevenir su empeoramiento.

Veamos más al respecto a continuación.

Síntomas del acné infantil

El acné infantil es fácil de reconocer
Las lesiones cutáneas son muy similares a las de los adultos, por lo que el reconocimiento de la enfermedad no tarda en suceder.

El acné infantil -también conocido como acné del niño pequeño– es un trastorno folicular que se manifiesta a través de granos, comedones (puntos blancos y negros), pápulas y pústulas inflamadas, nódulos y quistes (contiguos o aislados) en la zona del rostro y, en concreto, las mejillas. Sin embargo, en algunos casos puede afectar la zona de la frente y la barbilla.

Es posible que un bebé con acné infantil presente algún que otro comedón o pústula aislada en las mejillas, mientras que otro puede presentar una agrupación de estos. Y en ambos casos, el acné puede estar presente de forma leve, moderada o grave.

Esto nos lleva a aclarar que el hecho de que las lesiones se presenten agrupadas o aisladas no es lo que determina realmente la gravedad de la condición, sino variables en torno a esto, como la persistencia de las lesiones y la forma en que afectan la piel.

Causas

Este tipo de acné suele afectar con mayor frecuencia a bebés del sexo masculino. Si bien se desconoce la causa, la Dra. Amanda Oakley indica que se considera que podría tener relación con unos niveles de andrógenos más altos de los esperados para un bebé. En todo caso, las causas son distintas al acné tipico de los adolescentes o adultos.

Diferencias entre el acné neonatal y el acné infantil

A diferencia del acné que puede presentarse en los recién nacidos (que suele ser breve y pasajero), el acné que se presenta en bebés sobre los 3-6 meses de edad tiende a durar más y puede dejar cicatrices. Así, puede llegar a estar presente hasta que los bebés cumplen los 2 años de edad. Por ello mismo, en algunos casos, puede llegar a requerir tratamiento.

El acné neonatal y el infantil pueden manifestarse en las mejillas. Sin embargo, el primero suele hacerlo mediante comedones cerrados (espinillas) y rara vez pústulas y pápulas, mientras que el segundo sí puede presentar estas últimas en mayor frecuencia.

Tratamiento

El acné infantil tiene varias modalidades de tratamiento
Los medicamentos tópicos suelen ser los más utilizados por su facilidad de administración y efectividad.

Como se indica en un estudio sobre el acné infantil recientemente actualizado:

“En general, la mayoría de los pacientes a los que se les diagnostica acné infantil tienen un curso moderado que, en el mejor de los casos, no requiere tratamiento y se resuelve en un plazo de 6 a 12 meses desde su aparición. Sin embargo, algunos casos pueden ser lo suficientemente graves como para justificar el inicio de la medicación”.

Cuando se hace necesario el tratamiento, este podría implicar el uso de medicamentos tópicos, como el peróxido de benzoilo o el gel de eritromicina. Solo en casos graves se recurre a los antibióticos orales (como la trimetoprima o la eritromicina) y aún así, se utilizan siempre bajo estricta supervisión médica para evitar efectos secundarios.

Bajo ninguna circunstancia se debe intentar controlar o tratar el acné infantil por cuenta propia, sin la supervisión de un profesional. No solo porque puede causar un empeoramiento del brote, sino porque puede causar irritación y lesiones más graves en la piel del bebé.

Además, hay que tener en cuenta que los medicamentos suelen prescribirse con dosis muy concretas para reducir el riesgo de reacciones adversas y complicaciones. Por ende, no cualquier producto valdrá para abordar el problema.

No es recomendable intentar lavarle la cara al bebé con cualquier jabón antiacné para adultos, aplicarle geles u otros medicamentos tópicos de venta libre, ni intentar hacerle limpiezas caseras. Lo más recomendable es llevarlo al pediatra (o al dermatólogo infantil, si ya se tiene una referencia) y a partir de entonces, seguir todas sus indicaciones.

Tratar el problema de forma precoz ayuda a reducir el riesgo de que el niño desarrolle un problema de acné severo en el futuro, bien sea en la pubertad o en la adultez. Por ende, no hay que desestimar la consulta con el profesional.

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