Apego ansioso: qué es y cómo afecta en la adultez

El estilo de apego ansioso se caracteriza por experiencias interpersonales asociadas a la angustia y el miedo. Veamos sus rasgos y cómo afecta la vida adulta.
Apego ansioso: qué es y cómo afecta en la adultez
Laura Ruiz Mitjana

Revisado y aprobado por la psicóloga Laura Ruiz Mitjana.

Última actualización: 23 enero, 2023

El estilo de apego ansioso es uno de los cuatro principales tipos de apego que se desarrollan durante la etapa infantil. Se manifiesta como consecuencia de una relación inconsistente con los padres o con el cuidador durante la etapa crítica de la primera infancia. Tiene múltiples implicaciones en la vida adulta, en principio en las relaciones interpersonales más cercanas (como la relación de pareja).

De manera general los estilos de apego se pueden catalogar en dos vertientes: los seguros y los inseguros. El apego ansioso es un tipo de apego inseguro, el cual se enmarca dentro de lo que se conoce como la teoría del apego. Resumiendo, postula que las dinámicas emocionales y sociales están marcadas por las experiencias de vinculación durante la infancia.

Características del apego ansioso

El apego ansioso, también conocido como apego ambivalente o apego ansioso-preocupado, se caracteriza por las experiencias de angustia, miedo, intranquilidad e incertidumbre en relación con el vínculo de un pequeño con su padre o cuidador. Surge durante la infancia, en principio durante un periodo que se extiende desde los 6 meses de edad hasta los 3 años.

Los bebés que desarrollan un tipo de apego ambivalente tienen dificultad para usar al cuidador como una base segura. Esto es, como un pilar en el cual pueden confiar, apoyarse y recurrir al momento de explorar nuevos entornos.

Un rasgo llamativo de este estilo de apego es que los bebés buscan el contacto con los padres o cuidadores después de la separación, aunque luego se resisten a él. Destacamos otros rasgos:

  • Llanto que no se consuela con facilidad.
  • Retraimiento o rechazo al momento de interactuar con extraños.
  • Tendencia a evitar la exploración o el disfrute de nuevas experiencias.
  • Angustia y miedo cuando el padre o el cuidador no están presentes.
  • Problemas al momento de controlar emociones negativas.
  • Dificultad al momento de confiar en los demás.
  • Baja autoestima.

Todos estos rasgos se manifiestan de forma progresiva, y lo hacen como respuesta al vínculo que se ha creado entre los padres o su cuidador. No solo permanecen durante la etapa infantil, sino que se extienden durante toda la adolescencia y la edad adulta. Las experiencias que ocurren en estas etapas pueden ayudar a solidificar el apego.

Causas del apego ansioso

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Los diferentes tipos de apego aparecen como resultado de la relación entre padres e hijos, además de la influencia del entorno.

Al igual que sucede con otros tipos de apego inseguros (evitativo y desorganizado), el apego ansioso es el resultado de una relación o vínculo con los padres o el cuidador inconsistente.

Cuando el bebé experimenta miedo o peligro, inmediatamente busca proximidad con los padres o el cuidador para que le ofrezcan seguridad y comodidad. Se trata de un rasgo natural, uno que se moldea de acuerdo con la respuesta de estos.

En efecto, si la respuesta al momento de acudir a la sensación de miedo o peligro es positiva se creará un estilo de apego seguro. Esto es, el pequeño, a medida que se acumulan experiencias de este tipo, consolida la confianza, el apoyo, la seguridad y la comodidad que tiene hacia su círculo íntimo más próximo (padres o cuidadores) ante una situación que le produce angustia.

La teoría del apego postula que la acumulación de estas interacciones de reacción-respuesta, así como otras experiencias con el cuidador, le proporciona al bebé información que utiliza para organizar las expectativas que tiene sobre los demás y la comprensión sobre cómo operan las relaciones interpersonales.

Cuando la interacción reacción-respuesta es inconsistente, y además se acompaña de un déficit de afecto, puede surgir el estilo de apego ansioso.

