¿Cómo se siente la fibromialgia?

La fibromialgia es una enfermedad que, aunque se caracteriza por causar dolor y fatiga crónica, puede causar una amplia variedad de síntomas, que además varían en intensidad. Te lo explicamos a continuación.
¿Cómo se siente la fibromialgia?
Diego Pereira

Revisado y aprobado por Diego Pereira el 29 junio, 2021.

Escrito por Maite Córdova Vena, 29 junio, 2021

Última actualización: 29 junio, 2021

Cuando hablamos de la fibromialgia, lo primero en lo que solemos pensar es en la persona que refiere o manifiesta varias molestias a la vez.

La imaginamos sujetándose la espalda baja o el cuello, moviéndose lentamente y con dificultad, cansada, sin mucha energía, quejándose más o menos con cada acción y gesto… Por ello, llega un punto en el que nos preguntamos: ¿y cómo se siente la fibromialgia? ¿Por qué el malestar es tan incapacitante?

El dolor generalizado y fatiga crónica son dos de los síntomas más característicos de la fibromialgia. Aunque parece que van y vienen, siempre están presentes, solo que algunas veces en mayor o menor medida. Por ello mismo, son capaces de restarle energías a la persona que los experimenta, además de otros síntomas.

Dicho dolor tiene diversas manifestaciones. A veces es punzante, otras veces parece más bien una sensación de ardor, como cuando se produce una quemada, en otras, se trata de una sensación parecida al entumecimiento, pero que al tacto resulta mucho más incómoda.

La respuesta al cómo se siente la fibromialgia

cómo se siente la fibromialgia: una mezcla de sensaciones y sentimientos
La fibromialgia puede expresarse de muchas maneras. Es difícil dar una aproximación, pero los síntomas físicos suelen afectar también al área emocional.

Desafortunadamente, no existe una sola respuesta sobre el cómo se siente la fibromialgia. Cada caso es distinto y sumada a esta dificultad, tenemos que la percepción del dolor, a menudo, es muy subjetiva.

Esto último quiere decir que, lo que para un paciente con fibromialgia puede ser insoportable, para otro puede ser tolerable o simplemente más fácil de sobrellevar. Esto puede ser el roce con el viento frío, un apretón de manos, el roce de una tela, etc.

Hay personas que consideran que hacerse un tatuaje no es doloroso, mientras que otras sí. En este segundo grupo, hay una amplia variedad de referencias a la intensidad del dolor. Algunos la consideran baja, otros terriblemente dolorosa. La respuesta ante el dolor varía mucho.

Por otro lado, tengamos en cuenta también que existen muchas molestias difusas, y que al explicarlas en consulta puede ser difícil de clasificar.

Pensemos en esa sensación “extraña” en el estómago que no nos causó diarrea ni vómitos ni ningún otro signo perceptible. No era insoportable, pero molestaba. Nos sentíamos “raros”, pero podíamos seguir la rutina casi con normalidad. Incluso, comimos como de costumbre y no sucedió nada. Al día siguiente, “se nos pasó” y no supimos nada más.

Algo similar a lo anterior ocurre con la fibromialgia. La cuestión está en que, esas molestias difusas no se presentan aisladas, sino casi siempre con otras de carácter persistente, como el dolor de espalda, el dolor de cabeza, etc.

Hay pacientes que al despertar describen su malestar como “si los hubiera atropellado un camión” y se mantienen así el resto del día. Otros parecen estar bien y de pronto, hacen la misma descripción. ¿Responde esto al cómo se siente la fibromialgia entonces? Lo cierto es que no. Solo nos da una idea de cómo se siente la persona.

“En la fibromialgia, puede estar afectado cualquier tejido fibromuscular, en especial los del occipucio, el cuello, los hombros, el tórax, la zona lumbar y los muslos. No hay una anormalidad histológica específica”

Dr. Joseph J. Biundo

La fibromialgia es más que dolor

Aunque el dolor es uno de los síntomas más característicos y más tenidos en cuenta a la hora de abordar la fibromialgia, no es el único que puede presentarse en el día a día. De acuerdo con lo señalado por varios protocolos de diagnóstico y la información del American College of Rheumatology pueden presentarse los siguientes:

  • Tos.
  • Astenia.
  • Disnea.
  • Dispepsia.
  • Tinnitus.
  • Parestesias.
  • Dismenorrea.
  • Dolor pélvico o de espalda.
  • Cansancio extremo.
  • Problemas de sueño.
  • Migraña o cefalea tensional.
  • Problemas genitourinarios: cistitis intersticial, vejiga irritable o hiperactiva.
  • Dificultades de la memoria o para pensar con claridad (fibroniebla).
  • Trastornos del estado del ánimo, como la ansiedad y la depresión.
  • Hipersensibilidad al tacto o la presión (a nivel muscular, articular, dérmico o mixto).
  • Problemas digestivos: síndrome del colon irritable, enfermedad de reflujo gastroesofágico, cólicos, etc.
  • Trastorno temporomandibular (dolor en el rostro o la mandíbula, chasquidos en la mandíbula y zumbido en los oídos).

Comunícate con tu médico

cómo se siente la fibromialgia: el dolor suele motivar la consulta
En caso de presentar síntomas compatibles con la fibromialgia, acudir al médico lo antes posible es la opción más adecuada.

Si consideras que sientes molestias regularmente que podrían encajar con el diagnóstico de la fibromialgia, lo más recomendable es que consultes con tu médico. Al hacerlo, exponle tus inquietudes al detalle y ten en cuenta que, dado que la fibromialgia tiene síntomas que son comunes en muchos otros problemas de salud, el diagnóstico podría no confirmarse.

Por otro lado, ten en cuenta que si el médico dice que estás bien y que no tienes nada de qué preocuparte, pero aún así te notas con malestar a menudo y no se alivia ni con descanso, considera buscar una segunda opinión.

Finalmente, ten en cuenta que el diagnóstico de la fibromialgia no es fácil. A menudo, implica un proceso largo en el que deberás hacerte muchas pruebas para ir descartando que la causa del problema sean otras enfermedades. Es importante que mantengas una buena comunicación con tu médico y tengas paciencia en el proceso.

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