Trastorno de alimentación restrictivo o selectivo: ¿en qué consiste?

El espectro de los trastornos de la alimentación es muy variado. Hoy te hablamos del trastorno de alimentación restrictivo o selectivo, un problema infradiagnosticado en la sociedad.
Trastorno de alimentación restrictivo o selectivo: ¿en qué consiste?
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 17 mayo, 2022

Los trastornos de la alimentación son más comunes de lo que la mayoría de la población piensa. La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa agrupan la mayoría de los episodios de este tipo, aunque existen otros no del todo conocidos por el público. Tal es el caso del trastorno de alimentación restrictivo, mejor conocido como ARFID.

Este trastorno es relativamente reciente en cuanto a su categorización, aunque describe a una condición que siempre ha existido. Como bien señalan los expertos, sustituyó en 2013 en el DSM-V al trastorno alimentario de la infancia o de la primera infancia. Este último hacía referencia solo a pacientes hasta los 6 años, mientras que el trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos elimina el rango de edad.

¿Qué es el trastorno de alimentación restrictivo?

El trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos, mejor conocido como ARFID o solo como trastorno de alimentación restrictivo, alude a una condición en la que los pacientes ingieren un repertorio extremadamente limitado de alimentos. Tal y como advierten los investigadores, la particularidad es que las personas no están motivadas por una alteración de la imagen corporal o el deseo adelgazar.

Esta condición se diferencia de otras como la anorexia, la bulimia, el trastorno por atracón, el trastorno por rumiación y la pica. Quienes han desarrollado este trastorno muestran un interés restrictivo hacia la comida, bien por su olor, sabor, textura, temperatura y otras variables similares. No alude solo a niños y jóvenes, de manera que el trastorno se puede presentar en los adultos.

No se debe confundir con actitudes quisquillosas frente a la comida durante la infancia. Casi todos los niños desarrollan un rechazo a ciertos grupos de alimentos, aunque estas actitudes se superan en un par de meses o años sin mayor consecuencia. Los efectos son muy variados, aunque a continuación recopilamos las principales:

  • Retraso en el crecimiento.
  • Problemas de desarrollo.
  • Deficiencias nutricionales.
  • Pérdida de peso y dificultad para ganarlo.
  • Problemas para participar o acoplarse a situaciones sociales.

La alimentación no es algo que se restringe solo a un comportamiento para satisfacer necesidades nutricionales, ya que engloba todo un ritual social. Es por esta razón que quien padece del trastorno de alimentación restrictivo manifiesta problemas para acoplarse a situaciones sociales relacionadas con la comida.

De acuerdo con los expertos, este trastorno es más común en hombres que en mujeres, se suele prolongar durante más tiempo que otros trastornos de la alimentación y se manifiesta en su mayoría en comorbilidad con otras condiciones. Casi todos los episodios empiezan en la infancia y se prolongan hasta la edad adulta.

Síntomas del trastorno de alimentación restrictivo

El trastorno de alimentación restrictivo incluye bebidas
Las personas con trastorno de alimentación restrictivo rechazan varios tipos de alimentos, y no lo hacen en función de mejorar su composición corporal o salud.

Los síntomas del trastorno de alimentación restrictivo son muy variados, y se pueden confundir fácilmente con actitudes quisquillosas de evitación de alimentos. También se puede confundir con otro tipo de trastornos de la alimentación, problemas gastrointestinales, alteraciones endocrinas o trastornos mentales. Veamos una selección de sus principales síntomas:

  • Restricción drástica y selectiva de algunos alimentos (también de la cantidad).
  • Pérdida de peso moderada o severa.
  • Problemas para concentrarse.
  • Estreñimiento.
  • Ritmo cardíaco lento.
  • Debilidad, fatiga y somnolencia.
  • Sistema inmunitario débil.
  • Manos y pies fríos.
  • Ritmo cardíaco lento.
  • Cabello, piel y uñas secos.
  • Vello corporal muy fino.
  • Debilidad muscular.
  • Mala cicatrización de las heridas.
  • Pies hinchados.
  • Funcionamiento psicosocial alterado.

El principal síntoma es la patológica selectividad de los alimentos que consume el paciente. La restricción puede ser específica o general. Por ejemplo, puede elegir no comer ningún alimento del grupo de las frutas o verduras; o enfocarse solo en uno o varios alimentos de estos grupos.

El rechazo se puede hacer por el color, el sabor o la textura; también por la temperatura (caliente o frío). En algunos casos se hace de acuerdo con la marca del producto o su procedencia. En función del nivel de restricción se manifestarán síntomas más acentuados. Si solo se hace a uno o un par de alimentos, puede que los signos sean tan débiles que pasen desapercibidos.

Causas del trastorno de alimentación restrictivo

El trastorno de alimentación restrictivo puede deberse a estrés
El estrés y la ansiedad desencadenados por múltiples situaciones pueden favorecer la aparición del trastorno de alimentación restrictivo.

Dado que el trastorno de alimentación restrictivo se ha catalogado desde hace solo una década, aún se desconocen las causas que motivan su desarrollo. Se sabe que es mucho más frecuente en hombres que en mujeres, en particular en pacientes que padecen algunos trastornos. Por ejemplo, la evidencia señala que está estrechamente relacionado con el trastorno del espectro autista.

También se ha relacionado con el trastorno del procesamiento sensorial, y los investigadores han encontrado que un alto porcentaje de pacientes que sufren de dispepsia y gastroparesia lo desarrollan. La ansiedad, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno por déficit de atención con hiperactividad y los traumas de la primera infancia también pueden mediar en su manifestación.

Algunos expertos plantean la hipótesis del asco como su principal desencadenante, esto al margen de la comorbilidad con los trastornos anteriores. Es probable que algunas experiencias relacionadas con la comida jueguen un papel protagónico en la condición. Por ejemplo, ingestas que anteceden a episodios de atragantamiento o vómitos.

Es muy importante señalar que el trastorno es independiente de las secuelas de problemas gastrointestinales. Estos pueden mediar en su aparición, pero su prevalencia a medio o a largo plazo es independiente de ellos. Así se evita diagnosticar con este trastorno a un paciente que padece de reflujo gastroesofágico, por ejemplo.

Diagnóstico y tratamiento del trastorno

Por los motivos expuestos en el párrafo anterior, los expertos señalan que el trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos a menudo conlleva errores de diagnóstico. En general, se opta por descartar otros trastornos de la alimentación; así como de problemas gastrointestinales que pueden estar motivando el rechazo a ingerir ciertos alimentos.

En cuanto a los alternativas de tratamiento no se han estandarizado aún modelos debido a la reciente inclusión del trastorno en los manuales de diagnóstico. Los expertos sugieren que la terapia cognitivo-conductual y de familia podrían resultar eficaces. También se pueden probar otros modelos de terapia, todo esto con el fin de explorar opciones en el paciente.

El asesoramiento nutricional, la ingesta de suplementos y la modificación de la dieta operan como un complemento a la terapia psicológica. En casos graves el paciente puede padecer cuadros de desnutrición, de modo que se debe actuar antes de llegar a estos escenarios. Lo importante es estar atento a los síntomas y buscar ayuda profesional en caso de dudas.

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