¿Qué es la disonancia cognitiva?

La disonancia cognitiva es un fenómeno que todos, probablemente, hemos experimentado alguna vez en la vida. Nos influencia a la hora de comportarnos, de tomar decisiones y en las relaciones interpersonales. ¿En qué consiste? ¿Cómo puede reducirse?
¿Qué es la disonancia cognitiva?
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 23 Diciembre, 2020.

Última actualización: 23 Diciembre, 2020

Seguro que alguna vez te ha ocurrido el hecho de tener dos creencias contrapuestas o conflictivas entre sí y sentir una tremenda incomodidad o tensión a nivel mental. Es el fenómeno de la disonancia cognitiva (Festinger, 1957), un concepto explicado a través de la teoría que lleva el mismo nombre, del psicólogo estadounidense Leon Festinger.

Un ejemplo típico de este fenómeno es sentir que queremos fumar, pero saber que fumar es malo para la salud. Esto nos genera un estado de incoherencia y malestar que tratamos de reducir o eliminar. Además, todo ello impacta en nuestras actitudes y comportamientos.

¿Cómo podemos eliminar la disonancia? ¿Nos engañamos para poder combatir este estado de tensión mental? Lo revelaremos a través del siguiente artículo. También hablaremos de los tres paradigmas clásicos en investigación para estudiar este fenómeno, ya que la disonancia cognitiva ha generado mucha investigación.

¿Qué es la disonancia cognitiva?

Pocas teorías en psicología han generado tanta investigación como la teoría de la disonancia cognitiva que formuló el psicólogo social Leon Festinger. La disonancia cognitiva se define como la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias, emociones y cogniciones que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto.

También aparece cuando un comportamiento entra en conflicto con nuestras creencias. En pocas palabras: la disonancia cognitiva es el estado de tensión que aparece ante la percepción de incompatibilidad entre dos cogniciones simultáneas. Esto, a su vez, impacta sobre nuestras actitudes y comportamientos, como veremos.

Características de la teoría de la disonancia cognitiva

¿Qué puntos centrales tiene esta teoría? Vamos a arrojar un poco de luz a las aportaciones de Festinger para entender mejor este concepto.

Relaciones entre los elementos cognitivos

Según él mismo afirma, los elementos cognitivos son lo que una persona sabe sobre sí misma, sobre su conducta y sobre su entorno. Estos elementos pueden mantener entre sí tres tipos de relaciones, que son las siguientes:

  • Irrelevantes: cuando un elemento no tiene nada que ver con otro.
  • Consonantes: cuando de la afirmación de uno se deriva el otro.
  • Disonantes: cuando aisladamente considerados, de uno de ellos se sigue la negación del otro.

Carácter motivacional de la disonancia

Así, la hipótesis fundamental de Festinger sostiene que la existencia de dos elementos disonantes provoca en la persona un estado psicológicamente incómodo, de tensión, que le conducirá a tratar de eliminarla, así como a evitar las situaciones e informaciones que puedan aumentarla.

En este sentido, para Festinger su constructo de disonancia cognitiva tiene un carácter, en cierto modo, motivacional.

Dejar el cigarillo.
El tabaco es un ejemplo clásico en disonancia cognitiva, ya que para muchas personas fumadoras se crean conflictos entre lo que saben perjudicial y su deseo de consumo.

Un ejemplo de disonancia cognitiva

Podríamos pensar en miles de ejemplos para ejemplificar este fenómeno. Uno de ellos sería el de querer mucho unas zapatillas puntuales, pero ser conscientes de que han sido fabricadas por niños explotados laboralmente. Es decir, “quiero las bambas, pero no me gusta cómo han sido fabricadas, ya que me parece inmoral”. Estamos ante una disonancia cognitiva. ¿Qué hacemos en estos casos?

Existen diferentes posibilidades: comprar las bambas y reducir la disonancia pensando “bueno, si no las comprara tampoco cambiaría la situación de estos niños”. También podemos eliminar la disonancia no comprándolas.

En ambos casos nuestras creencias interfieren en la actitud y en el comportamiento. En esto consiste la disonancia cognitiva. El objetivo, cuando aparece este estado de tensión, siempre será disminuir o eliminar la disonancia. Por ello utilizamos métodos diversos, como veremos más adelante.

¿Cómo reducir la disonancia cognitiva?

A nadie le gusta experimentar este estado disonante generado por pensamientos que están en conflicto. Y es que la disonancia cognitiva es incómoda. Por esta razón, intentamos reducirla o eliminarla. ¿De qué manera? Festinger habla de tres posibles modos de reducirla que son los siguientes:

  • Cambiar la conducta.
  • Alterar el ambiente.
  • Añadir nuevas informaciones y conocimientos que reduzcan la disonancia.

