Diferencias entre anorexia y bulimia

La anorexia y la bulimia son trastornos de la conducta alimentaria que afectan hasta al 4 % de la población en ciertas regiones, sobre todo si nos fijamos en el grupo femenino. ¿Quieres saber en qué se diferencian?
Diferencias entre anorexia y bulimia
Samuel Antonio Sánchez Amador

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Antonio Sánchez Amador el 23 noviembre, 2021.

Última actualización: 23 noviembre, 2021

Los trastornos de la conducta alimentaria (TCAs) son mucho más comunes de lo que parece en la sociedad general. Aunque los esfuerzos para conseguir la aceptación corporal son cada vez mayores, ciertos grupos poblacionales siguen siendo vulnerables a la mirada y los juicio ajenos. ¿Quieres saber cuáles son las diferencias entre la anorexia y la bulimia?

Por cuestiones tanto sociales como genéticas, una persona puede ser más o menos proclive a desarrollar un TCA a lo largo de su vida. De todas formas, las mujeres se ven mucho más castigadas por estos trastornos que los hombres, ya que hasta hace poco tiempo (y a día de hoy) se esperaban estándares corporales inalcanzables para muchas de ellas. Por suerte, esta tendencia empieza a cambiar.

A pesar de los avances sociales se estima que al menos el 4 % de las mujeres de todo el mundo padecen anorexia en algún momento de su vida (2 % para la bulimia y 2 % para la ingesta de comida compulsiva). Aunque a este conjunto patológico le rodea un estigma, no se puede olvidar que supone un problema social y sanitario evidente. Aquí te mostramos las diferencias entre anorexia y bulimia.

¿Qué es un trastorno de la conducta alimentaria?

La Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) define al trastorno de la conducta alimentaria (TCA) como ‘cualquier cuadro caracterizado principalmente por una alteración patológica de las actitudes y comportamientos relacionados con la comida’. El paciente puede comer demasiado en intervalos cortos, comer muy poco o nada, vomitar el alimento o ingerir sustancias no comestibles.

Los tipos de TCA

A pesar de las implicaciones de estos trastornos, cabe destacar que la obesidad no se encuentra entre ellos. A día de hoy, estos son los TCAs más conocidos y citados por los especialistas en psiquiatría:

  • Anorexia: el paciente tiene una imagen distorsionada de sí mismo y restringe su ingesta calórica hasta el punto de la inanición. Se puede estimar la severidad del cuadro según el índice de masa corporal (IMC), aunque cada vez se tienen encuenta más factores propios del paciente.
  • Bulimia: las personas con bulimia comen cantidades excesivas de alimento y luego purgan su sistema digestivo, ya sea vomitando o utilizando laxantes. La gravedad del cuadro se calcula según el número de conductas compensatorias semanales.
  • Trastorno por atracones: tal y como indica la Clínica Mayo, los pacientes con este trastorno comen cantidades inusuales de comida en un tiempo determinado y sienten que su conducta alimenticia está fuera de control. A diferencia del cuadro bulímico, en este caso no se vomita.
  • Pica: es la ingesta repetida de sustancias no nutritivas. El papel, el jabón, los pelos y otros elementos son los materiales más comunes. Este trastorno no es único de los seres humanos y varios animales lo manifiestan.
  • Rumiación: los pacientes con este trastorno mastican comida, pero luego la escupen o la regurgitan (sin llegar al acto del vómito).

Existen algunos TCAs más, los cuales se incluyen en el grupo de other specified feeding or eating disorders u OSFED en inglés. Todos ellos reportan una relación conflictiva con la comida, ya sea por exceso, defecto o conductas atípicas vinculadas a la ingesta.

Todos los trastornos de la conducta alimentaria típicos tienen un alto índice de mortalidad, siendo la anorexia el más grave de ellos.

