Los 15 alimentos más peligrosos para la salud

Existen una serie de comestibles cuyo consumo regular se debe evitar, ya que son capaces de generar un perjuicio para la salud. Te contamos los principales.
Los 15 alimentos más peligrosos para la salud
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Última actualización: 11 octubre, 2021

Existen una serie de alimentos que resultan peligrosos para la salud. Esto se debe a la presencia en su interior de sustancias que pueden alterar la fisiología del organismo.

Incluso, existen ciertos productos que pueden resultar nocivos por su riesgo a nivel microbiológico. Estos comestibles pueden desarrollar microorganismos que colonizan el tubo digestivo, provocando intoxicaciones.

Los alimentos más peligrosos para la salud

Te vamos a contar cuáles son los 15 alimentos más peligrosos para la salud para que evites incluirlos de forma regular en la dieta. No pasará nada por consumirlos un día de forma aislada, pero es fundamental que esto no se convierta en un hábito.

1. Chocolate industrial

Las principales marcas de chocolate industrial producen un comestible que destaca por su concentración en azúcares simples y añadidos. Estos compuestos son capaces de incrementar el riesgo de desarrollar patologías complejas y metabólicas, según un estudio publicado en la revista British Medical Bulletin.

Afectan de manera significativa a las glucemias sanguíneas, lo que provoca un estrés pancreático que deriva en inflamación. Poco a poco se desarrolla una resistencia a la insulina, la antesala de la diabetes de tipo 2.

A pesar de que el cacao es un ingrediente de origen vegetal con beneficios para la salud, la mayor parte de los chocolates que se encuentran a la venta cuentan con una cantidad escasa del mismo. Sobre todo concentran azúcar y grasas hidrogenadas, siendo ambos elementos nocivos.

A la hora de elegir un chocolate es adecuado optar por aquel que cuenta con una gran dosis de cacao en su interior, por lo que presentará pocos azúcares añadidos. Incluso se puede optar por las variedades carentes de este último ingrediente.

2. Refrescos azucarados

Los refrescos azucarados también cuentan con demasiados carbohidratos de alto índice glucémico. El efecto es todavía más perjudicial que en el caso anterior, ya que al encontrarse disueltos en un líquido, la absorción es más rápida. De acuerdo con una investigación publicada en la revista Current Diabetes Reports, la ingesta regular de estos productos en niños conlleva obesidad y diabetes.

Además, la mayor parte de los refrescos azucarados tienen aditivos alimentarios. Algunos de estos compuestos son negativos para la salud. Entre los más peligrosos se encuentran los conservantes y los edulcorantes artificiales.

Los refrescos sin azúcares añadidos tampoco son una buena opción. Estos aportan menos calorías, pero concentran mayor cantidad de aditivos. Su ingesta podría resultar igual de perjudicial para el metabolismo.

3. Bollería industrial

Si bien la bollería industrial puede contener menores cantidades de azúcar que otros ultraprocesados, tiene grasas de tipo trans con carácter inflamatorio. Estas se generan a partir de la hidrogenación de los lípidos que se encuentran en la naturaleza. También se pueden formar a partir del sometimiento de las grasas a procesos térmicos agresivos.

Lo cierto es que la presencia regular de dichos elementos en la dieta provoca un mayor riesgo de sufrir patologías como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. Así lo evidencia un estudio publicado en la revista Diabetes & Metabolic Syndrome. Los ácidos grasos trans son capaces de influir sobre el perfil lipídico y sobre los mecanismos inflamatorios del organismo.

4. Embutidos: alimentos ultraprocesados peligrosos para la salud

Existen varios tipos de embutidos. Algunos de ellos pueden ser incluidos en una dieta saludable sin que se generen demasiados problemas. Entre ellos se encuentran el jamón serrano, el lomo embuchado y la pechuga de pavo.

Ahora bien, la mayor parte de los embutidos que se pueden encontrar en las superficies comerciales entran dentro de la categoría de carnes procesadas. Dichos comestibles son perjudiciales para el organismo. Cuentan con partes de animales de escasa calidad y concentran aditivos.

Entre estos últimos compuestos hay que hacer especial mención a los conservantes, sobre todo a los nitritos. Son capaces de incrementar la vida útil de los embutidos, pero a costa de generar daños sobre la salud humana. Existen evidencias conforme su consumo continuado podría incrementar el riesgo de desarrollar cáncer de tipo colorrectal.

Comida rápida.
La comida rápida comercial no suele elaborarse con productos de alta calidad nutricional.