Disonancia y relaciones interpersonales

La disonancia cognitiva también puede afectarnos a nivel interpersonal. Así, Festinger realiza una extensión de su teoría y afirma que el simple hecho de que otra persona opine o piense diferente a nosotros es origen de disonancia. Además, pueden darse los siguientes casos:

  • Si el desacuerdo se refiere a una realidad física comprobable, la magnitud de la disonancia será escasa o nula.
  • Cuanto mayor sea el número de personas que piense igual que nosotros, menor será la disonancia derivada del desacuerdo con otra persona.
  • La magnitud de la disonancia, si hay desacuerdo, aumenta con la importancia de la persona o grupo con quien se mantiene el desacuerdo.
  • También aumenta la disonancia cuanto mayor sea el grado de disonancia entre los elementos cognitivos.

Así, la disonancia generada por el desacuerdo con otras personas también existe y se puede reducir. ¿Cómo? Cambiando nuestra opinión, influyendo en otros para que la cambien o elaborando alguna estrategia para que la otra persona no sea comparable con nosotros.

Disonancia cognitiva e investigación

La teoría de la disonancia cognitiva ha generado muchísima investigación de laboratorio, la que ha permitido demostrar cómo de importante es la racionalización del conocimiento y la justificación de la conducta, así como el cambio de actitud para buscar la coherencia.

En este sentido, existen tres paradigmas de investigación clásicos que se han utilizado, de forma sistemática, para estudiar este fenómeno cognitivo. A través de ellos se provocan en el laboratorio una serie de situaciones. Estos paradigmas son los siguientes:

  • Paradigma de la complacencia inducida: cuando se realiza una conducta opuesta a la actitud. Este tipo de paradigma incluye dos versiones de experimentos: el experimento de Festinger y Carlsmith (1959) y el experimento de Aronson y Carlsmith (1963).
  • Paradigma de la elección libre: se realiza después de elegir entre varias alternativas. Encontramos el experimento de Brehm (1956) y el experimento de Ehrlich, Guttman, Schönbach y Mills (1957).
  • Paradigma de la justificación del refuerzo: cuando hay que justificar el haber realizado un gran esfuerzo, como el experimento de Aronson y Mills (1959).
Tomar decisiones diversas.
Algunos experimentos sociales para la disonancia consistieron en ofrecer dos alternativas provechosas a las personas.

Tipos de experimentos

En el caso del paradigma de la complacencia inducida, encontramos estudios sobre la obediencia forzada, que tratan de analizar la disonancia surgida entre dos elementos opuestos: las convicciones íntimas de una persona y su conducta, contraria a esas convicciones.

En el paradigma de la elección libre encontramos experimentos de elección entre alternativas atractivas, en las que la elección de una de ellas determina la constitución de la otra como disonante respecto a la acción tomada.

Finalmente, según el paradigma de la justificación del refuerzo, sentimos disonancia después de realizar acciones a costa de grandes sacrificios. Esto implica que añadamos creencias que justifiquen esa acción para rebajar el nivel de malestar que sentimos.

La teoría de Festinger en la vida diaria

Hemos hecho un breve recorrido por la teoría de Festinger, aunque esta no ha sido la única de sus grandes aportaciones en la psicología social. Y es que la disonancia cognitiva es un fenómeno del que nadie se libra.

Las personas tendemos siempre a buscar siempre el equilibro entre lo que pensamos, lo que hacemos y lo que sentimos, aunque esto no siempre es posible.

Y para ello recurrimos a una gran cantidad de métodos que nos hagan sentir en coherencia con lo que somos. Para llegar a ese equilibrio conviene conocernos mucho, reflexionar sobre lo que hacemos y, sobre todo, ser conscientes de que en la vida siempre habrá incoherencias y contradicciones.

“La vida es como montar en bicicleta; para mantener el equilibrio debes seguir moviéndote”.

-Albert Einstein-

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  • Chen, M. Keith; Risen, Jane L. (2010). How choice affects and reflects preferences: Revisiting the free-choice paradigm. Journal of Personality and Social Psychology. 99 (4): pp. 573 - 594.
  • Festinger, L. (1962). Cognitive Dissonance. Scientific American. 207(4): pp. 93 - 106.
  • Festinger, L. (1990). Teoría de la disonancia cognitiva. Paidós (Madrid).
  • Festinger, L. (1992). Métodos de investigación en ciencias sociales. Paidós (Madrid).
  • Morales, J.F. (2007). Psicología social. Editorial: S.A. McGraw-Hill / Interamericana de España.
  • Bietti, L. M. (2009) Disonancia cognitiva: procesos cognitivos para justificar acciones inmorales. Ciencia Cognitiva: Revista Electrónica de Divulgación, 3:1, 15-17.

Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.