Diferencia entre dolor de riñones y dolor lumbar

El dolor de riñones y el dolor lumbar se presentan con una signología similar. De todas formas, difieren en lo que a etiología, epidemiología y tratamiento se refiere.
Diferencia entre dolor de riñones y dolor lumbar
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 13 octubre, 2021.

Última actualización: 13 octubre, 2021

Todos hemos sentido dolor en la parte baja de la espalda. El lumbago es el trastorno musculoesquelético más común en el mundo y (casi) todos los seres humanos pasan por un cuadro agudo al menos una vez en su vida. En la mayoría de los casos este padecimiento no es grave, pero puede confundirse con otros. A continuación, te mostramos la diferencia entre dolor de riñones y dolor lumbar.

Aunque parezca anecdótico, conocer las distinciones entre los dos grupos patológicos es esencial, pues uno puede llegar a representar una urgencia médica grave y el otro tiende a ser más leve. Si quieres conocer la etiología de estos padecimientos y sus razones subyacentes, te animamos a seguir leyendo.

Los trastornos musculoesqueléticos y las nefropatías

Comenzamos diseccionando las diferencias entre ambos términos con los grupos a los que pertenecen. El lumbago es un tipo de trastorno musculoesquelético, es decir, forma parte de los padecimientos de ligamentos, músculos, nervios, tendones o estructuras que soportan las piernas, los brazos, el cuello y la espalda.

Estas patologías suelen encontrar su causa en la realización de un esfuerzo repentino (o demandante y repetido en el tiempo). La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos otorga algunos datos de interés sobre la situación de los trastornos musculoesqueléticos a nivel global:

  • Se estima que 1710 millones de personas tienen trastornos musculoesqueléticos en todo el mundo.
  • El dolor lumbar es el más frecuente y afecta a mínimo 568 millones de pacientes al año.
  • Este grupo de patologías representan la primera causa de discapacidad en todo el mundo. Por sí solo, el lumbago es el principal discapacitante en 160 países.
  • La prevalencia de los trastornos musculoesqueléticos va en aumento y no se espera la situación sea mejor en el futuro. Es probable que el aumento de casos esté relacionado con el envejecimiento general de la población.

El lumbago es una entidad clínica abanderada en el terreno de los trastornos musculoesqueléticos. Prácticamente todos lo padecemos de forma aguda en algún momento de nuestra vida, pero como veremos a continuación, rara vez tiene explicación.

Por otro lado, el dolor de los riñones es un síntoma de que el entorno renal está sufriendo de algún modo, por lo que indica una enfermedad renal o nefropatía. Este término engloba a todo daño, enfermedad u anomalía que tenga lugar en los riñones.

La National Kidney Foundation nos otorga una serie de datos de gran interés que ponen en perspectiva la prevalencia de las nefropatías. Los tienes en la siguiente lista:

  • La enfermedad renal crónica (una de las condiciones renales más graves) mata a más personas que el cáncer de próstata y de mama.
  • Esta condición grave afecta a 37 millones de personas en Estados Unidos, es decir, el 15 % de la población adulta (1 de cada 7 habitantes).
  • Aproximadamente el 90 % de las personas con patologías renales no saben que las padecen.
  • 1 de cada 3 personas en EE.UU. están en riesgo de sufrir una enfermedad renal.
  • Las nefropatías graves son provocadas principalmente por 2 condiciones: 1 de cada 3 adultos con diabetes y 1 de cada 5 con presión arterial alta las padecerán.

El dolor de los riñones es un síntoma de nefropatía, pero cabe destacar que no todas las nefropatías desembocan en enfermedad renal crónica (ERC). De todas formas, es necesario monitorizar este signo clínico por si el daño producido a estos órganos es grave.

Diferencias entre dolor de riñones y dolor lumbar

Ahora ya sabes que el lumbago (o dolor lumbar) forma parte de los trastornos musculoesqueléticos y que el dolor de los riñones es un síntoma de nefropatía. Veamos más en profundidad las diferencias entre ambos términos.

1. El dolor lumbar puede ser una entidad clínica, pero el dolor renal es un síntoma

La diferencia entre dolor de riñones y dolor lumbar incluye el origen de los síntomas
En el caso del dolor de origen renal, son muchas las enfermedades que pueden ocasionar este síntoma. Por lo general, se trata de un cuadro de pielonefritis.

El dolor lumbar tiene su propio término: lumbago. Tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, este padecimiento se define como ‘un dolor que se siente en la región lumbar (vértebras L1 a L5), el cual también puede ir acompañado de rigidez en la espalda, disminución de movimiento y dificultad para permanecer erguido’.

A pesar de que el dolor por sí solo siempre es un síntoma, el lumbago se puede considerar como un trastorno aislado de otras condiciones. El 90 % de las lumbalgias son idiopáticas o inespecíficas, por lo que rara vez se encuentra una causa subyacente a este malestar. Aunque parezca algo obvio, destacar este punto es esencial.