5. Pescado crudo

El pescado crudo puede ser un manjar. Sin embargo, para consumirlo sin riesgos es preciso que este se encuentre muy fresco y que haya sido sometido a una serie de procesos previos. Así se asegura la ausencia de microorganismos patógenos.

De todos modos, no todo el pescado se puede comer crudo. Por ejemplo, aquellas variedades susceptibles de contener anisakis han de pasar primero por un proceso de congelado para inactivar el parásito. Incluso con este proceso se puede desencadenar una reacción si se experimenta una alergia.

Por otra parte, es fundamental evitar ingerir pescado crudo en lugares de restauración que no son de confianza. Un error a la hora de consumir este tipo de productos puede terminar en una intoxicación.

6. Hamburguesas de cadenas de comida rápida

Las hamburguesas preparadas de forma casera pueden resultar una comida de cierta calidad. Para ello es necesario conocer qué tipo de carne se utiliza, las especias empleadas y garantizar la ausencia de aditivos. Sin embargo, en los establecimientos de comida rápida no se cumplen estos principios.

Es común que se utilicen las peores partes del animal para la elaboración de este tipo de hamburguesas. Además, se añaden nitritos y sulfitos para asegurar su correcta conservación.

Por este motivo, hay que evitar siempre acudir a esta clase de establecimientos. A la escasa calidad de la carne hay que sumarle el uso de salsas con elevada cantidad de ácidos grasos de tipo trans y de calorías.

7. Salsas industriales: alimentos peligrosos para la salud

Según hemos comentado, las salsas de origen industrial tampoco son alimentos buenos para la salud. Pueden provocar daños en el organismo por la presencia de aditivos en su interior o por el incremento del valor energético.

Existen ciertas preparaciones, como las mayonesas, que pueden no suponer un riesgo, siempre y cuando se guarden unas normas de higiene alimentaria. Se elaboran a partir de aceite de buena calidad y de huevo, dos alimentos que destacan por su densidad nutricional. El único peligro es que no se conserven a baja temperatura, lo que podría desencadenar la proliferación de microorganismos patógenos.

8. Las bebidas alcohólicas

Durante muchos años se afirmó que una ingesta responsable de alcohol podría generar beneficios para la salud cardiovascular, sobre todo si lo que se consumía era vino. En la actualidad, se sabe que esto no es así. Dicha sustancia resulta tóxica independientemente de la dosis consumida, por lo que la mejor opción es restringirla en la dieta.

El alcohol es capaz de incrementar los niveles de cortisol del organismo. Además, afecta negativamente al funcionamiento del corazón, del hígado y de los riñones.

Por si esto fuese poco, dicha sustancia se vuelve más peligrosa cuando se combina con bebidas energéticas con elevadas dosis de cafeína. El alcaloide enmascara los primeros signos de la intoxicación, lo que puede llevar a las personas a beber más y provocar daños superiores. Así lo afirma un estudio publicado en la revista Journal of American College Health.

9. Fritos

El método de cocción importa. Cuando se fríen los alimentos, se produce un cambio en la configuración espacial de los ácidos grasos, lo que genera un incremento en la proporción de lípidos de tipo trans. Estos, como ya hemos comentado, son capaces de afectar el estado de salud por medio de la promoción de los mecanismos inflamatorios.

Por otra parte, la fritura implica un incremento del valor energético del producto. Este efecto provoca un desequilibrio en la balanza energética a favor de la ingesta.

Hay que tener en cuenta que los mejores métodos de cocción para asegurar un buen estado de salud son aquellos poco grasos y bajo temperaturas que no generen demasiada agresión. La plancha, la cocción con agua, el vapor y el horno resultan buenas opciones.

Frituras causan grasas trans.
Las frituras generan grasas trans por el tratamiento térmico agresivo a los alimentos.

10. Rebozados

Hemos comentado que freír es malo. Pero todavía es peor rebozar. A los efectos anteriores hay que sumar la presencia de un tóxico derivado de someter los carbohidratos a temperaturas muy altas: la acrilamida. Este elemento se ha relacionado con un mayor riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, tal y como afirma un estudio publicado en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition.

Por otra parte, los rebozados suelen hacerse con productos que contienen cantidades significativas de carbohidratos de alto índice glucémico, como las harinas. Estos elementos son capaces de alterar las glucemias sanguíneas, provocando resistencia a la insulina.

11. Patatas fritas de bolsa

Las patatas fritas de bolsa cuentan con una elevada densidad energética, con grandes cantidades de grasas de tipo trans en su interior, con sal y con aditivos. Además, resultan muy palatables, por lo que es complicado ingerir una cantidad razonable.