Diferencias entre anorexia y bulimia

Aunque ambos sean trastornos de la conducta alimentaria, cabe destacar que existen muchísimas diferencias entre la anorexia y la bulimia. Las exploramos a continuación, siempre consultando fuentes profesionales y con datos médicos en la mano. No te lo pierdas.

1. Son trastornos diferentes

Las diferencias entre anorexia y bulimia incluyen sus características
En la cultura popular se suele asociar mucho a la bulimia con la anorexia, pero en realidad son dos condiciones muy diferentes.

La anorexia, conocida a nivel clínico como anorexia nervosa, es un trastorno caracterizado por el intento de perder peso hasta llegar al punto de la inanición. Las personas afectadas por esta condición comen mucho menos de lo esperado para su peso, edad y estatura, tal y como indica la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Algunos de los síntomas derivados de este cuadro clínico son los siguientes:

  • Un índice de masa corporal (IMC) mucho menor de lo esperado para la edad y la altura del paciente.
  • Amenorrea. El cese de la menstruación ocurre en mujeres en edad reproductiva con una cantidad de grasa corporal muy baja. Como la paciente no está habilitada para el embarazo, su sistema reproductor se “para”.
  • Fatiga crónica e insomnio.
  • Pérdida de peso constante y muy rápida que no se puede explicar por otro trastorno.
  • Ritmo cardíaco desacelerado (bradicardia) o muy acelerado (taquicardia) e hipotensión.
  • Halitosis (mal aliento).

Por otro lado, la bulimia es definida por la APA como ‘un trastorno que involucra episodios recurrentes de atracones (es decir, períodos discretos de consumo incontrolado de cantidades anormalmente grandes de alimentos) seguidos de conductas compensatorias inapropiadas (vómitos autoinducidos, uso indebido de laxantes, ayuno, ejercicio excesivo)’.

Algunos de los síntomas más evidentes de este trastorno son los siguientes:

  • Reflujo gástrico crónico secundario a la autoinducción constante de vómito.
  • Desbalances electrolíticos. Estos se derivan de la emesis continua y pueden traducirse en ritmos cardíacos anormales, infartos y hasta muerte.
  • Inflamación del esófago (esofagitis) derivada de la subida de ácidos habitual por este conducto.
  • Úlceras pépticas (lesiones abiertas en el entorno digestivo). Pueden ser gástricas o duodenales.
  • Traumas y laceraciones orales producto del esfuerzo provocado por los dedos al vomitar y por la subida de ácidos a la boca.
  • Erosión del esmalte dental (dientes amarillos y empequeñecidos).
  • Fluctuaciones constantes en el peso.

La sintomatología es relativamente diferente

La primera de las diferencias entre anorexia y bulimia está clara: en el primer trastorno el paciente come mucho menos de lo normal (o directamente no come), mientras que en el segundo este realiza ingestas excesivas de comidas, pero en algunos casos vomita sus contenidos estomacales.

La anorexia siempre se asocia con una pérdida de peso crónica, aunque la bulimia suele presentarse con fluctuaciones recurrentes en lo que al índice de masa corporal se refiere. Por otro lado, la bulimia presenta síntomas esofágicos y orales mucho más evidentes que la anorexia, ya que estas estructuras entran en contacto con ácidos estomacales cuando no deberían.

La bulimia no siempre implica una pérdida de peso constante.

2. Sus criterios diagnósticos son diferentes

El Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM) es editado cada cierto tiempo por la APA para recoger los criterios diagnósticos de todos los trastornos psiquiátricos. Vemos de interés describir cada uno de los parámetros que utilizan los profesionales para caracterizar a la bulimia y la anorexia. En los siguientes apartados los mostramos, para luego enfrentarlos entre ellos.

