Agotamiento mental: síntomas, causas y cómo evitarlo

¿Qué es el agotamiento mental? ¿Alguna vez has sufrido una intensa fatiga en la mente que te ha generado estrés y ansiedad? Entonces, quizás ya conoces este concepto. Descubre por qué suele aparecer, cuáles son sus síntomas y cómo prevenirlo.
Agotamiento mental: síntomas, causas y cómo evitarlo
Laura Ruiz Mitjana

Escrito y verificado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana el 05 Diciembre, 2020.

Última actualización: 05 Diciembre, 2020

El agotamiento mental, también denominado fatiga mental o cansancio mental, es un estado del organismo que aparece como consecuencia del estrés o de una época puntual de tensión. Se caracteriza, sobre todo, por una carga en el flujo de pensamiento normal.

Es decir, nos sentimos cansados a nivel físico y a nivel mental. Sin embargo, sus síntomas van más allá y su aparición puede dificultar la calidad del sueño, conllevar problemas musculares y dolores de cabeza.

¿Qué más síntomas produce el agotamiento mental? ¿Por qué suele aparecer? ¿Cómo podemos evitarlo? Hablamos de todo ello y al final del artículo proponemos algunas ideas clave para cuidar el cuerpo a la vez que la mente, fomentando así la prevención de este cuadro. ¡Toma nota!

Agotamiento mental: ¿qué es?

Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta un 59 % de los empleados españoles sufre estrés en su puesto de trabajo. Más allá de esto, la realidad es que dentro y fuera del empleo muchas personas padecen de estresores.

Esto es debido al ritmo frenético de vida que llevamos, sobre todo en las ciudades, a la gran cantidad de responsabilidades que asumimos, las dificultades para gestionar el tiempo y para desconectar. El agotamiento mental tiene mucho que ver con esto y se convierte en una alarma.

Así pues, ¿cómo definimos el agotamiento mental? Consiste en una sobrecarga en el flujo de pensamiento normal que nos ocasiona estrés e incluso ansiedad, además de un cansancio insoportable. La fatiga mental por el trabajo se produce, fundamentalmente, en las personas que tienen un exceso de empleo de tipo intelectual. Es decir, se les exige comprender, razonar, solucionar problemas, estar concentrados y memorizar de forma casi constante.

En un artículo de revisión de Pedraz-Petrozzi (2018) se explica que la fatiga es una manifestación clínica que tiene correlación con diferentes patologías y localizaciones del sistema nervioso central. Afecta a diferentes partes del organismo, como veremos a lo largo del artículo.

Prevalencia y trastornos comórbidos

Por otro lado, según un estudio de Smartt et al. (2016), el agotamiento mental afecta a un 10-33 % de la población mundial, aunque otros estudios (Loge et al., 1998 y Steen et al., 2017) hablan de una prevalencia más concreta, sugiriendo que este fenómeno está presente en un 10,5 %.

El agotamiento mental suele presentarse junto a otro trastorno o enfermedad secundaria. Es decir, existen con frecuencia diversas comorbilidades entre fatiga y enfermedades médicas y rara vez suele ser un fenómeno aislado, como así lo sugiere un estudio de Hockey et al. (2013).

Mujer con agotamiento mental en un balcón.
El agotamiento mental lleva al desgano y puede confundirse con un trastorno depresivo.

Síntomas del agotamiento mental

El agotamiento mental implica una serie de síntomas asociados al estrés o la ansiedad que comentábamos. Aunque cada persona presenta su propia sintomatología, algunos de los más típicos son las dificultades para conciliar el sueño o para mantenerlo (insomnio), problemas para mantener la atención y la concentración, palpitaciones en reposo, alteraciones digestivas, dolores de cabeza o migrañas.

Pero la salud física no es la única afectada. En la comunicación no verbal de alguien que presenta agotamiento mental también encontramos síntomas, ya que el cuerpo acompaña el sufrimiento. Entre ellos encontramos gestos de dolor (referidos a la cabeza o a las cervicales), signos de tensión (a nivel facial), inquietud motora y agresividad.

En cuanto a la manera de hablar, la persona puede hacerlo de forma acelerada y nerviosa o todo lo contrario; quienes eran ya nerviosas pueden empezar a hablar de manera muy lineal, con una mayor tendencia de respuesta y movimientos lentos.

Causas del agotamiento mental

La causa fundamental del agotamiento mental es el estrés cotidiano o el estrés crónico que sufren muchas personas en su día a día, sobre todo si se origina por la alta activación a nivel mental exigida en un trabajo. Dicho estrés puede convertirse en ansiedad y comportar síntomas de agotamiento.

Por otro lado, situaciones puntuales de tensión intensa también pueden desencadenarlo. Por ejemplo, si una persona sufre una ruptura sentimental sumada a problemas de trabajo y a la situación de enfermedad de un familiar; todos esos acontecimientos podrían confluir.

Tipo de trabajo

Los trabajos muy mentales, es decir, aquellos que requieren de una gran activación mental y cognitiva por parte del sujeto también serían propensos a causar fatiga mental. Además, suelen ser empleos que requieren poca implicación física (muy estáticos).

Por otro lado, los factores de la organización en la que se trabaja también pueden favorecer la aparición de este cuadro. De esta forma, el clima y la cultura empresarial, los compañeros o los estilos de liderazgo de los superiores también provocan fatiga mental.