Por tanto, son las experiencias en la relación con los padres o cuidadores durante la primera infancia (entre los 6 meses y los 3 años de edad) las que derivan en este tipo de apego. Es muy importante comprender la idea de inconsistencia.

En ello radica la clave de este estilo de apego, ya que es como consecuencia de esta inconsistencia que el bebé no puede predecir qué tipo de respuesta habrá frente a determinada reacción. Veamos algunos ejemplos:

  • Padres que son cariñosos y atentos en determinados contextos, pero en otros son distantes y fríos.
  • Tiempo de reacción variado al momento de responder a un llanto (algunos padres lo hacen para evitar “malcriar” a sus hijos).
  • Tendencia por avalar ciertas emociones o comportamientos en determinados momentos, pero de recriminarlos y reprimirlos en otros.

Estos son solo tres ejemplos de cómo la ambivalencia o la inconsistencia de la relación padre hijo puede ocasionar apego ansioso. Como consecuencia los pequeños catalogan el vínculo con su círculo íntimo próximo como poco confiable.

Surgen así sentimientos de angustia, miedo, zozobra, intranquilidad y otros que se prolongan en todo tipo de relación interpersonal que crean desde entonces.

Consecuencias del apego ansioso en la adultez

Expuestos los rasgos y las causas del estilo de apego ansioso es momento de reseñar sus consecuencia durante la adultez. Como ya ha quedado claro, las secuelas de los tipos de apego operan en las relaciones interpersonales.

Estas son más intensas a medida que el vínculo es más estrecho, de manera que las relaciones de pareja son las más afectadas. Aun así, recopilamos otros contextos en los que este estilo de apego se siente en la edad adulta.

Actitudes disfuncionales y baja autoestima

Un trabajo publicado en Journal of Clinical Child & Adolescent Psychology en 2009 encontró que el estilo de apego ansioso se traduce en actitudes disfunciones y baja autoestima durante la adolescencia y la adultez.

A su vez, estas son un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos de ansiedad y trastornos depresivos. Quienes han desarrollado este tipo de apego son más propenso a manifestar trastornos afectivos.

Celos, abuso psicológico y abuso físico en la relación de pareja

Un estudio publicado en Partner Abuse en 2017 sugirió que la ansiedad por el apego modera la asociación entre la confianza y los celos. De esta manera, las personas con este estilo de apego experimentan niveles más altos de celos cognitivos y conductuales frente a sus parejas. En estos contextos pueden aparecen actitudes de abuso psicológico y abuso físico.

Búsqueda excesiva de seguridad

El apego ansioso en adultos
Las consecuencias de cualquier tipo de apego suelen extenderse hasta la edad adulta.

También se sabe que el apego ansioso es un predictor de la búsqueda excesiva de seguridad en una relación. Las personas muy ansiosas se involucran en exceso en sus relaciones, todo esto con el objetivo de acercarse emocionalmente a sus parejas para sentirse más seguras.

Esto se traduce en experiencias de agobio o de asfixia para la otra persona, ya que constantemente tienen que reafirmar el cariño y el aprecio que siente.

Tendencia por expresión de cariño materialistas

Se ha sugerido que las personas con este tipo de apego buscan reafirmar el vínculo que tienen con otras personas a través de expresiones materiales de amor y cariño. Esto es, de regalos, obsequios y demás.

Estos son una confirmación de las palabras y las acciones que se han hecho para validar el cariño y el amor que se profesa. En ausencia de una validación física las palabras y las acciones no tienen el mismo valor.

Inconvenientes para manifestar comportamientos sociales

Un artículo publicado en PLoS One en 2018 sugirió que el estilo de apego ansioso es un predictor de la manifestación de signos del trastorno de ansiedad social. Por tanto, algunos comportamientos sociales como hablar en público, interactuar con extraños, conocer nuevas personas y desenvolverse frente a un grupo de varios sujetos pueden complicarse.

El apego ansioso tiene múltiples implicaciones en el día a día de una persona adulta. Cuando los rasgos impiden el desenvolvimiento con los amigos, la pareja y los familiares; y afecta el bienestar emocional de la persona, se puede considerar abordarlo desde la terapia psicológica. Esta puede ayudar a contrarrestar todos los rasgos.

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