Ovarios poliquísticos: síntomas, causas y tratamientos

Se estima que hasta 8 de cada 100 mujeres pueden sufrir ovarios poliquísticos. Esto se debe a una sobreproducción de testosterona a niver ovárico y de glándulas suprrarrenales, aunque las causas siguen bajo estudio.
Ovarios poliquísticos: síntomas, causas y tratamientos
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 13 Abril, 2021.

Última actualización: 13 Abril, 2021

El síndrome de los ovarios poliquísticos (PCOS, por su traducción al inglés Polycystic ovary sydrome) es un desorden hormonal común en mujeres que se encuentran en edad reproductiva. Se trata de la patología endocrina más común en mujeres adultas en todo el mundo, pues hasta un 15 % de ellas la sufren. En Estados unidos, el PCOS afecta a 5 millones de chicas.

La prevalencia del síndrome de los ovarios poliquísticos varía con base en ciertos parámetros. Por ejemplo, la obesidad, los patrones hereditarios, las mutaciones genéticas y otros eventos tanto intrínsecos como extrínsecos pueden favorecer su aparición. A pesar de que hay factores ambientales y genéticos que propician la enfermedad, su causa aún no se conoce del todo.

De forma aproximada, hasta 8 de cada 100 mujeres en edad reproductiva experimentarán PCOS entre los 18 y 44 años. Si quieres saberlo todo sobre esta común (pero desconocida) entidad de naturaleza hormonal, te animamos a seguir leyendo.

Los ovarios poliquísticos y las hormonas

Los ovarios poliquísticos pueden disminuir la calidad de vida.
Este síndrome es muy frecuente, y representa una importante proporción de consultas al endocrinólogo y ginecólogo.

El síndrome de los ovarios poliquísticos es una afección caracterizada por un exceso de andrógenos (hormonas) en el organismo de la mujer. En las personas de este género, los principales andrógenos circulantes son la testosterona, la androstenediona, la dehidroepiandrosterona y su compuesto sulfatado.

Con ayuda de artículos poblicados por la revista Farmacia profesional y otras fuentes médicas, exploramos sus funciones de forma somera en la siguiente lista:

  • Testosterona: a pesar de que se trate de la hormona sexual masculina por excelencia, la testosterona también tiene funciones en el cuerpo de la mujer. Entre otras cosas, ayuda a mantener la líbido y regula la función metabólica normal. La concentración no patológica de testosterona circulante en féminas es 0,3-3 nanomoles/litro.
  • Androstenediona: es un sustrato bioquímico que, tras ciertas reacciones, se puede transformar en testosterona o estrógenos (estrona y estradiol). La concentración normal de androstenediona circulante en mujeres es de 3,7-7,8 nanomoles/litro.
  • Dehidroepiandrosterona (DHEA): otro precursor hormonal de andrógenos y estrógenos. El valor normal en mujeres es de 0,64-4,91 nanomoles/litro.
  • Sulfato de dehidroepiandrosterona (DHEAs): un metabolito de la DHEA. Los valores normales en mujeres son de 1,14-12,98 nanomoles/litro.

Como puedes ver, la mayoría de estos compuestos son importantes porque que dan lugar a la testosterona o, por otro lado, permiten la formación de estrógenos, como la estrona y el estradiol. Por ejemplo, la estrona, a pesar de ser la menos común de todos los estrógenos femeninos, tiene la función de preparar la ovulación en mujeres.

Por otro lado, el estradiol se considera como la hormona más importante de la mujer, ya que modula el período de menstruación, fomenta el desarrollo de los caracteres sexuales femeninos y permite la implantación del feto (y su supervivencia) durante el embarazo, entre otras muchísimas cosas. Así pues, podemos afirmar que sin estrógenos, no habría vida.

En mandriles (Mandrillus sphinx) la retirada de los estrógenos de la circulación de la madre se traduce en una pérdida del embarazo y muerte del feto.

¿Qué es el síndrome de los ovarios poliquísticos (PCOS)?

Ahora ya conoces las principales hormonas de la mujer y sus concentraciones no patológicas.

El síndrome de los ovarios poliquísticos se caracteriza por una proporción elevada de andrógenos circulantes (hiperandrogenismo), irregularidades menstruales y/o quistes en uno o ambos ovarios. El desorden puede ser primariamente morfológico o bioquímico.