Por otro lado, el dolor de riñones siempre es un síntoma y no una enfermedad por sí sola, ya que no suele tratarse de un trastorno aislado. Este malestar siempre viene derivado de cálculos renales, infecciones, inflamación, quistes, enfermedad renal poliquística y otras nefropatías.

El lumbago es un cuadro clínico propio, mientras que el dolor renal es un síntoma de otra condición. 

2. Agentes causales diferentes

La diferencia principal entre el dolor de riñones y el dolor lumbar radica en la etiología. Si bien la mayoría de los cuadros de lumbalgia son idiopáticos, se dividen según su posible desencadenante en varias categorías. Por otro lado, en el dolor de los riñones sí que se encuentran causas más concretas.

Causas del lumbago

El lumbago es una entidad clínica muy general. Tal y como indica el portal Statpearlseste cuadro se puede escindir en las siguientes frentes:

  1. Mecánico: en la mayoría de los casos, se cree que el dolor lumbar viene derivado de un daño en las vértebras lumbares, en los discos intervertebrales o en los tejidos blandos (músculos y tendones) adyacentes. Siempre se sospecha de una tensión en el músculo cuadrado lumbar o en los músculos paraespinales. La hernia de disco es un tipo común de dolor de espalda traumático.
  2. Degenerativo: la osteoartritis espinal provoca dolor lumbar. Con el paso del tiempo, los discos intervertebrales se desgastan y se pueden producir rozamientos entre vértebras y estructuras adyacentes. Este proceso se asocia a la edad.
  3. Inflamatorio: un ejemplo perfecto de lumbalgia inflamatoria es la espondilitis anquilosante. Se trata de un tipo de artritis, y por ende, es de naturaleza autoinmunitaria.
  4. Oncológico: los tumores en la médula espinal y las lesiones derivadas de metástasis pueden provocar compresiones nerviosas que generan mucho dolor. Si bien esta es una causa muy poco común, hay que tenerla en cuenta.
  5. Infeccioso: la entrada de bacterias en el entorno espinal provoca inflamación y, por ende, dolor.

Si queremos que sobresalga una idea en este frente ante el resto, sin duda es la siguiente: tal y como indican fuentes profesionales, hasta el 90 % de los cuadros de este tipo son de naturaleza idiopática. Por ello, hablar de causalidad directa en la lumbalgia es muy complejo.

Causas del dolor de los riñones

El dolor renal es un síntoma más circunscrito a una serie de patologías. Algunas de ellas son las siguientes:

  • Piedras en los riñones: las piedras en los riñones son cálculos que se depositan en el aparato urinario durante el proceso de formación y liberación de la orina. Existen 4 tipos de piedras principales: de calcio, de ácido úrico, de estruvita y de cistina. Provocan un dolor renal súbito y muy punzante.
  • Infección renal: conocida también como pielonefritis, en este caso las bacterias de una infección se instauran en los riñones y a veces provocan dolor. El cuadro puede venir derivado de una infección en la vejiga, por ejemplo.
  • Hidronefrosis: esta condición representa una acumulación de líquido en el riñón. En general, ocurre a causa de una obstrucción en la parte superior de las vías urinarias.
  • Quiste en el riñón: tal y como indica la Clínica Mayo, los quistes renales son bolsas redondas de líquido que se forman en los riñones o sobre ellos. Pueden estar asociados a condiciones graves (como la enfermedad renal poliquística), pero en la mayoría de ocasiones son aislados, generan pocas complicaciones y son asintomáticos.
  • Enfermedad renal poliquística: una condición hereditaria en la que se forma una cantidad desmedida de quistes en los riñones con el paso del tiempo. Puede ser dominante o recesiva.
  • Cáncer renal: el cáncer de riñón está entre los más comunes tanto en hombres como en mujeres. En el género masculino la probabilidad de presentación es de 1 entre 46, mientras que en mujeres es de 1 entre 80.
  • Trombosis renal: en esta ocasión se obstruye una vena que evacúa la sangre del entorno renal.
  • Daño mecánico: un golpe directo a la zona de los riñones puede provocar que estos se vean dañados, lo cual genera dolor agudo.

Como ves, la etiología del dolor renal es mucho más amplia que la del lumbago. Además, la mayoría de veces el primer síntoma indica una condición más o menos seria (que se puede agravar mucho sin tratamiento), mientras que el dolor lumbar no suele reportar mayores complicaciones.

3. Síntomas diversos

Entre las diferencia entre dolor de riñones y dolor lumbar están las características del dolor y los síntomas asociados
El dolor lumbar que se origina en esa zona y se irradia a lo largo de uno de los miembros inferiores puede relacionarse con un cuadro de ciatalgia.

