El vínculo entre la acidez y el colesterol

Te vamos a explicar por qué muchas personas piensan que el colesterol alto y la acidez estomacal están relacionadas o presentan algún vínculo entre sí.
El vínculo entre la acidez y el colesterol
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 02 agosto, 2021.

Última actualización: 02 agosto, 2021

Conocemos como colesterol a un grupo de partículas que se encargan de transportar grasa a través de la sangre. Son necesarias para el correcto funcionamiento del organismo y se producen de forma endógena, en el hígado. Además, se puede ingerir colesterol por medio de la dieta, a partir de alimentos como los huevos. Ahora bien, ¿el colesterol se relaciona de algún modo con la acidez?

Aunque durante muchos años se vinculó un nivel de colesterol elevado con un mayor riesgo de patología cardiovascular, esta asociación ha cambiado en la actualidad. De hecho, se consideran a las lipoproteínas como un marcador muy inespecífico, atribuyéndosele la culpa de la enfermedad cardíaca a la inflamación promocionada en exceso.

Los niveles altos de colesterol en el organismo

La acidez y colesterol pueden estar relacionadas
Para que los profesionales de la salud sepan cómo están los niveles de colesterol, es necesario realizar algunos estudios de sangre. Estos miden, entre otras sustancias, las lipoproteínas.

Algunas personas cuentan con niveles altos de colesterol en el cuerpo. De forma general, es posible distinguir 3 tipos de lipoproteínas principales: HDL, LDL y VLDL. Lo cierto es que el incremento de los niveles de las mismas no tiene por qué significar peligro, sino que en la mayor parte de las ocasiones responde a determinaciones genéticas.

De este modo, el organismo establece un nivel de colesterol bajo que sirve para mantener una situación de homeostasis (equilibrio) en el medio interno. A partir de aquí, la ingesta dietética de esta sustancia determinará la producción endógena, es decir, un aumento de la presencia de colesterol en la dieta reducirá la síntesis a nivel hepático, y viceversa.

Así se consigue que los niveles de las lipoproteínas en la sangre se mantengan estables a lo largo del tiempo. No obstante, sí que es cierto que los hábitos de vida pueden influir sobre los mismos. Por ejemplo, un consumo elevado de grasas trans puede afectar a la proporción de las lipoproteínas. Y lo que es más importante, causa inflamación. Así lo evidencia un estudio publicado en la revista Progress in Lipid Research.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que mantener los niveles de colesterol demasiado altos sí que podría generar un aumento de la incidencia de los cálculos biliares, sobre todo en personas con predisposición a los mismos. De acuerdo con una investigación publicada en la revista Current Opinion in Gastroenterology, estos se suelen generar cuando existen alteraciones en el perfil de la microbiota.

También el escaso consumo de agua y la obesidad son factores de riesgo para la aparición de cálculos. Incluso la diabetes podría influir en la síntesis de los mismos. Por este motivo, no solo el nivel de colesterol en sangre importa.

¿Cuál es la relación entre la acidez estomacal y el colesterol alto?

Los cálculos biliares solamente resultan sintomáticos en un 20 % de las personas que los padecen. En el 80 % restante se mantienen silenciosos durante la mayor parte del tiempo. Ahora bien, cuando comienzan a manifestarse se experimentan fuertes dolores, sobre todo tras la ingesta de una comida copiosa o con elevado contenido en grasa.

Es posible que algunas personas confundan los signos de la acidez estomacal con los de los cálculos biliares. No obstante, la fisiopatología del problema es totalmente distinta, además del pronóstico. Hay que destacar que entre los síntomas de los cálculos biliares se encuentran los siguientes:

  • Dolor en la parte superior del abdomen.
  • Dolor en la espalda y debajo del hombro derecho.
  • Náuseas y vómitos.
  • Distensión abdominal.
  • Intolerancia a los alimentos grasos.
  • Incremento en la producción de gas.

Existe una serie de signos de alarma que debe considerarse. En el caso de sufrirse cualquiera de los siguientes, será preciso acudir al médico:

  • Escalofríos.
  • Fiebre.
  • Ictericia (coloración amarillenta de la piel).
  • Heces de color arcilla.

En estos casos, el especialista recomendará la realización de pruebas de función hepática, así como una radiografía a nivel abdominal. El objetivo será detectar los cálculos y evaluar el estado del hígado. En cualquier caso se suele recurrir al tratamiento farmacológico para solucionar el problema e impedir la progresión.

Además, suele ser preciso plantear un tratamiento dietético. Cuando existen cálculos o afectación hepática es clave controlar el aporte de lípidos y de proteínas en la dieta, así como incrementar el consumo de agua para aliviar la presión a la que se ven sometidos dichos órganos.

¿Cuál es el origen real de la acidez?

La acidez y el colesterol y su relación con helicobacter
La acidez suele relacionarse con muchos problemas gastrointestinales, en especial la infección por H. pylori. En algunos casos, las consecuencias de esta condición pueden ser graves.

A pesar de que el colesterol alto y la formación de cálculos se pueden confundir con acidez estomacal, son problemas bastante diferenciados. Este último se suele caracterizar por una ineficiencia en la función del esfínter del esófago, lo que genera reflujo e incomodidad. Así lo afirma una investigación publicada en la revista Missouri Medicine.

