Diabesidad: qué es y cómo evitarla

Te vamos a mostrar en qué consiste la diabesidad y qué se puede hacer para prevenir su aparición o para solucionar este problema de tipo crónico cada vez más frecuente.
Diabesidad: qué es y cómo evitarla
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Última actualización: 20 diciembre, 2022

Se define diabesidad como ‘una situación en la que coexisten dos patologías crónicas y complejas, la diabetes y la obesidad’. Es un problema condicionado en gran medida por los hábitos de vida, aunque en ciertas situaciones puede haber también alguna causa genética que aumente el riesgo. De todos modos, con el tratamiento adecuado se puede corregir.

Antes de comenzar es clave destacar que la incidencia de la obesidad y de la diabetes de tipo 2 por separado se ha disparado en los últimos años. Esto se debe al incremento del sedentarismo y a la mala alimentación.

La población está expuesta a un sobreconsumo de alimentos procesados de tipo industrial de muy baja calidad, que terminan por provocar estados de inflamación sostenidos en el tiempo.

Diabesidad, un problema inflamatorio

Una de las causas de la diabesidad es la inflamación descontrolada. Esta se origina normalmente por la ingesta regular de compuestos tóxicos o poco recomendables para el organismo, como los azúcares simples en grandes cantidades, las grasas trans y ciertos aditivos.

El sedentarismo resulta otro factor de riesgo importante, puesto que cada vez es más frecuente que las personas no practiquen ningún deporte. A partir de aquí la eficiencia de la fisiología humana disminuye.

De todos modos, la diabetes no se desarrolla de un día para otro. Son muchos años manteniendo malos hábitos los que terminan por determinar su aparición. Asimismo, resulta más fácil de tratar en sus etapas iniciales que una vez que el problema se ha consolidado.

Al fin y al cabo, cuando la obesidad se instaura se sufre una alteración de la movilidad, lo que limita la capacidad física. Esta será la piedra angular de la solución, ya que a partir del ejercicio se pueden volver a normalizar los valores inflamatorios.

Ahora bien, para realmente ejercer una prevención efectiva de la diabesidad habría que mejorar la educación nutricional desde las primeras etapas de la vida. Es frecuente que se ofrezcan a los niños de manera repetitiva muchos alimentos de baja calidad que concentran cantidades excesivas de azúcares simples.

Estos han demostrado generar resistencia a la insulina, siendo esta la antesala de la diabetes de tipo 2. Una vez que la alteración se produce se experimentan ganancias de peso con mayor facilidad.

Es especialmente preocupante la ingesta de azúcares simples por medio de las bebidas, como son los refrescos y los zumos. En este caso los carbohidratos pasan muy rápidamente al torrente sanguíneo, afectando a las glucemias.

De no utilizarse dichos nutrientes como sustrato energético pronto se acumularán en forma de grasa visceral y subcutánea, generando estrés a nivel hepático y también pancreático.

La microbiota como factor clave en la diabesidad

La diabesidad y la microbiota intestinal
Las alteraciones de la microbiota intestinal podrían ser fundamentales a la hora de explicar la diabesidad.

Las evidencias más recientes muestran cómo la composición de la microbiota puede resultar clave tanto en el manejo como en la prevención de la diabesidad.

Los alimentos y nutrientes que se introducen en el organismo por medio de la dieta pueden determinar la densidad y la diversidad de las bacterias que habitan en el tubo. A su vez, estos microorganismos marcarán la diferencia en cuanto a eficiencia de los procesos digestivos y en lo que a inflamación en el medio interno se refiere.

De hecho, gracias a las bacterias se generan en el interior del tubo una serie de compuestos conocidos como ácidos grasos de cadena corta. De entre todos ellos destaca el butirato.

Su síntesis se produce gracias a la fermentación de la fibra soluble, compuestos conocidos como prebióticos. Estas sustancias cuentan con un potencial antiinflamatorio. Han demostrado resultar determinantes en la prevención de muchas patologías crónicas y complejas.

Gracias a estos descubrimientos se ha puesto especial énfasis en el estudio de las implicaciones de la microbiota sobre los estados de obesidad y de diabetes.

Se identificaron ciertas cepas bacterianas que podrían ayudar a reducir la resistencia a la insulina, logrando mejorar también el estado de composición corporal. No obstante, todavía faltan muchos ensayos al respecto, ya que se trata de un tema complejo y relativamente novedoso.

Como curiosidad se puede destacar que los trasplantes de heces de algunas personas sanas a otras obesas han conseguido generar un beneficio a nivel de pérdida de peso. Este mecanismo es todavía mucho más eficiente en ciertos animales, como las ratas.

Por lo tanto, se focaliza la microbiota como uno de los factores clave en el manejo, en la prevención y en el tratamiento de patologías complejas como puede ser la diabesidad.

¿Cómo prevenir y solucionar la diabesidad?

La diabesidad no siempre tiene fácil solución. Ahora bien, está claro que hay que poner el foco en los hábitos de vida. Habrá que plantear buenas rutinas y mantenerlas estables en el tiempo para lograr buenos resultados que se puedan consolidar.

Por ejemplo, se puede empezar provocando un cambio a nivel dietético. En este campo se pueden poner en marcha muchas intervenciones distintas.

Una de las más frecuentes resulta en la reducción de la presencia de los carbohidratos en la dieta. De acuerdo con una investigación publicada en la revista Journal of Medical Internet Research , una dieta baja en hidratos de carbono puede ayudar en el control de la diabetes de tipo 2, manteniendo estables las glucemias.

