¿Qué es el trastorno de la conducta alimentaria no especificado?

No siempre es posible delimitar de forma específica los trastornos de la alimentación. En estos casos se usa la etiqueta de trastorno de la conducta alimentaria no especificado. Veamos qué es y sus características.
¿Qué es el trastorno de la conducta alimentaria no especificado?
Diego Pereira

Revisado y aprobado por el médico Diego Pereira.

Última actualización: 25 marzo, 2022

El trastorno de la conducta alimentaria no especificado (UFED, por sus siglas en inglés) es una nueva categoría del DSM-V para aludir a trastornos de la alimentación que no responden a todos los criterios de los especificados. Su denominación oficial es trastorno alimentario o de la ingestión no especificado (UFED) y sustituyó al trastorno alimentario no especificado (EDNOS) del DSM-IV, la edición anterior al manual vigente.

Con esta etiqueta se pretende reunir a todos aquellos comportamientos, patrones y trastornos que no pueden ser agrupados en las categorías especificadas. Bien porque los signos y las consecuencias son incompletos, bien porque presentan particularidades que los alejan parcialmente de ellos. Hoy te enseñamos todo lo que deberías saber de este trastorno de la alimentación.

Características del trastorno de la conducta alimentaria no especificado

En el DSM-IV existía la categoría de trastorno alimentario no especificado (EDNOS, por sus siglas en inglés). Este fue reemplazado en la nueva edición de 2013 por dos categorías nuevas: otro trastorno alimentario o de la ingestión de alimentos especificado (OSFED) y el trastorno alimentario o de la ingestión no especificado (UFED).

En el primer caso agrupa a los trastornos de la alimentación que no responden a los criterios de diagnósticos típicos para anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, trastorno por atracón y demás. Se usan las siguientes categorías para describirlos:

  • Anorexia nerviosa atípica.
  • Bulimia nerviosa atípica (de duración limitada o de baja frecuencia).
  • Trastorno de purga.
  • Síndrome de alimentación nocturna.
  • Trastorno por atracón (de duración limitada o de baja frecuencia).

Esto en el caso del OSFED. Los pacientes con este trastorno desarrollan síntomas similares a la condición especificada, pero estos no responden por completo a la delimitación clínica que se ha hecho de estas condiciones.

Por el contrario, en el UFED o el trastorno de la conducta alimentaria no especificado conviven síntomas y paradigmas del trastorno especificado y del OSFED, pero merecen una categoría aparte en razón de sus características.

Tal y como nos recuerda la Asociación Nacional de Trastornos Alimenticios (NEDA), el malestar clínico se acompaña del deterioro laboral, social y en otras áreas; sin que estén estructuradas de tal manera que se puedan agrupar en alguno de los casos anteriores. Los especialistas usan esta etiqueta frente a cuadros atípicos de diagnóstico o cuando no se cuenta con la suficiente información para delimitar una entidad más específica.

Síntomas del trastorno de la conducta alimentaria no especificado

El trastorno de la conducta alimentaria no especificado es complejo
Los pacientes con trastornos de la alimentación suelen tener una imagen autopercibida que dista mucho de la real, además de tener una preocupación excesiva por su dieta.

Dado que los cuadros del trastorno de la conducta alimentaria no especificado son diferentes entre sí y se alejan de los patrones normativos, no existen signos específicos que permitan su categorización. Se alije agrupar un caso bajo esta categoría cuando no se puede hacer en otras de los trastornos de la alimentación especificados. Aun así apuntamos algunas señales que sirven de orientación:

  • Pérdida de peso leve o moderada (no se aleja del rango normal).
  • Patrones de ingestión de alimentos cuando no se tiene hambre o a escondidas.
  • Ingesta de grandes cantidades de comida sin que se convierta en un hábito recurrente.
  • Masticar y expulsar la comida sin que esta se trague.
  • Sentimientos de culpabilidad luego de los episodios.
  • Baja autoestima.
  • Preocupación por el peso (sin alcanzar niveles patológicos).
  • Patrones de ingestión de alimentos muy deprisa.
  • Menstruación regular (en el caso de las mujeres).
  • Sensación de pérdida de control y obsesión.

Los expertos han encontrado que algunos casos son indistinguibles de otros trastornos de alimentación en cuanto a la gravedad de los episodios.

No es una categoría perfectamente delimitada, pero puede ser útil como opción de diagnóstico cuando se carece de la información necesaria para un diagnóstico más específico. La evidencia señala que, al igual que otros trastornos de la alimentación, este es más frecuente en mujeres.

Causas del trastorno de la conducta alimentaria no especificado

El trastorno de la conducta alimentaria no especificado no tiene una causa específica
Son muchos los factores ambientales que pueden influir a lo largo de la vida para desarrollar el trastorno de la conducta alimentaria no especificado.

No se conocen causas específicas. Se suele considerar que esta responde a criterios multifactoriales. Por ejemplo, los cambios hormonales, la presencia de trastornos de la salud mental (ansiedad, depresión, obsesiones y demás), los factores sociales, la educación y demás median para el desarrollo de esta y otras alteraciones de la conducta alimentaria.

La presión social, la promoción de estereotipos de belleza y la euforia por el fitness también pueden jugar un papel importante en la manifestación de estos patrones no especificados. Los pacientes con baja autoestima, que se caracterizan por comportamientos impulsivos o que han experimentado traumas en el pasado también responden al perfil de muchos casos.

Alternativas de tratamiento

Dado que se trata de un condición muy irregular y que no ha sido delimitada por completo, por lo general se opta por seguir un tratamiento para los trastornos alimentarios especificados. Se hará teniendo en cuenta las características del episodio, la naturaleza del paciente y los recursos disponibles. La terapia se hace de la mano de diferentes profesionales, de manera que no la aborda solo un especialista.

Por ejemplo, el apoyo de un dietista o un nutricionista es imprescindible para orientar patrones de consumo saludables de acuerdo con la edad, el peso, la altura y las necesidades calóricas.

Un psicólogo puede contribuir al control de los comportamientos compulsivos, así como trabajar en la autoestima y en la búsqueda de posibles desencadenantes. La terapia cognitivo conductual suele arrojar resultados prometedores.

También es probable que se requieran exámenes médicos adicionales para valorar la posible repercusión que han tenido los patrones de ingesta en la salud integral. En este punto pueden mediar otros especialistas para determinar el alcance del trastorno. La hoja de ruta se elige siempre de forma personalizada y teniendo en cuenta todas las variables que inciden en el proceso.

No existen datos oficiales o aproximados, pero se cree que cerca del 3 % de la población mundial presenta signos que pueden ser agrupados dentro del trastorno de la conducta alimentaria no especificado.

Es más común en las mujeres jóvenes y puede empezar en el inicio de la adolescencia. Dado que las complicaciones a medio y largo plazo son iguales a los trastornos especificados, conviene estar atento a sus síntomas para buscar asistencia médica o psicológica.

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