Efectos del estrés en el sistema cardiovascular

El estrés es el dedo que presiona el mechero. Al hacerlo, la llama que se libera puede amenazar con asolar nuestra salud cardiovascular. ¿De qué forma?
Efectos del estrés en el sistema cardiovascular
Gorka Jiménez Pajares

Escrito y verificado por el psicólogo Gorka Jiménez Pajares.

Última actualización: 22 marzo, 2023

El estrés es un factor involucrado tanto en el inicio, como en el desarrollo y el estallido de un accidente cardiovascular. El estrés es una respuesta. Es la forma en que nuestro organismo reacciona ante un estímulo que nos desborda. Cuando el evento estresante sobrepasa nuestra capacidad de afrontamiento, nos sentimos estresados.

Cuando esto ocurre, reaccionamos movilizando toda la energía de la que somos capaces. El objetivo es afrontar la situación para salir lo más victoriosos posibles. En este sentido, cuando nos estresamos frecuentemente o cuando somos incapaces de rebajar los niveles de estrés, pueden darse diferentes enfermedades. Las cardiovasculares son un tipo de ellas.

«El estrés alude a los cambios psicofisiológicos que se producen en el organismo en respuesta a una situación de sobredemanda».

-Isaac Amigo-

El estrés: un enemigo de la salud cardiovascular

Cuando nos estresamos, nuestra homeostasis o «estabilidad interna» queda comprometida. Para intentar restaurar el equilibrio se pone en marcha el sistema neuroendocrino.

Así, en situaciones de estrés necesitamos extraer energía de diferentes moléculas. La glucosa, las grasas o las proteínas son fuentes de energía, cuya diana la constituyen los músculos. Ante una situación estresante se activa el sistema nervioso simpático, por lo que podremos hacer uso de dos estrategias: la huída o la defensa.

Además, la frecuencia con la que el corazón bombea la sangre se dispara, así como la frecuencia con la que respiramos. Nuestra presión arterial también aumenta. Estos procesos tienen el objetivo de aumentar el aporte de oxígeno a las células.

Por otro lado, la digestión queda paralizada. El proceso digestivo está consumiendo una energía que se necesita en otro lado. Lo mismo ocurre con el impulso sexual y con nuestro sistema inmunitario, que se ve inhibido.

«Si la situación estresante dura lo suficiente se produce una reacción analgésica al dolor».

-Isaac Amigo-

¿Cuáles son los síntomas del estrés?

Los efectos del estrés en la salud son variados
Son muy numerosas las formas en las que el estrés puede manifestarse en la vida diaria, incluyendo los hábitos del sueño.

Entre los síntomas del estrés podemos encontrar los siguientes:

  • Comportamentales, como el llanto, las dificultades para conciliar el sueño o la evitación de tareas.
  • Emocionales, como la angustia o las sensaciones de estar más tenso e irritable.
  • Psicofisiológicos, como la rigidez muscular, la taquicardia o el mareo.
  • Cognitivos, como la rumia o las dificultades de concentración.
  • Sociales, como la evitación de ciertos lugares o personas.

Así, entre los efectos del estrés en el sistema cardiovascular podemos encontrar diferentes patologías. Desde episodios de arritmias hasta hipertensión o anginas de pecho. De hecho, según Amigo (2020) se han encontrado relaciones entre el estrés intenso y un aumento de hasta por tres en la frecuencia de infarto de miocardio de la población de Tel Aviv durante un bombardeo.

«El término de estrés proviene del griego stringere, que significa ‘provocar tensión’».

-Cesáreo Fernández-

El estrés es la mano que dispara el gatillo de la enfermedad cardiovascular.

El estrés hace que el sistema nervioso simpático se active de manera intensa. Al hacerlo, aumenta la frecuencia cardíaca y las arterias se constriñen, aumentando la presión con la que circula la sangre.

Por otra parte, se activa el eje hipotálamo-hipofisario-adrenal, lo que aumenta la concentración de grasas en la sangre. Cuando el estrés se prolonga en el tiempo, estas respuestas fisiológicas pueden cronificarse y desgastar la salud cardiovascular.

Debemos tener en cuenta que en el sistema circulatorio existen multitud de puntos en los que los vasos se bifurcan y ramifican. Es en estas regiones donde las paredes de los vasos sanguíneos pueden sufrir un desgaste superior. Esto es así porque la presión sanguínea en estos puntos es mayor (Amigo, 2020).

«La multiplicidad de las ramificaciones es tal que ninguna célula del cuerpo se halla a más de cinco células de distancia de un vaso sanguíneo».

-Isaac Amigo-

Cuando la pared de los vasos sanguíneos se daña de alguna manera, las moléculas que se liberan ante el estrés (como los triglicéridos o el colesterol) pasan por estos puntos dañados y se adhieren a ellos. Hacen que sean puntos más gruesos de lo que deberían, lo que dificulta el paso de la sangre. Así es como el estrés favorece el desarrollo de las placas ateroscleróticas (Amigo, 2020).