Gracias a dicho efecto se comenzará a recuperar la sensibilidad a la insulina, lo que permitirá movilizar y oxidar grasas con mayor facilidad.

Otra opción es practicar un protocolo de ayuno intermitente. Este mecanismo también cuenta con varias evidencias en lo que a mejora de la salud y sus marcadores se refiere.

Por una parte induce un déficit energético, lo que promociona la pérdida de peso. Por otro lado, consigue reducir la resistencia a la insulina, mejorando el control de las glucemias y logrando atenuar las complicaciones asociadas a la diabetes.

Ahora, está claro que el tratamiento tiene que ser lo más individualizado posible. El objetivo es generar adherencia y evitar abandonos a medio plazo. De lo contrario se podría experimentar un efecto rebote posterior y negativo.

Para ello hay que contar con el beneplácito del paciente, teniendo en cuenta sus horarios, rutinas y también gustos. Existen varias posibilidades para lograr el éxito.

El ejercicio como herramienta terapéutica

La diabesidad es un problema de salud pública
Incorporar una rutina de ejercicios en la vida diaria es fundamental para corregir las alteraciones metabólicas de la diabesidad.

Será determinante incluir la variable ejercicio en la ecuación para conseguir manejar con éxito la diabesidad. No cualquier tipo de trabajo vale, sino que hay que colocar el foco en el trabajo de fuerza.

Este fomenta las adaptaciones del tejido muscular, estimulando así la hipertrofia. Una mayor cantidad de tejido muscular conseguirá incrementar el gasto energético en reposo, haciendo más fácil establecer una situación de déficit que permita oxidar grasa.

Eso sí, el entreno tiene que ser adaptado a las necesidades individuales de la persona. En todo momento ha de seguirse un principio de progresión en cuanto a la intensidad de la carga empleada.

Poco a poco el músculo se acostumbrará y se volverá más fuerte, actuando también como un órgano endocrino a la hora de modular los mecanismos inflamatorios en el medio interno.

De todos modos, para lograr este objetivo habrá que garantizar un aporte proteico suficiente. De acuerdo con una investigación publicada en la revista Journal of the International Society of Sports Nutrition, se recomienda una ingesta de más de 1,4 gramos de proteína por kilo de peso al día cuando se realiza ejercicio de manera regular. Así se reparan los daños generados en la sesión y se estimula la hipertrofia posterior.

Como programa complementario al trabajo de fuerza se podría plantear un tipo de entreno interválico de alta intensidad. En un primer momento lo mejor es hacerlo sin impacto, sobre una bici, para posteriormente abrir el abanico de posibilidades.

Así se logra no solo estimular la pérdida de peso, sino también revertir la situación de diabetes. Hay que tener en cuenta que esta última actúa de factor limitante de la pérdida de peso en muchas ocasiones.

Suplementos para la diabesidad

Cuando se realiza la modificación de los hábitos se puede complementar con una serie de suplementos dietéticos que potencian y agilizan los resultados. Pero hay que tener claros que por sí solos no provocarán grandes beneficios. No son sustancias mágicas. Hay que englobarlos siempre en un contexto adecuado. De este modo se les podrá sacar el máximo potencial.

Una de las mejores alternativas es el extracto de canela. Esta especia actúa como hipoglucemiante, consiguiendo ayudar a rebajar los niveles de glucosa en sangre y estimulando la oxidación de las grasas para generar energía.

Se trata de un producto que también consigue aportar una cantidad significativa de antioxidantes de calidad, por lo que se considera positiva para la salud en general.

Otra opción a tener muy en cuenta es la creatina, sobre todo cuando se realiza ejercicio físico. Conseguirá incrementar los valores de fuerza y de potencia, mejorando la recuperación y estimulando las adaptaciones posteriores a la práctica deportiva.

Si bien es uno de los suplementos más utilizados en atletas de élite, se le puede sacar partido en personas con sobrepeso u obesidad para mejorar el estado de composición corporal.

Para conseguir agilizar la pérdida de peso se puede incluir en las rutinas un suplemento de cafeína. Este alcaloide modifica la utilización de los sustratos energéticos, dando prioridad a la oxidación de las grasas.

Además, retrasa la aparición de la fatiga. Esto permite que las personas entrenen durante más tiempo y con mayor intensidad, lo que se reflejará positivamente sobre el gasto energético posterior.

Pero a la hora de incluir un suplemento en la pauta siempre será recomendable visitar primero a un especialista en nutrición. Conviene optimizar la posología para sacarle el máximo partido al compuesto. De lo contrario podrían no experimentarse efectos significativos. Asimismo, habrá que asegurar la pureza y la calidad del producto elegido.

Diabesidad, un problema complejo cada vez más frecuente

Cada vez más personas sufren diabesidad, incluso durante la etapa de la edad adulta temprana. Esto se debe a unos malos hábitos mantenidos a lo largo del tiempo, además de posibles condicionantes genéticos que predispongan.

Por supuesto, el consumo de tóxicos podría ser un factor desencadenante. Por ejemplo, el alcohol aporta una gran cantidad de calorías vacías e influye de manera negativa sobre la homeostasis del organismo.

Para terminar, hay que hacer especial hincapié en la necesidad de promocionar la práctica de actividad física. Cada vez son más personas las que toman rutinas sedentarias, siendo esto totalmente perjudicial para la salud.

El trabajo de fuerza consigue mantener controlados los mecanismos de inflamación y de oxidación. De hecho, se considera una de las herramientas más poderosas que existen para evitar el desarrollo de patologías a medio plazo.

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