En algunos estudios, se ha visto que la proporción de testosterona circulante en mujeres con PCOS oscila valores de 0,9 a 7,8 nanomoles/litro, con una cifra media de 3,58. Cabe recordar que el valor de referencia en chicas normales es de 0,3-3 nanomoles/litro, por lo que está claro que ambos eventos se vinculan de forma inequívoca.

Los niveles de androstenediona y dehidroepiandrosterona (DHEA) también aumentan en las mujeres con ovarios poliquísticos. Estos precursores hormonales muestran una media de 9,17 y 9,24 nanomoles/litro respectivamente, valores muy por encima de lo normal.

Sin ir más lejos, a veces los compuestos que más se elevan durante el PCOS son la androstenediona y DHEA, y no la testosterona. En resumen, el síndrome de los ovarios poliquísticos se trata de una sobreproducción de andrógenos en los ovarios y/o glándulas adrenales, que son los encargados de sintetizarlos en primera instancia.

Causas del PCOS

Como hemos dicho con anterioridad, y tal como indica la Clínica Mayo, las causas del síndrome de los ovarios poliquísticos no son del todo conocidas. Se sabe que la mujer enferma produce andrógenos más allá de lo esperable, pero no se puede atribuir este evento fisiológico a un desencadenante concreto y exacto en el 100 % de los casos.

De todas formas, se ha vinculado la aparición de este síndrome a una serie de factores que pueden actuar de forma sinérgica. Te los describimos de forma somera en los siguientes apartados.

1. Exceso de insulina

Hasta el 95 % de las mujeres obesas con resistencia a la insulina presentan PCOS, mientras que un 30-75 % de las féminas con pesos normales y ovarios poliquísticos también muestran cierto grado de resistencia a la insulina. Esta resistencia se asocia a cuadros prediabéticos, ya que conduce a un exceso de glucosa en sangre (diabetes).

Como las células no pueden consumir de forma correcta la glucosa en este cuadro, el organismo opta por sintetizar y liberar más insulina. Esto podría vincularse de forma directa con la sobreproducción de andrógenos por un “efecto cascada", aunque siempre nos movemos en terrenos hipotéticos y no confirmados.

2. Patrones hereditarios

Tal y como indica la revista médica Hippokratiase ha probado en múltiples ocasiones que el PCOS tiene un claro componente familiar. Algunos estudios genéticos han argumentado que podría estar vinculado a mutaciones autosómicas dominantes, es decir, presentes en los cromosomas no sexuales y prevalentes por encima del alelo hermano.

Otras fuentes, mientras tanto, postulan que se trata de un rasgo de caracter oligogénico, condicionado por unos cuantos genes. A día de hoy, se estudia el papel de los genes involucrados en la acción y síntesis de insulina, en la acción de las hormonas esteroideas, procesos inflamatorios y en la esteroidogénesis ovario/adrenal.

Por ahora, no se han detectado genes mutados en cromosomas concretos que provoquen la PCOS.

3. Obesidad

Este desencadenante está muy relacionado con el primero, pues la diabetes y la obesidad van de la mano. Casi la mitad de las personas diabéticas en algunas regiones presentan sobrepeso u obesidad, así que la causalidad se cuenta por sí sola. Tal y como indica el portal HHS Public Accessla obesidad y el PCOS se relacionan en un 80 % de los casos en EE.UU.

Síntomas

Los ovarios poliquísticos son comunes.
Los síntomas de esta enfermedad suelen identificarse a simple vista.

Era necesario explayarse en la etiología de este síndrome, pues resulta fascinante (a nivel biológico) que una entidad tan extendida aún no se haya podido describir en su totalidad. Sin duda, esto evidencia que a la medicina le queda mucho camino por recorrer, a pesar de los avances realizados en las últimas décadas.

