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Melasma: síntomas, causas, prevención y tratamiento

El melasma tiene una presentación clínica muy típica, aunque pueden presentarse variaciones. El tratamiento es variado y, por lo general, efectivo.
Melasma: síntomas, causas, prevención y tratamiento
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira en 16 Diciembre, 2020.

Última actualización: 16 Diciembre, 2020

Se conoce como melasma a la presencia de manchas oscuras, de tamaño y forma variable, por lo general en la cara de las mujeres. También existen manifestaciones extra faciales y en hombres, aunque son menos comunes.

Estas se producen como respuesta a la exposición a luz ultravioleta y a cambios hormonales propios del embarazo o el consumo de anticonceptivos. Si sufres de esta condición o te interesa saber un poco más al respecto, hemos preparado el siguiente artículo para ti.

¿Cuáles son las manifestaciones clínicas?

El melasma se trata de una zona de hiperpigmentación que se ubica en la cara, aunque existen presentaciones extra faciales. Esto se refiere a la adquisición de una coloración más intensa que la piel normal de la persona. El color marrón oscuro es el más habitual en este tipo de lesiones.

Suele presentarse de forma simétrica, existiendo en ambos lados del cuerpo casi las mismas formas. La aparición de las manchas es progresiva sin incluir síntomas asociados, como picazón, ardor o dolor.

Tiene una naturaleza recidivante, por lo que pueden disminuir de tamaño y aparecer varias semanas después. Por su ubicación facial podría influir en la aparición de trastornos de ansiedad, autoestima o depresión con gravedad variable.

¿Cuáles son los principales tipos de melasma?

Existen varias clasificaciones que utilizan los médicos para esta condición. La más empleada es aquella que distingue las lesiones faciales de las extra faciales.

El melasma facial tiene varias localizaciones. Pueden ser centrofaciales (cuando afecta mejillas, nariz y labios superiores), malares (un poco por detrás de ambas mejillas) y mandibular (muy rara y afecta la superficie del hueso correspondiente).

En el caso del melasma extra facial suele presentarse en miembros superiores, esternón y cuello. Llama mucho la atención el hecho de que no es una variedad clínica aceptada, ya que algunos dermatólogos consideran que se trata de una melanodermia.

Esquema de piel con melasma.
La piel con melasma tiene un exceso de melanocitos en esa región afectada.

¿Por qué aparecen las lesiones?

No en todos los casos es posible detectar una causa específica. Sin embargo, se sabe que a nivel celular existe un aumento en el número de melanocitos. Estas son las células cutáneas encargadas de la producción de melanina, el principal pigmento de la piel.

Como estas células aparecen de forma desigual en respuesta a diversos estímulos, las lesiones son muy variadas y dispersas. Gracias al estudio de la piel por medio de biopsias ha sido posible distinguir otras alteraciones menos evidentes que incluyen las siguientes:

  • Aumento en el número de mastocitos, que son células pertenecientes al sistema inmune.
  • Mayor abundancia de vasos sanguíneos, relacionado con el aumento en el número de células.
  • La exposición constante a luz ultravioleta podría desencadenar un fenómeno conocido como elastosis solar. Este implica deterioro del tejido que une y sostiene a las células de la epidermis, debilitándolo de forma progresiva.

Factores de riesgo exógenos

Dentro de este grupo, el más importante es la exposición a la luz ultravioleta. Esta representa un tipo de radiación poco visible para el ojo humano, adaptando una tonalidad violeta bastante tenue.

Es probable que por esta razón las lesiones son faciales y en zonas expuestas a la luz. El uso de protector solar es una excelente manera de prevenir la aparición de lesiones.

El resto de los factores físicos incluyen a los traumatismos faciales, aunque las lesiones no siempre se presentan de la misma manera ni tienden a ser recidivantes. La exposición a ciertos elementos químicos también podría favorecer la aparición de melasma. Estos incluyen cosméticos y el efecto de ciertos limpiadores cutáneos.

Factores de riesgo endógenos

Contrario a la creencia popular, el melasma no es el resultado de enfermedades hepáticas o renales. Dentro de los factores de riesgo endógeno, los más importantes son el sexo, el nivel de ciertas hormonas y el tipo de piel.

Las mujeres son las más propensas a sufrir la enfermedad. Esto podría deberse a características genéticas inherentes al sexo, como la carga hormonal durante el embarazo. Además, debido al uso creciente de anticonceptivos orales (ACO) la incidencia del melasma ha aumentado mucho en los últimos años.

Puede aparecer en cualquier tipo de piel, sin embargo son más frecuentes en aquellas personas con tonalidades oscuras. En términos un poco más complejos, afecta a los fototipos del III al V.