2.1 Criterios de la anorexia

El DSM-5, publicado en el año 2013, recoge los siguientes criterios para detectar la anorexia:

  1. Restricción de la ingesta de alimentos que conduce a la pérdida de peso o la imposibilidad de aumentar de peso. Esto resulta en un “peso corporal significativamente bajo” comparado a lo que se esperaría para la edad, el sexo y la altura de la persona. El IMC es un buen indicativo inicial, aunque cada vez se usan factores más propios del paciente.
  2. Miedo a engordar o ganar peso.
  3. Una visión distorsionada de uno mismo por parte del paciente. Por ejemplo, es común que las personas anoréxicas piensen que están gordas (cuando no es el caso) o que pueden ganar demasiado peso al ingerir una sola comida. A veces, el paciente creerá que no hay ningún problema con su infrapeso y negará la realidad evidente.

Existen 2 tipos principales de anorexia: restrictiva atracón/purgante. La primera variante es la que típicamente se asocia con el cuadro anoréxico y el paciente no tiene episodios de atracón. Por otro lado, la anorexia purgante requiere que la persona recurra a conductas compensatorias una vez ingiere grandes cantidades de alimento.

La anorexia también se puede categorizar según la severidad del cuadro de la siguiente forma:

  • Levemente severa: el índice de masa corporal del paciente (IMC) es superior o igual a 17. Ten en cuenta que el IMC óptimo se encuentra entre 18,5 y 24,9, aunque cifras por encima o por debajo de este espectro no tienen por qué considerarse patológicas.
  • Moderadamente severa: el IMC se encuentra entre 16 y 16,99.
  • Severa: el IMC está entre 15 y 15,99.
  • Extremadamente severa: el IMC es menor de 15.

La anorexia purgante se parece mucho a la bulimia. De todas formas, en la bulimia como tal no se requiere una pérdida de peso. En este tipo de anorexia sí.

2.2 Criterios de la bulimia

Clínicas profesionales citan los siguientes criterios para diagnosticar un cuadro de bulimia:

  1. Episodios recurrentes de atracones caracterizados por lo siguiente: 1) comer en un período de 2 horas más de lo esperado en una situación similar durante un cuadro no patológico y 2) sensación de que el paciente no puede dejar de comer o controlar qué (o cuánto) está comiendo.
  2. Comportamientos compensatorios inapropiados para evitar el aumento de peso. El vómito autoinducido es el más común, pero también se concibe el uso de laxantes indebido, diuréticos u otros medicamentos. El ayuno y el ejercicio excesivo también son conductas compensatorias.
  3. Estos indicativos ocurren al menos 1 vez a la semana durante 3 meses seguidos.
  4. La autoevaluación del peso y el cuerpo del paciente no se corresponde a la realidad.
  5. La alteración no ocurre exclusivamente durante episodios de anorexia nerviosa.

La bulimia también se categoriza según su severidad. Estas son las variantes existentes:

  • Leve: el paciente muestra de 1 a 3 episodios compensatorios durante la semana.
  • Moderado: el paciente presenta de 4 a 7 conductas compensatorias en 1 semana.
  • Severo: 8-13 episodios compensatorios por semana.
  • Extremo: 14 o más compensaciones semanales.

2.3 Diferencias diagnósticas entre ambos cuadros

Existen varias diferencias entre la anorexia y la bulimia desde un punto de vista diagnóstico. La anorexia siempre implica una pérdida de peso clara (aunque no dictada por el IMC en todo caso, sino en lo esperado para la persona en concreto), pero la bulimia no. Es normal que una persona bulímica baje de peso, pero también que aumente cuando consigue cesar las conductas de evitación por un tiempo.

Por otro lado, el paciente bulímico muestra un claro descontrol a la hora de comer, aunque el anoréxico sí que tiene regímenes claros. Esta última persona ejerce el “autocontrol” de forma constante, pues es capaz de no comer durante periodos prolongados de tiempo independientemente de la situación. Cabe destacar que esta regla general no se aplica a la anorexia purgante.

Tanto la anorexia como la bulimia conllevan un miedo inherente a subir de peso. 

3. Cifras epidemiológicas diferentes

Las diferencias entre anorexia y bulimia incluyen su epidemiología
Los trastornos de la conducta alimentaria suelen ser más frecuentes en mujeres, en especial aquellas relacionadas profesionalmente con algunas disciplinas artísticas o deportivas.

