Diagnóstico de la enfermedad de Lyme

La enfermedad de Lyme es la patología transmitida por garrapatas más conocida a nivel mundial. Por fortuna, su diagnóstico es sencillo y se basa en la detección de anticuerpos contra la bacteria.
Diagnóstico de la enfermedad de Lyme
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira el 10 agosto, 2021.

Escrito por Luis Rodolfo Rojas Gonzalez, 10 agosto, 2021

Última actualización: 10 agosto, 2021

Las garrapatas son vectores de múltiples patologías infecciosas que pueden comprometer el estado de salud. La mayoría de estas afecciones se detectan con base en las manifestaciones clínicas del paciente y con el apoyo de pruebas complementarias de laboratorio. A continuación, te contamos todo lo que debes saber sobre el diagnóstico de la enfermedad de Lyme.

La infección se produce ante la picadura por garrapatas contaminadas en cualquier parte del cuerpo. Estudios sugieren que esta patología es común en el verano y se caracteriza por una serie de cambios en la piel acompañados de síntomas similares a los de la gripe o resfriado común.

De esta forma, el examen clínico y las pruebas de detección de anticuerpos son fundamentales en el diagnóstico definitivo de la enfermedad de Lyme.

Examen clínico

La valoración por un profesional de la salud es el primer paso en la identificación de esta patología. En este sentido, el especialista realizará un interrogatorio detallado de los síntomas que aquejan a la persona, así como de las circunstancia de aparición de los mismos. Por lo general, datos como habitar o viajar a áreas endémicas son de gran valor para el diagnóstico clínico.

De igual forma, la exploración física integral suele ofrecer un panorama más amplio del estado del paciente. En la mayoría de los casos, esta afección se presenta con un eritema migratorio, resultado de la mordedura de la garrapata.

Este se caracteriza por ser una mancha roja en la piel que se expande de forma paulatina hasta alcanzar unos 30 centímetros, dejando un centro claro con forma de diana.

En etapas iniciales es frecuente la aparición de pequeñas pápulas producto de la inoculación de la infección. Las mismas suelen aparecer en los pliegues y áreas húmedas del cuerpo como la ingle, la región interglútea, la parte posterior de las rodillas y el cuero cabelludo.

Además, las personas afectadas suelen presentar otros síntomas como dolor de cabeza, fiebre, cansancio y dolores musculares.

Pruebas de laboratorio

El diagnóstico de la enfermedad de Lyme incluye muestras de sangre
Muchos de los estudios para diagnosticar la enfermedad de Lyme requieren una muestra de sangre. Esto también es válido para descartar otras afecciones.

Por lo general, los análisis de laboratorio son de gran utilidad en el diagnóstico definitivo de la enfermedad de Lyme. Algunas investigaciones afirman que esta patología se divide en tres etapas que incluyen una fase localizada temprana, una fase diseminada temprana y una fase tardía. Por tal motivo, las características clínicas y de laboratorio pueden variar en cada estadio resultando un gran desafío clínico.

En la mayoría de los casos, las infecciones por bacterias son detectadas mediante el aislamiento del microorganismo patógeno en los fluidos corporales. No obstante, la identificación de la bacteria Borrelia spp. puede llegar a ser un verdadero reto debido a sus propiedades invasivas. Este hecho promueve la necesidad de la detección de los anticuerpos en sangre como principal método diagnóstico.

Análisis de sangre

Las pruebas de sangre son empleadas para evaluar el recuento de los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. De esta forma, es posible sospechar una infección bacteriana ante una elevación de los leucocitos con predominio de neutrófilos. Por otro lado, los resultados arrojados permiten detectar si el paciente padece anemia o presenta alguna alteración en la capacidad plaquetaria.

La analítica sanguínea es usada en el diagnóstico diferencial de otras patologías que sean responsables de la erupción cutánea. En este sentido, los reactantes de fase aguda como la proteína C reactiva y la velocidad de sedimentación globular pueden resultar útiles en la detección de afecciones inflamatorias de inicio reciente.

Enzimoinmunoanálisis (ELISA)

Este es un método de laboratorio que usa anticuerpos ligados a enzimas para identificar los anticuerpos producidos por el organismo contra la infección por Borrelia spp. Estudios afirman que esta es la prueba más utilizada en el abordaje diagnóstico de la enfermedad de Lyme.

En caso de que el resultado arrojado sea positivo o indeterminado, se debe proceder a la realización de una prueba por Western Blot.

No obstante, el ELISA puede no detectar los anticuerpos en las primeras semanas posteriores a la picadura, arrojando falsos negativos, debido a que durante este periodo el sistema inmunitario no ha producido suficientes anticuerpos contra la bacteria.

De igual forma, el uso temprano de antibióticos puede reducir la cantidad de anticuerpos necesarios para que la prueba sea positiva.

Western Blot

Es un técnica de inmunoensayo que ofrece gran sensibilidad en la detección de proteínas especificas dentro de una muestra biológica.

La misma es utilizada como parte del protocolo diagnóstico definitivo de la enfermedad de Lyme cuando la analítica por ELISA arroja valores positivos o poco aclaratorios. Su tasa de falsos positivos es muy baja, no obstante, pueden ocurrir en las etapas iniciales.

Prueba de punción lumbar

La punción lumbar es una opción diagnostica indicada por el médico tratante ante la sospecha de afección del sistema nervioso central como complicación de esta patología. Algunos síntomas sugestivos incluyen la rigidez de nuca, el dolor de cabeza prologando e intenso y el edema de papila. Esta prueba permite detectar afecciones como meningitis o mielitis producidas por Borrelia spp.

Diagnósticos diferenciales

El diagnóstico de la enfermedad de Lyme es relativamente sencillo
Los diagnósticos diferenciales dependen de la etapa en la que se encuentre la enfermedad. Por ejemplo, en ocasiones los síntomas podrían simular una mononucleosis infecciosa.

Las manifestaciones cutáneas, los síntomas generales y los efectos secundarios a largo plazo de la enfermedad de Lyme pueden llegar a confundirse con múltiples patologías. En la mayoría de las personas, es vital realizar diagnóstico diferencial con otras afecciones dermatológicas, síndromes gripales o patologías de compromiso sistémico, dentro de las cuales destacan las siguientes:

  • Mononucleosis infecciosa.
  • Rickettsiosis.
  • Babesiosis.
  • Influenza.
  • Artritis reumatoide.
  • Esclerosis múltiple.
  • Fiebre reumática aguda.
  • Erliquiosis.
  • Artritis idiopática juvenil. 
  • Meningitis linfocítica.

El diagnóstico temprano reduce el riesgo de complicaciones multiorgánicas

En la actualidad, el diagnóstico de la enfermedad de Lyme se basa en la sintomatología, las características epidemiológicas y los resultados de las pruebas de detección de anticuerpos. Su identificación oportuna se asocia con un mejor pronóstico y una mejor calidad de vida.

Sin embargo, su abordaje tardío aumenta la probabilidad de padecer alteraciones articulares, neurológicas y cardíacas.

Por tal motivo, si vives en un área endémica de esta afección y presentas síntomas cutáneos luego de estar en contacto con una garrapata, no dudes en buscar asistencia médica. Los profesionales de la salud están capacitados para atender tu padecimiento y guiarte en la detección y tratamiento de la enfermedad.

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