También se pueden experimentar las dolencias propias de esta patología debido a la existencia de una hernia de hiato, o a la colonización por la bacteria Helicobacter pylori. Sí que es cierto que en todos estos casos resulta preciso realizar una intervención a nivel dietético. Lo mismo sucede en las situaciones en las que un exceso de colesterol provoca cálculos a nivel biliar.

En ambos escenarios es necesario plantear una dieta de fácil digestión, con un contenido moderado en grasas. Los lípidos que se introduzcan en la pauta han de ser de tipo cis, evitando siempre los trans. Estos últimos generan un aumento de la inflamación que podría empeorar los síntomas. Por este motivo hay que evitar los ultraprocesados y las comidas preparadas de la dieta.

Paralelamente, es fundamental controlar el aporte proteico. En el caso de la acidez provocada por una gastritis, aumentar un poco el consumo de proteínas suele ser positivo para restaurar el tejido dañado. La cosa cambia cuando el problema existente son los cálculos. Será necesario evaluar primero la función hepática, ya que si existen problemas con este órgano habrá que limitar la ingesta de proteínas en algunos casos.

¿Se puede bajar el colesterol por medio de la dieta?

Uno de los debates más sonados en el campo de la nutrición tiene que ver con la eficiencia de la dieta a la hora de intervenir sobre los niveles de colesterol. Está claro que una modificación de los hábitos alimentarios protege frente al desarrollo de muchas enfermedades. Sin embargo, la influencia de los alimentos sobre los niveles de lipoproteínas todavía arroja muchas dudas.

A día de hoy se ha conseguido demostrar que el consumo de colesterol dietético no influye sobre los niveles de este elemento en el plasma. Por este motivo se ha liberalizado la presencia de los huevos en la dieta, que hasta hace pocos años se limitaba a 3 o 4 unidades semanales.

Asimismo, se ha propuesto que la introducción de lípidos de tipo insaturado en la dieta podría reducir los niveles de lipoproteínas en la sangre, al menos aquellas pertenecientes a la fracción LDL. Según una investigación publicada en la revista Clinical Cardiology, la suplementación con los ácidos grasos de la serie omega 3 puede ayudar a mejorar el perfil lipídico del paciente.

Lo que está claro es que resulta clave aumentar la presencia de los vegetales en la dieta. Más allá del nivel concreto de colesterol, los fitonutrientes que contienen dichos productos consiguen reducir los estados inflamatorios y oxidativos en el organismo, lo que protege frente al desarrollo de muchas patologías crónicas y complejas.

¿Cómo intervenir para reducir la acidez?

Es posible intervenir de forma dietética para reducir la acidez estomacal provocada por alteraciones en el esófago o por situaciones de gastritis. En este caso existen varios tratamientos que pueden ser puestos en marcha. El más común de todos ellos consiste en plantear una dieta de fácil digestión, que aumente la velocidad de vaciado gástrico.

Para lograr este objetivo es necesario evitar las comidas copiosas, repartiendo las calorías diarias totales en varias ingestas de pequeño volumen. En este caso también será prioritario enfatizar la ingesta de productos de origen vegetal, sobre todo aquellos con elevadas concentraciones en agua y en fitonutrientes.

Será preciso restringir todos los alimentos o sustancias que puedan resultar irritantes, como es el caso del café, del cacao, de los cítricos, de las comidas picantes… No obstante, se puede probar la tolerancia individual, ya que no todas las personas reaccionan igual ante este tipo de comestibles.

Puede ser favorable plantear la suplementación con probióticos, sobre todo en los casos de reflujo. Existen evidencias que indican que generar un cambio en el perfil de la microbiota provoca beneficios a nivel gastrointestinal, reduciendo los problemas asociados a la digestión. Ahora bien, elegir la cepa de bacterias óptima para consumir puede no ser tarea fácil.

En estos casos se recomienda visitar al especialista. En primer lugar para que evalúe si existe una situación de disbiosis que pueda estar afectando negativamente al proceso digestivo. Asimismo podrá elegir el mejor suplemento de probióticos para tratar correctamente el problema y conseguir resultados ventajosos a medio y a largo plazo.

Acidez y colesterol alto, dos problemas que no están relacionados

Como has podido comprobar, no existe una relación directa entre el colesterol alto y la acidez estomacal. Sin embargo, sí que es cierto que mantener un nivel elevado de lipoproteínas podría incrementar el riesgo de desarrollar cálculos biliares, lo que puede generar una serie de síntomas que se confundan con la acidez.

No obstante, para asegurar que se reduce el riesgo de desarrollar cualquiera de estos problemas es preciso optimizar la dieta. Si se apuesta por un menú saludable, con alto contenido en vegetales y en productos frescos, el número de afecciones gastrointestinales, renales y cardiovasculares se reducirá considerablemente.

Además, conviene siempre realizar ejercicio de forma regular. Mantener un buen estado de composición corporal también se considera determinante para evitar estados inflamatorios que puedan generar problemas de salud a medio plazo. Sobre todo hay que priorizar el trabajo de fuerza muscular.

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