Sin duda, la diferencia entre dolor de riñones y dolor lumbar que venías buscando se encuentra en este apartado. Ya conocemos las definiciones y las causas de ambos signos clínicos, pero lo más importante de forma inmediata es saber distinguirlos a nivel sintomático para saber cuándo acudir al médico.

Aunque ambos cuadros sean síntomas por sí solos (dolor en los riñones y dolor en el entorno vertebral), estos pueden acompañarse de otros signos más o menos graves. Por ejemplo, el lumbago suele acompañarse de las siguientes señales:

  • Dolor sordo en la zona lumbar (entre las vértebras L1 y L5), es decir, en la parte baja de la espalda.
  • Dificultad de movimiento. Esta puede ser lo suficientemente grave como para evitar que el paciente se ponga de pie o se mueva.
  • Área localizada sensible a la palpación.
  • Dolor que se irradia por la ingle, la nalga o la parte superior del muslo, señal de pinzamiento nervioso.
  • Espasmos musculares leves o graves.

Por otro lado, los problemas renales se presentan con los siguientes signos clínicos:

  • Dolor en los riñones.
  • Disminución del volumen de orina excretado (diuresis).
  • Retención de líquidos. Esto provoca hinchazón en los pies, rodillas y tobillos.
  • Falta de aire.
  • Fatiga.
  • Desorientación.
  • Debilidad y náuseas.
  • Fiebre (en caso de que se trate de una infección).

Como ves, los síntomas que acompañan a cada entidad clínica son muy diferentes. A continuación, diseccionamos un poco más la localización del dolor y otros rasgos, pues es lo más importante a la hora de diferenciar estos padecimientos.

Localización del dolor

El dolor de espalda suele afectar a la parte baja de la espalda, es decir, la zona que se encuentra entre el inicio de los glúteos y la región torácica (donde acaban las costillas). Por otro lado, las enfermedades renales se manifiestan en uno o ambos costados “más arriba”, justo debajo de la caja torácica.

Además, el dolor de riñones se puede notar más internalizado, ya que afecta a estructuras más profundas que las vértebras y los músculos superficiales causantes (casi siempre) del cuadro lumbar. Realizar esta distinción siendo un paciente es complicado, pero puede ayudarte mucho a distinguir entre condiciones.

Ajuste del dolor tras cambios posturales

El dolor lumbar suele mejorar cuando el paciente toma ciertas posiciones (como estar tumbado) y empeora al realizar actividades físicas o esfuerzos demandantes. Por otro lado, el malestar a nivel renal suele ser mucho más constante y no mejora con cambios posturales. Para tratar este último cuadro hay que encontrar la causa subyacente y ponerle solución.

¿Punzante o constante?

El lumbago provocado por daño muscular suele ser leve. De todas formas, si un nervio se ha visto comprometido, el paciente experimenta un ardor agudo que pasa por la pantorrilla (aunque rara vez va más allá de la rodilla). Si dura unos días o semanas el lumbago es agudo, pero si se mantiene por más de 3 meses se considera crónico.

Por otro lado, una condición renal puede presentarse con un dolor severo o leve. Muchos describen la presencia de piedras en los riñones como uno de los dolores más poderosos y punzantes que han sentido, mientras que una infección en esta zona se puede presentar con una sensación de malestar difusa.

La intensidad no marca la diferencia entre dolor de riñones y dolor lumbar. Todo depende del cuadro subyacente. 

Síntomas acompañantes

Como has podido ver en listas previas, el dolor en los riñones suele acompañarse de muchísimos síntomas relacionados con el aparato urinario: sangre en la orina (hematuria), micción escasa o nula, exceso de orinado (poliuria), sensación de no haber vaciado la vejiga (tenesmo vesical) y micción entrecortada y frecuente (polaquiuria).

Por otro lado, el dolor lumbar se suele acompañar de síntomas mecánicos, como la dificultad a la hora de hacer ciertos movimientos, la necesidad de cambiar de postura e irradiaciones nerviosas a las extremidades. En el cuadro de lumbago los síntomas del aparato urinario no se conciben.

¿Qué hacer ante cualquiera de estos cuadros?

Si sientes un dolor a nivel de espalda, seguramente estés padeciendo un cuadro de dolor lumbar agudo. Este no debe ser una preocupación, pues tal y como indican estudios, en su forma aguda se presenta en el 60-90 % de la población general en algún momento. A todos nos ha dolido (o nos va a doler) la espalda baja durante unos días.

Por otro lado, es necesario acudir al médico si el dolor se mantiene por más de unos días, es incapacitante o se presenta con síntomas urinarios. Puede que hayas confundido un dolor de espalda con un daño renal o que el lumbago tenga una causa más seria. En todo caso, todo malestar que se instaure por más de una semana (o que se acompañe de signos serios) requiere atención médica.

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