Factores personales

Los recursos de los que dispone cada persona a nivel psicológico también influyen en la aparición de este cuadro. Así, hay quienes toleran mejor las situaciones estresantes que otros y eso les beneficiaría a la hora de prevenir el agotamiento mental.

Por otro lado, hay quienes manifiestan cierta tendencia a crear preocupaciones innecesarias, a tener pensamientos rumiativos (en bucle) y a sufrir mucho por la incertidumbre del futuro o por aquello que no pueden controlar.

Estas personas pueden ser más propensas a sufrir este cuadro, como también los que no saben delegar en su trabajo o que asumen cargas que no les corresponden. Es decir, el agotamiento mental puede aparecer por una serie de eventos reales en la vida, pero también por cosas imaginadas.

No confundir con depresión

Es importante no confundir el agotamiento mental con la depresión o con otro tipo de trastornos mentales. Así, en la depresión se ven afectadas cuestiones como el autoconcepto o la autoestima y suelen aparecer también sentimientos de culpa, de asco o desprecio hacia uno mismo con tristeza profunda.

Además, la falta de energía que aparece en la depresión no es causada por un cansancio real, sino por falta de motivación (apatía, anhedonia, abulia). En el caso del agotamiento mental, la frustración no se vuelca tanto hacia uno mismo, sino más bien hacia los demás, hacia la sociedad en general.

“La salud no es un estado de la materia, sino de la mente”.

-Mary Baker Eddy-

¿Cómo evitarlo el agotamiento mental?

¿Cómo podemos evitar o prevenir el agotamiento mental? ¿Qué ideas clave nos pueden ayudar? Las hemos agrupados por temáticas.

Controla tu mente

Para empezar, será importante aprender a controlar los pensamientos, así como gestionar las emociones. En este sentido, deberemos evitar pensar excesivamente sobre aquellas cosas que no podemos controlar o sobre el futuro en general.

En lugar de eso podemos optar por centrarnos en el momento presente, en el famoso aquí y ahora. Esto puede ayudarnos a reducir esa sintomatología ansiosa que aparece con la fatiga mental. Dejar de darle vueltas a las cosas también nos ayudará.

Cefalea por estrés en una mujer.
Los síntomas físicos aparecen cuando hay fatiga mental. Por ejemplo, el dolor de cabeza.

Fomenta el autocuidado

Por otro lado, practicar un poco de meditación o de mindfulness antes de ir a dormir o al despertarnos, hacer ejercicio regularmente, respetar las horas de sueño y los horarios en general, dormir y comer bien, todo nos puede ayudar a mejorar la calidad de vida y prevenir la fatiga mental. El autocuidado será una herramienta que jugará a nuestro favor.

“Para garantizar una buena salud come ligero, respira profundamente, vive con moderación, cultiva la alegría y mantén el interés por la vida”.

-William Londen-

Desconecta y gestiona tu tiempo frente a la fatiga mental

Como decíamos, realizar actividades que nos permitan desconectar será un factor clave para cuidar la mente. De eso trata la higiene mental: realizar actividades que nos gusten y que requieran de una concentración lúdica, como por ejemplo ver películas, escuchar música, bailar, dibujar. Esto nos ayudará a resetear el estrés.

Gestionar el tiempo, organizándonos bien y estableciendo prioridades en nuestro día a día también puede beneficiarnos a la hora de prevenir el agotamiento mental. No lo olvides que cuidar la salud física implica también cuidar la salud mental (y viceversa).

“Cuida tu cuerpo; es el único lugar que tienes para vivir”.

-Jim Rohn-

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  • Delgado, F. (2006). Saber cuidarse para cuidar, PPC: Madrid.
  • Grün, A. (1997). Cómo estar en armonía consigo mismo, Verbo Divin.
  • Hockey R. The psychology of fatigue : work, effort and control. Cambridge: Cambridge University Press; 2013.
  • Loge JH, Ekeberg Ø, Kaasa S. Fatigue in the general Norwegian population: Normative data and associations. J Psychosom Res. 1998;45(1):53-65.
  • Pedraz-Petrozzi, B. (2018). Fatiga: historia, neuroanatomía y características psicopatológicas. Una revisión de la Literatura. Rev Neuropsiquiatr, 8(13): 174-182.
  • Smartt C, Medhin G, Alem A, Patel V, Dewey M, Prince M, et al. Fatigue as a manifestation of psychosocial distress in a low-income country: A population-based panel study. Trop Med Int Heal. 2016;21(3):365–72.
  • Steen R, Dahl AA, Hess SL, Kiserud CE. A study of chronic fatigue in Norwegian cervical cancer survivors. Gynecol Oncol. 2017; 146(3): 630–5.

Graduada en Psicología por la Universidad de Barcelona en el año 2015. Máster en Psicopatología Clínica Infantojuvenil por la Universidad Autónoma de Barcelona (2017). Se ha especializada en trastornos del neurodesarrollo (autismo y discapacidad intelectual). Actualmente, trabaja como psicóloga infantojuvenil en la Associació Catalana del Síndrome X Fràgil y en el centro multidisciplinar, Món Pediàtric (Barcelona). También trabaja como psicóloga en un Centro Ocupacional, en la Fundació Asproseat Proa Esplugues, donde atiende a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual y trastornos mentales asociados. Ha escrito para revistas digitales como Psicología y Mente, La Guía Femenina, AZsalud y Mirial. Número de colegiada: Catalunya COPC 26993.