¿Qué es la nutrigenética y qué podría aportar?

La nutrigenética supone uno de los campos de investigación con más posibilidades. Es probable que revolucione la consulta nutricional en los próximos años.
¿Qué es la nutrigenética y qué podría aportar?
Saúl Sánchez

Revisado y aprobado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Escrito por Saúl Sánchez

Última actualización: 16 diciembre, 2020

La nutrigenética es una rama de la ciencia que estudia las relaciones existentes entre los diferentes genes y la respuesta de un determinado sujeto a la dieta. En otras palabras, esta disciplina investiga como la carga genética determina la capacidad del organismo de digerir y metabolizar los diferentes nutrientes, para su posterior uso.

A pesar de que todavía falta mucho por descubrir en lo que a genoma se refiere, en los últimos años se han materializado muchos avances en este campo. Se han descubierto ciertos polimorfismos en ciertos genes que pueden marcar la respuesta a ciertos nutrientes presentes en alimentos de uso cotidiano. Conocer de manera precisa dichas interacciones permitiría confeccionar una nutrición totalmente individualizada.

Aplicaciones de la nutrigenética

En la actualidad no es posible modificar la información genética de un sujeto ya desarrollado. Sin embargo, conocerla a fondo podría determinar muchos aspectos de su vida diaria, según un estudio publicado en Nutrients. Por ejemplo, existen personas que funcionan mejor durante las primeras horas del día, mientras otras lo hacen en la noche. Dicha variabilidad aparece reflejada en los genes.

Doble hélice de ADN.

Del mismo modo, no todas las personas presentan la misma capacidad para metabolizar un determinado nutriente. Mientras que algunos responden bien al consumo de grasas saturadas, otros experimentan problemas con su digestión. Este fenómeno puede responder a variaciones en la microbiota intestinal, pero también a diferencias en el material genético, responsable de la expresión de todas las características de un sujeto.

También es necesario destacar que muchas intolerancias alimentarias están marcadas por un fuerte componente genético. Un ejemplo es la intolerancia a la lactosa. Muchas veces responde a un proceso de disbiosis intestinal. Sin embargo, también puede estar relacionada con la aparición de un polimorfismo genético que inhibe la producción de lactasa.

La relación entre la nutrigenética y la dieta

Hasta hace muy poco, las recomendaciones dietéticas estaban basadas en estudios efectuados en grandes muestras de población, pero no tenían en cuenta las variaciones individuales entre los sujetos. A partir de dichas investigaciones se establecían consejos generales en lo que a dieta se refiere. Algunos de ellos, válidos para una gran mayoría. Por ejemplo, a pesar de que la tolerancia a las grasas trans no sea la misma para todos los individuos, estas han demostrado ser potencialmente nocivas para todo el mundo.

Sin embargo, existen otros nutrientes cuyos efectos dependen mucho más de la carga genética del sujeto. Estamos hablando, entre otros, de los carbohidratos. Entre los distintos individuos se aprecian diferencias en cuanto a la capacidad de asimilación de los mismos. Otro factor que puede afectar a los efectos de los carbohidratos es el porcentaje de distribución de las fibras musculares. Así, una persona con alta cantidad de fibras rápidas asimilará dichos nutrientes de manera mucho más eficiente que un sujeto con predominancia de fibras lentas.

La nutrigenética en la actualidad

A pesar de que toda esta información parece muy útil de cara a individualizar la dieta, a día de hoy todavía contamos con ciertas limitaciones al respecto. En primer lugar, son pocos los genes que se han identificado que pueden determinar los efectos de los alimentos. Existen investigaciones acerca de algunos polimorfismos que influyen en el metabolismo de los nutrientes, pero son pocos y el conocimiento sobre los mismos no es extenso todavía.

Por otra parte, los test genéticos para saber que perfil de ADN tiene un determinado sujeto son todavía muy costosos, no están al alcance de todo el mundo. Esto imposibilita la opción de realizar un estudio a nivel de consulta nutricional, para generar así recomendaciones en base al conocimiento actual. No obstante, se espera que en los próximos años se abarate el precio de dichos test, para conseguir implementarlos de forma sistemática en la realidad del nutricionista, consiguiendo así un tratamiento mucho más preciso.

Aun así, para llegar a dicha situación han de pasar todavía algunos años. Las voces más optimistas aseguran que podría llegarse a este punto durante los próximos 10 años, lo que supondría una gran revolución dentro del mundo de la salud.

Hay que tener en cuenta que una nutrición tan precisa no solo aumentaría la calidad y la esperanza de vida, sino que también reduciría la necesidad de medicación. Habrá que ver también como se comporta la industria farmacológica al respecto, ya que existen ciertos intereses económicos de por medio que pueden generar conflictos.

Herencia adn

Las enfermedades complejas y los genes

La nutrigenética no solo aporta información acerca de como el organismo es capaz de procesar ciertos alimentos o nutrientes, sino que también permite conocer como la ingesta de algunas sustancias interaccionan con el riesgo de desarrollar patologías complejas. Así lo evidencia un estudio de la revista Nutrients publicado en el año 2018. En dicho artículo se investigan como las variaciones genéticas individuales puede modificar la incidencia de las patologías cardiovasculares.