Por suerte, lo que sí se ha descrito extensamente es la sintomatología de la enfermedad. Portales ya citados nos muestran los signos clínicos más evidentes del síndrome de los ovarios poliquísticos, incluso con porcentajes en algunos grupos muestrales. No te los pierdas:

  • Hirsutismo (86,6 % de las mujeres estudiadas): tal y como indica la Clínica Universidad Navarra (CUN), se trata de un crecimiento de vello excesivo en zonas atípicas. Esto sucede en regiones andrógeno-dependientes, como el labio superior, las patillas, barbilla, cuello, pezones, ingles, muslos y espalda.
  • Trastornos menstruales (90 %): las mujeres con PCOS suelen tener menos de 9 periodos al año. También es común que pasen más de 35 días entre una regla y otra.
  • Oligomenorrea (66 %): una variante del punto anterior, pues se define como una presentación de las reglas en intervalos de 36 a 90 días. La amenorrea (ausencia de menstruación) es menos común, con una prevalencia de menos del 27 % de las mujeres con el síndrome.
  • Obesidad (40 %): ¿es la obesidad consecuencia o causa del PCOS? Como no hay una respuesta clara en todos los casos, se incluye en la lista de síntomas.
  • Infertilidad: esto se debe a una marcada dificultad para quedarse embarazada, por los extraños ritmos de periodos menstruales.
  • Otros signos, como acné, pérdida de cabello en la cabeza, piel grasa y eventos clínicos menores.

Por otro lado, como su propio nombre indica, el síndrome de los ovarios poliquísticos provoca que crezcan quistes en los ovarios, por obvio que suene. Estos son folículos ováricos que crecen más de lo normal, ya sean de naturaleza folicular o del cuerpo lúteo. Esto, por sí solo, provoca dolor pélvico, hinchazón abdominal y sensación de saciedad continua.

Tratamiento de los ovarios poliquísticos

Como el sobrepeso y la obesidad se consideran una parte integral de muchos pacientes con PCOS, los tratamientos de índole física y dietética son las primeras barreras de abordaje en ciertos casos. Esto puede ayudar a disminuir los efectos de los cambios hormonales y otras patologías como la diabetes, pero no provoca que el síndrome desaparezca.

Una pérdida de peso del 10 % puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y la tasa de producción androgénica. Esto puede ayudar a aumentar la regulación del ritmo menstrual y, en algunos casos, permitir a la paciente recuperar su fertilidad.

El resto de tratamientos van enfocados a reducir los signos clínicos de la enfermedad. Por ejemplo, para fomentar la correcta ovulación de la mujer, se puede recurrir a los siguientes fármacos:

  • Letrozol: un medicamento inhibidor de la aromatasa que evita la síntesis de estrógenos. Se usa para el tratamiento del cáncer de mama, pero puede ayudar a estimular la actividad ovárica.
  • Gonadotropinas: son hormonas inyectables que fomentan la ovolación. Se utilizan como método de tratamiento secundario.
  • Metformina: un fármaco antidiabético. Reduce los niveles de glucosa en sangre, lo que se traduce en menos producción de insulina y, de forma esperable, menor cantidad de andrógenos circulantes en el organismo de la mujer.
  • Clomifeno: induce la liberación de gonadotropinas que fomentan la ovulación (la hormona luteinizante y la foliculoestimulante) de forma indirecta.

Por otro lado, para solucionar el hirsutismo se suele acudir a una extracción mecánica de los vellos y luego a un tratamiento farmacológico. La aldolactona y eflornitina pueden ayudar con este molesto síntoma, que solo reporta problemas a nivel estético.

Por último, para regular el ciclo menstrual, el profesional puede recetarle a la paciente pastillas anticonceptivas y tratamientos a base de progestina. Esta última es un progestágeno sintético con acciones similares a la progesterona. Algunas veces, estos compuestos se clasifican por generaciones.

Una patología multifactorial

Como has podido ver, tanto las causas como el tratamiento de los ovarios poliquísticos requieren de la integración de múltiples términos y fármacos. Como la patología no surge por un motivo único ni se expresa solo con un síntoma, suele ser necesario un tratamiento a largo plazo que abarque diversos procesos fisiológicos en el cuerpo de la mujer.

Por ello, si presentas ovarios poliquísticos o tienes sospecha de ello, es necesario que busques atención médica profesional. Esta condición es muy común y se puede controlar, pero cada caso es un mundo y únicamente un experto sanitario podrá recomendarte el tratamiento que se ajusta a tu sintomatoloía y necesidades. No lo dejes estar.

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