Impétigo: todo lo que debes saber

"Clínicamente es imposible distinguir el impétigo estafilocócico del estreptocócico" indican expertos de la Asociación Española de Pediatría. Veamos los detalles de esta enfermedad.
Impétigo: todo lo que debes saber
Leonardo Biolatto

Revisado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 07 septiembre, 2021.

Escrito por Maite Córdova Vena, 07 septiembre, 2021

Última actualización: 07 septiembre, 2021

El acné neonatal, la dermatitis seborreica, la miliaria, el eritema tóxico y el impétigo son algunas de las enfermedades de la piel más comunes. Esta última puede afectar a los recién nacidos y niños pequeños de 2 a 6 años.

El impétigo es una enfermedad de origen infeccioso, sumamente contagiosa. Por ello, se posiciona como uno de los principales motivos de consulta pediátrica, tal y como confirman varias fuentes especializadas.

Tipos y síntomas

El impétigo puede afectar cualquier parte del cuerpo. Sin embargo, lo más común es que se concentre en el rostro, los brazos y las piernas.

Existen dos tipos de impétigo: el no ampolloso y el ampolloso. En ambos, las lesiones pueden causar prurito y molestias o dolor.

Impétigo ampolloso

El impétigo ampolloso es el más predominante en niños pequeños. Afecta con mayor frecuencia la cara (alrededor de la boca y la nariz) y las extremidades.

Las lesiones (que son ampollas superficiales en grupos de 3 o 6) son de tamaño variable y pueden durar desde unos pocos días hasta varias semanas. El contenido al principio es transparente, pero luego se vuelve turbio.

Las ampollas se rompen con facilidad y pueden curarse de forma espontánea sin dejar cicatriz. Pero hay casos en los que pueden producir hipopigmentación residual.

Ampollas en la piel.
Las ampollas del impétigo dan luego paso a costras que parecen miel, por lo que se llaman “mielicéricas”.

Impétigo no ampolloso

El impétigo no ampolloso representa la mayoría de los casos; más del 70 %, según expertos de la Asociación Española de Pediatría. Las lesiones suelen presentarse en zonas que han tenido traumatismos (como puede ser una picadura de insecto o una herida superficial) y vienen a ser pápulas eritematosas de tamaño pequeño.

Las pápulas evolucionan a una vesícula. La misma tiene paredes delgadas y una base con eritema. Se rompen con facilidad y trasudan un exudado que luego se seca. Al secarse, se forman costras amarillentas. Los niños transfieren las lesiones por el rascado, formando costras satélites.

Causas

El impétigo es una infección que puede estar causada por bacterias, como Streptococcus pyogenes o Staphylococcus aureus, o ambas a la vez. Cabe destacar que estos patógenos también son causantes de otras enfermedades de la piel, incluyendo la celulitis.

Por otro lado, el impétigo se propaga fácilmente por contacto directo. De allí que sea tan contagiosa. De hecho, no solo se puede contagiar a través del contacto con las lesiones, sino también por medio de la ropa, las toallas, las sábanas y otros objetos.

Como produce varios síntomas incómodos, los bebés y los niños tienden a rascarse las lesiones, lo que contribuye con la propagación.

Factores de riesgo

De acuerdo con los expertos de la Clínica Mayo, además de la edad y el contacto directo, se pueden mencionar algunos factores de riesgo del impétigo:

  • Calor.
  • Humedad.
  • Higiene deficiente.
  • Tener el sistema inmunitario débil.
  • Padecer de enfermedades crónicas, como la diabetes.
  • Tener afecciones cutáneas, como la dermatitis atópica.
  • Padecer lesiones en la piel: cortes, picaduras de insectos, sarpullido.

Diagnóstico

El diagnóstico del impétigo es clínico. Esto quiere decir que el médico puede diagnosticar la enfermedad al realizar el examen físico de los signos y síntomas. Como las lesiones son bastante características, el proceso no suele tomar mucho tiempo.

Aunque no suele hacer falta solicitar pruebas de laboratorio, en algunos casos el médico podría pedir un cultivo bacteriano para descartar si la causa de la infección es una bacteria resistente. Esto será importante a la hora de definir el tratamiento más adecuado.

Cuando la infección se presenta repetidamente, el médico podría tomar un frotis de la nariz y mandarlo a analizar al laboratorio. Así, sabe si la persona es portadora nasal de estafilococos o estreptococos.

Cultivo para estafilococos en el impétigo.
El cultivo en el impétigo se reserva para casos resistentes o ante dudas etiológicas.

Tratamiento para el impétigo

El tratamiento del impétigo consiste en mantener una buena higiene, aplicar antimicrobianos tópicos (como el ácido fusídico y la mupirocina) y el uso de antibióticos sistémicos. Por supuesto, estas medidas se adaptan según sea el caso.

Como expone la literatura científica, para el tratamiento del impétigo ampolloso se suelen indicar lavados con agua y jabón o clorhexidina. Y dependiendo de la extensión de las lesiones, se pueden prescribir antibióticos tópicos (como la clorohidroxiquinoleína, la mupirocina, el ácido fusídico y la bacitracina) o sistémicos (estos últimos suelen reservarse para las lesiones extensas).

Los expertos advierten que cuando el paciente es portador nasal de estafilococos, no se deben utilizar preparados que contengan propilenglicol, porque irrita las mucosas. En su caso, se utilizan antibióticos tópicos aplicados en las fosas nasales.

Si bien es cierto que hay casos que se resuelven solos, de forma espontánea, esto no exime de mantener una higiene adecuada y estar atentos a los cambios en la piel del bebé o niño. Por supuesto, en caso de tener dudas, lo mejor siempre será consultar con el pediatra.

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