Tal y como indica el portal médico Statpearls, la anorexia es mucho más frecuente en mujeres que en hombres. La prevalencia es del 0,9 al 4,3 % en el género femenino y del 0,2 al 3 % en el masculino. Más allá del sexo, esta condición presenta como factores de riesgo haber padecido obesidad previa, otros trastornos concomitantes, abuso sexual y ciertos rasgos de la personalidad.

Los rangos de la bulimia son bastante fluctuantes, variando entre el 0,1 % y el 1,4 % de los hombres y entre el 0,3 % y el 9,4 % de las mujeres. De todas formas, el límite superior de media se encuentra en un 4 % de la población femenina a lo largo de su vida. Curiosamente, parece que este trastorno es mucho más frecuente en las ciudades en comparación con las áreas rurales.

Como puedes comprobar, la anorexia y la bulimia tienen rangos epidemiológicos similares. La bulimarexia es un cuadro que combina rasgos de ambos trastornos y es relativamente común en personas con TCAs, pero no presenta ninguna de las 2 patologías en su máxima extensión. Las cifras epidemiológicas de este último cuadro no están tan bien investigadas. 

Los TCAs como la anorexia y la bulimia son mucho más comunes en ámbitos en los que se requiere un cuerpo “idílico”, como el baile, los deportes y el mundo de la moda.

4. Tasas de mortalidad asociadas

Por desgracia, en última instancia es necesario hablar de tasas de mortalidad. No es para menos, pues la anorexia se considera el trastorno psiquiátrico más mortal de todos, por encima incluso de la depresión mayor y de la esquizofrenia. Se estima que el 5 % de las personas anoréxicas mueren en un periodo variable por consecuencias asociadas a la enfermedad, como las siguientes:

  • Sistema endocrino: pérdida de período menstrual, infertilidad, hipoglucemia y disminución de calcificación ósea.
  • Sistema gastrointestinal: estreñimiento, dolor abdominal, hinchazón intestinal y más.
  • Corazón: prolapso de la válvula mitral, ritmos anormales, insuficiencia, arresto cardíaco y muerte en última instancia.
  • Otros problemas asociados: anemia, caída de pelo, pérdida muscular y efectos derivados de una desnutrición crónica y constante.

Por otro lado, la tasa de mortalidad de la bulimia se estima en un 3,9 %. De todas formas, el pronóstico general es algo mejor que el de la anorexia, pues en este caso el 50 % de los pacientes se curan por completo 10 años después de recibir el diagnóstico. Por otro lado, más del 20 % de los pacientes anoréxicos desarrollan una patología crónica y constante en el tiempo.

La anorexia y la bulimia manejan tasas de mortalidad similares, si bien el primer cuadro parece ser algo más letal. También reporta una probabilidad de recuperación general bastante más baja.

Diferencias entre anorexia y bulimia: 2 trastornos muy peligrosos

Las diferencias entre anorexia y bulimia son múltiples, pero por desgracia comparten un carácter esencial: su letalidad. Como hemos dicho, el primero de los trastornos citados es la enfermedad psiquiátrica más mortal registrada hasta la fecha y se cobra la vida de aproximadamente el 5 % de los pacientes que lo padecen. Además, en 1/5 de los casos nunca se cura.

Aunque la visión general parezca desesperanzadora, ten claro que no estás solo o sola. Si te has visto reflejado en estas líneas, no menosprecies lo aprendido y no trates de quitarle importancia a tus síntomas. Si sospechas que tienes un TCA, lo más probable es que este sea confirmado durante una visita al psiquiatra.

En caso de que padezcas uno de estos trastornos, no tires la toalla: la terapia constante (2-3 horas a la semana o más), el ingreso hospitalario en casos graves y la ingesta de ciertos fármacos (como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina) pueden ayudarte mucho a superar tu patología.

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