¿Qué son estas placas?

Estas placas son las responsables de la ateroesclerosis. Esta palabra implica un proceso de formación de pequeños depósitos de colesterol y otras moléculas que terminan solidificándose. Además, se unen fibras conectivas y musculares que, al calcificarse, obstruyen los vasos de las arterias e impiden el normal flujo sanguíneo.

Además de estas placas, también aparece la arteriosclerosis. Este termino alude a que los vasos arteriales dejan de ser tan elásticos como debieran. En consecuencia, la capacidad cardiovascular disminuye y obstaculizan un flujo sanguíneo adecuado.

«Cuando ambos procesos se producen en las arterias coronarias, se produce un proceso isquémico que da lugar a una angina de pecho».

-Isaac Amigo-

Otros efectos del estrés en el sistema cardiovascular

Los efectos del estrés en la salud cardiovascular
Se ha observado un aumento de incidencia de fenómenos cardiovasculares en personas que manejan altos niveles de estrés.

Se han reportado multitud de casos en los que, tras un desastre natural, la prevalencia de los accidentes cardiovasculares se ha visto incrementada. La muerte cardíaca que se produce súbitamente es buen ejemplo de ello, como se comprobó tras el seísmo de Northridge (Amigo, 2020).

Si en una competición de fútbol los equipos llegan a la fase de penalti, el riesgo más alto de ataques cardíacos sucede en las dos horas posteriores al desempate. Además, el estrés puede propiciar otras conductas muy vinculadas a la mala salud del sistema cardiovascular. Tal es el caso de los fumadores, las personas sedentarias o la obesidad.

«Pensar en exceso causa estrés y preocupación innecesarios, y tiende a desproporcionar las cosas».

-Melissa Eshleman-

El patrón del conducta tipo A

Esta forma de comportarse fue descrita a comienzo de la década de los 80 por dos especialistas en cardiología, los doctores Friedman y Rosenman. Este patrón de comportamiento hacía que determinadas personas tuvieran una probabilidad incrementada de desarrollar una enfermedad cardiocoronaria. Las personas con este patrón conductual sienten una elevada presión temporal. Tienen poca paciencia con la «lentitud» de otras personas.

Su implicación en el trabajo es excesiva y, fruto de ello, las relaciones con los demás se basan en la tensión constante. Las dificultades interpersonales son elevadas porque tienden a comportarse agresiva y hostilmente. Con posterioridad, solamente un elemento de este patrón conductual se ha tenido en cuenta: la hostilidad.

«Las personas que no confían en los demás, que tienen una visión muy negativa de la humanidad y tratan a los otros con hostilidad cínica mostraban un mayor padecimiento cardiocoronario».

-Isaac Amigo-

La hostilidad y la ira

Ser hostil se correlaciona con diversos parámetros. Además de con la salud cardiovascular, se ha encontrado una relación con el exceso de peso, la tensión elevada, el exceso de colesterol o el tabaquismo. Es decir, la hostilidad incide indirectamente en la salud cardiovascular a través de estas variables.

Sin embargo, existe un componente, la ira, que sí se relaciona de manera directa con la enfermedad. Por ejemplo, se ha visto que las personas que sufren un ataque de ira, ven multiplicado por cinco el riesgo de sufrir un infarto en las horas posteriores (Amigo, 2022). Además, si la persona padece aterosclerosis, las probabilidades pueden dispararse.

Son muchas las formas en las que el estrés afecta a la salud cardiovascular. Es posible disminuir el nivel de estrés que experimentamos. Para ello, podemos poner en marcha estrategias de relajación basadas en la respiración.

También es útil la realización de meditación, como por ejemplo el mindfulness. Además, la realización de ejercicio es un extraordinario aliado tanto para mitigar el estrés como para favorecer la salud cardiovascular.

«El estrés es la basura de la vida moderna. Todos lo generamos, pero si no lo desechamos se amontona y superará nuestras vidas».

-Danzae Pace-



  • Vázquez, I. A. (2020). Manual de psicología de la salud. Ediciones Pirámide.
  • Alonso, C. F. (2009). El estrés en las enfermedades cardiovasculares. Libro de La Salud Cardiovascular Del Hospital Clínico San Carlos, 583-590.
  • Armario, P., del Rey, R. H., & Martín-Baranera, M. (2002). Estrés, enfermedad cardiovascular e hipertensión arterial. Medicina clínica, 119(1), 23-29.
  • Rosa, M. A. S., Albiol, L. M., & Salvador, A. (2009). Estrés laboral y salud: Indicadores cardiovasculares y endocrinos. Anales de Psicología/Annals of Psychology, 25(1), 150-159.
  • Sánchez Segura, M., González García, R. M., Marsán Suárez, V., & Macías Abraham, C. (2006). Asociación entre el estrés y las enfermedades infecciosas, autoinmunes, neoplásicas y cardiovasculares. Revista Cubana de Hematología, Inmunología y Hemoterapia, 22(3), 0-0.

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