Hay que tener en cuenta que dosis elevadas de sal en la dieta no están recomendadas. Aunque existe discordancia sobre los efectos de este ingrediente sobre la presión sanguínea, los expertos aseguran que se puede experimentar un mayor riesgo de hipertensión arterial.

A la hora de comer fritos, aunque esto se realice de forma puntual, siempre conviene que se elaboren de forma casera. Algunos aspectos relacionados con el proceso de preparación, como el número de usos del aceite, puede influir en su calidad final.

12. Pizas industriales

La piza elaborada de forma casera puede ser un alimento saludable. Por ejemplo, es una comida que favorece la recuperación tras un esfuerzo deportivo intenso, siempre que la masa cuente con una harina de buena calidad.

Ahora bien, las variedades industriales no suelen contar con ingredientes saludables. Para la masa se utiliza una harina de trigo muy refinada, lo que genera un impacto grande sobre las glucemias sanguíneas. A su vez, los quesos cuentan con elevada porción grasa y con pocas proteínas.

Hay que diferenciar los tipos de piza que se pueden ofrecer en los locales de restauración. No tienen nada que ver aquellos que se consumen en lugares de comida rápida con las pizas que se elaboran en restaurantes italianos especializados.

13. Pez globo

Seguro que alguna vez haz escuchado hablar sobre los peligros asociados al consumo de pez globo. Con esta denominación se conoce a un animal marino que tiene un cierto parecido con un erizo, ya que es capaz de hincharse, sacando una serie de púas como mecanismo de defensa. A pesar de que resulta comestible, hay que evitar en su preparación el uso del hígado del pez, que cuenta con una toxina mortal.

La ingesta de una parte o de restos del hígado del pez globo genera parálisis progresiva a nivel muscular, que puede causar la muerte si no se consume un antídoto a tiempo. Este alimento solo se ofrece en restaurantes especializados.

De todos modos, el beneficio no compensa al riesgo. A pesar de que desde el punto de vista organoléptico resulta un pescado muy apreciado, es mejor optar por otras variedades que no contienen una toxina tan peligrosa. La buena noticia es que el pez globo apenas se ofrece en los restaurantes occidentales.

14. Almejas de sangre: bivalvos peligrosos para la salud a corto plazo

No se puede hablar de los alimentos más peligrosos para la salud sin comentar el caso de las almejas de sangre. Estos bivalvos reciben dicho nombre por el color que presenta su carne, debido a la concentración en hemoglobina. Se trata de un producto que resulta sabroso y cuyo valor nutricional es adecuado. Sin embargo, es posible que esté contaminado con diferentes patógenos.

Por ejemplo, las almejas de sangre pueden transmitir hepatitis A, hepatitis E, fiebre tifoidea y disentería. Por este motivo, es mejor evitar su consumo.

Ahora bien, hay que tener especial cuidado a la hora de introducir bivalvos y moluscos en la dieta de personas con situaciones especiales. Las mujeres embarazadas o las personas mayores son especialmente susceptibles a las intoxicaciones alimentarias.

15. Setas

En el mundo existe una gran variedad de setas. Muchas de ellas son de consumo habitual y no representan riesgo alguno para la salud.

Sin embargo, existen clases muy tóxicas. Por este motivo, solo se deben preparar aquellas que se ofrecen en el supermercado.

Es un error frecuente cometido por inexpertos ir al monte a recolectar setas y comerlas sin la supervisión de un profesional. Es posible confundir las variedades, ya que a menudo se diferencian por rasgos poco apreciables para quien no está acostumbrado.

Hongos son alimentos peligrosos.
Hay que saber diferenciar las setas para no recolectar aquellas que podrían resultar peligrosas para la salud humana.

Evita introducir los alimentos más peligrosos para la salud en la dieta

Existen varios alimentos cuyo consumo puede repercutir negativamente sobre la salud humana. Por este motivo, te recomendamos evitar en la medida de lo posible todos los productos mencionados.

Lo mejor para plantear una dieta saludable es elegir alimentos frescos y garantizar que la pauta cuenta con variedad y con equilibrio desde el punto de vista energético. Resulta fundamental optar por métodos de cocción adecuados, evitando los fritos, los rebozados y las brasas.

Por último, te recomendamos que prestes especial atención a las bebidas. Lo mejor para asegurar un buen estado de hidratación es el agua. Hay que evitar refrescos, zumos y bebidas alcohólicas.



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