Además también se estudia la forma en la que los ácidos grasos influyen en el perfil lipídico según los polimorfismos genéticos encontrados en cada sujeto. De este modo, la genética puede modular como el organismo se comporta frente a la ingestión de un determinado nutriente, reflejándose dicho comportamiento en las variaciones del colesterol sanguíneo.

A pesar de que a día de hoy sabemos que el colesterol no es un marcador excesivamente preciso de la enfermedad cardiovascular, sí que puede aportar un conocimiento útil acerca de como está funcionando el organismo.

De la misma manera, la obesidad puede ser otra patología que esté muy influenciada por el componente genético. Se han detectado ciertos polimorfismos que provocan una tendencia a la acumulación de peso graso, sobre todo a partir de la ingesta de ciertos tipos de carbohidratos. El hecho de identificar todas estas variaciones podría suponer un gran avance a la hora de generar una pauta nutricional realmente individualizada y eficaz en lo que a lucha contra el sobrepeso se refiere. Así lo evidencia una publicación realizada en la revista Critical Reviews in Food Science and Nutrition.

Un campo complejo

La nutrigenética supone uno de los campos más complejos dentro de lo que a nutrición se refiere. La identificación de los polimorfismos genéticos y su implicación requiere de complicadas técnicas. Además es necesario un profundo conocimiento de la fisiología para interpretar las rutas que modifican, y como se comportan según la variabilidad existente.

Actualmente hay pocos profesionales cualificados en esta materia, ya que no resulta accesible para todo el mundo. La investigación está al cargo de los doctores en la materia y son varias las líneas a tratar, muchas de ellas relacionadas con la obesidad o con la prevención de patologías complejas como el cáncer. Probablemente la carga genética sea clave a la hora de determinar la aparición de una masa tumoral, y la interacción entre genes y alimentos pueda ser capaz de evitar dicha situación. O por lo menos de reducir el riesgo de que suceda.

No obstante, existen muchas incógnitas al respecto de las enfermedades complejas. Por este motivo, no solo es necesario conocer los genes que incrementan el riesgo de aparición, sino los mecanismos fisiológicos mediante los cuales se sustentan. Una mayor investigación en ambos campos será fundamental de cara a erradicar este tipo de patologías, que tantos muertos provocan en los países desarrollados.

Más allá de la nutrigenética

Mujer comiendo saludable.
La nutrigenética podría ayudar a confeccionar una nutrición totalmente individualizada, que brinde múltiples beneficios a la salud.

A pesar de que el conocimiento extenso y profundo de los genes y de sus variaciones puede suponer un punto de inflexión en lo que a dieta ser refiere, existen ciertas máximas que son extensibles a una buena parte de la población. Por este motivo se pueden ofrecer consejos de salud a nivel general, tanto en el campo de la nutrición como en el de los hábitos de vida.

De este modo, aunque los azúcares simples no le sienten igual de mal a todo el mundo, se sabe que su consumo fuera del contexto deportivo no está indicado. Es beneficioso limitar su ingesta, utilizando siempre carbohidratos de tipo complejo. Asimismo, un aumento del aporte dietético de fibra consigue mejorar el estado de salud.

Paralelamente, los aditivos son también sustancias con las que hay que tener cuidado. Está claro que no todos los individuos responden igual a estos químicos. Sin embargo, su salubridad no está asegurada en algunos casos, por lo que la prudencia es la mejor recomendación que se puede ofrecer a día de hoy.

No debemos olvidar tampoco que existen estrategias dietéticas que han demostrado ser eficaces para perder peso, más allá de las diferencias genéticas. También lo son para reducir el riesgo cardiovascular. Estamos hablando, entre otras, del ayuno intermitente, de la disminución de carbohidratos en la dieta o del incremento del consumo de ácidos grasos insaturados.

La nutrigenética, la próxima gran revolución

Según pasen los años, la tecnología conseguirá cambiar muchas de las intervenciones actuales. Algunas de ellas tienen que ver con lo que sucede dentro de una consulta de nutrición. El conocimiento profundo del genoma permitirá ofrecer recomendaciones mucho más precisas e individuales. De este modo el porcentaje de éxito de la intervención nutricional se incrementará significativamente.

Sin embargo, aun queda un tiempo para alcanzar este escenario utópico. La realidad es que, a día de hoy, no contamos con la tecnología necesaria para extender este estudio a la población general. Resulta demasiado caro y falta información al respecto de muchos polimorfismos, ya que solo se han identificado unos pocos. Esto no quita que los avances posibiliten, dentro de poco, un acercamiento a este método de intervención que se postula tan preciso.

El avance de la inteligencia artificial conseguirá impulsar los avances en la secuenciación del genoma, lo que repercutirá positivamente en la nutrigenética. A partir de este punto será más sencillo realizar pautas individuales que cumplan las expectativas creadas al respecto.



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