Luego de la introducción del finasteride como alternativa terapéutica para el tratamiento de la alopecia androgénica, se empezaron a ver más casos de melasma en hombres. Este medicamento se asocia con cambios hormonales, lo que podría provocar las manchas, según comenta un reporte de caso del año 2014.

¿Se puede prevenir la aparición de melasma?

En teoría, se puede prevenir la aparición de estas lesiones al evitar los factores de riesgo que son modificables. Sin embargo, en algunos casos es difícil dejar de usar ciertos tipos de tratamientos hormonales. Lo más recomendable es evitar la exposición a la luz solar.

La recomendación es recurrir a la fotoprotección química, es decir, a los protectores solares. La elección depende mucho de las posibilidades de cada paciente, siendo necesario escoger la mejor relación calidad/precio y optimizar otras medidas personales para protegerse.

Se recomienda un factor de protección solar (FPS) de tipo 50+. Un dermatólogo de confianza debe realizar las indicaciones pertinentes, pero por lo general requiere varias aplicaciones a lo largo del día y en cualquier época del año.

Son necesarias otras medidas personales. Utilizar sombreros y lentes son hábitos sencillos que pueden ayudar a prevenir la aparición de nuevas lesiones. Por último, conviene evitar el uso de cosméticos irritantes que son susceptibles a modificaciones químicas cuando se exponen a abundante luz solar.

¿Existe tratamiento para el melasma?

Esta condición tiene carácter recurrente, por lo que en ciertas circunstancias puede desaparecer sola. Sin embargo, más aún cuando un paciente está expuesto a factores de riesgo permanentes, existen alternativas terapéuticas para disminuir los síntomas. Estas no solo tienen efecto en el tamaño de las lesiones, sino también en las manifestaciones psicológicas.

El tratamiento tópico no solo es el más efectivo, sino que también se asocia con muchos menos efectos adversos. Este tiene la particularidad de que se prefiere en politerapia, lo que quiere decir que las combinaciones entre varios fármacos son las preferidas.

Tratamiento tópico

Los medicamentos más utilizados son la hidroquinona, los retinoides y los esteroides. La hidroquinona goza de la ventaja de producir muy pocos efectos adversos.

Los retinoides son derivados de la vitamina A y se usan mucho en dermatología, tanto por vía oral como tópica. Esta última presentación no se recomienda en mujeres embarazadas, ya que se sabe que tiene efecto teratogénico.

Cuando se habla de esteroides se está haciendo referencia a un conjunto de sustancias similares que suelen tener un efecto inmunosupresor. Esto disminuye la inflamación en las lesiones y promueve mejorías satisfactorias, pero no se recomiendan como terapia única.

Tratamiento para el melasma.
El tratamiento para el melasma pretende reducir las lesiones y recuperar la tonalidad normal de la piel.

Tratamiento sistémico

Las opciones son más limitadas que en el apartado anterior e incluyen el ácido tranexámico, los carotenoides y la melatonina. La mayoría de estas alternativas terapéuticas se indican a largo plazo y requieren como medida fundamental la combinación con protectores solares potentes para evitar la aparición de nuevas lesiones.

Una cuestión estética importante

El melasma reviste un aspecto estético importante, por lo que se valoran alternativas para mejorar la apariencia de las manchas en las personas que desean quitarlas o reducirlas. ¿Sabías que existen herramientas para ello?

La quimioexfolación superficial es una de ellas. No se utiliza como terapia de primera línea, sino que se reserva para aquellos casos en los que el tratamiento tópico u oral ha fracasado.

La realización de este procedimiento conlleva la aplicación de sustancias químicas en la piel con el objetivo de eliminar las células muertas. Los medicamentos añadidos incluyen el ácido glicólico y la tretinoína. Recuerda siempre asesorarte con profesionales si decides avanzar en estos abordajes.

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Graduado en Medicina en la Universidad Central de Venezuela (2020). Ha participado en proyectos de atención médica humanitaria en comunidades rurales desatendidas con distintas ONG locales, y tiene experiencia en proyectos de investigación básica y clínica relacionados con la leishmaniasis, malaria y antropometría infantil. Fue miembro titular de la Sociedad Científica de Estudiantes de Medicina de su casa de estudios (2017-2020) y coordinador del comité científico en la quinta edición del Campamento Universitario Multidisciplinario de Investigación y Servicio (2018). Obtuvo un grado académico con honores (mención investigación) y mención honorífica cum laude por rendimiento académico. Actualmente se desempeña como médico interno y creador de contenido web relacionado al área de la salud.