Los riesgos de los edulcorantes

Te vamos a mostrar cuáles son los riesgos de un consumo elevado de edulcorantes, unos elementos que se utilizan para sustituir a los azúcares añadidos.
Los riesgos de los edulcorantes
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez.

Última actualización: 04 septiembre, 2022

Los edulcorantes artificiales se han puesto de moda en los últimos años como sustitutos de los azúcares simples. Prometen endulzar sin aportar calorías ni afectar a las glucemias. Sin embargo, en su mayoría son sustancias químicas cuyos efectos sobre el organismo son controvertidos, sobre todo cuando hablamos del largo plazo. Existe mucha controversia al respecto.

Antes de comenzar es clave destacar que el alto contenido en azúcares simples de la mayor parte de los alimentos procesados de origen industrial ha provocado que en la actualidad la diabetes de tipo 2 sea un problema endémico. Mucha gente de mediana edad ha desarrollado una patología que incrementa el riesgo de sufrir otras alteraciones graves, como el cáncer y los accidentes cardiovasculares.

¿Qué son los edulcorantes?

Bajo el nombre de edulcorantes podemos designar a un grupo bastante amplio de sustancias, en su mayor parte de origen químico, que permiten mejorar el sabor de los alimentos aportando dulzor.

Se utilizan en el contexto de la industria para confeccionar comestibles con excelentes características organolépticas pero bajos en calorías. En un principio, la gran mayoría de los edulcorantes no aportan energía, lo cual no significa que no interaccionen con diversos sistemas en el organismo.

Es cierto que hay que destacar que no todos los edulcorantes son iguales. Nos podemos encontrar un pequeño grupo de elementos que cuentan con origen natural.

El gran representante de este grupo sería la estevia. Procede de una planta que se puede cultivar incluso de manera casera. A partir de las hojas se extraen una serie de glucósidos que permiten endulzar sin consecuencias a nivel energético. Se considera uno de los más saludables.

Ahora bien, por sus características, o porque los métodos de producción son más caros, la estevia es de los edulcorantes artificiales menos utilizados dentro de los productos procesados. Es más frecuente encontrar otros compuestos como la sucralosa, el acesulfamo-K e incluso el aspartamo.

Este último ha provocado bastantes conflictos a nivel científico, pues evidencias recientes le otorgan un poder cancerígeno en dosis no demasiado elevadas.

Lo cierto es que, a pesar de las dudas que suscitan, cada vez esta clase de compuestos están más presentes en la dieta de las personas. En algunos casos la cantidad diaria ingerida ya supera a la del azúcar.

Teniendo en cuenta la escasa disponibilidad de artículos científicos que evalúen los riesgos a medio y a largo plazo, lo mejor que se podría hacer es apelar al principio de prudencia. Podría incluirse en la dieta, pero con moderación.

Efectos secundarios de los edulcorantes

Los edulcorantes pueden afectar la microbiota intestinal
La microbiota intestinal es un delicado sistema muy importante en la salud digestiva, pero fácilmente alterable por factores externos.

Uno de los primeros efectos secundarios de los edulcorantes que debemos comentar tiene que ver con su impacto sobre la microbiota intestinal.

Estos compuestos fermentan en el tubo digestivo influyendo de manera negativa sobre la densidad y la diversidad de las bacterias que habitan ahí. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Nature. Esto podría generar problemas graves de salud a medio plazo, aunque dependerá de la dosis consumida.

Es importante tener en cuenta que el conjunto de microorganismos que habitan en este sistema determinan en gran medida las capacidades digestivas y de absorción de nutrientes.

Si la microbiota no es competente podrían no emulsionarse los ácidos biliares, dificultando su función. Del mismo modo, consiguen actuar sobre el sistema nervioso central, además de influir sobre los mecanismos inflamatorios del medio interno.

Este es uno de los motivos por los cuales se recomienda prudencia en cuanto al uso de edulcorantes. No todos afectan igual, ni en las mismas dosis, pero la gran mayoría parecen impactar sobre las bacterias intestinales. Teniendo en cuenta que el consumo de muchos procesados industriales ya puede condicionar negativamente el desempeño de las mismas, no resulta positivo incluir más estresores en este sistema.

Ahora bien, no solo generan dicho efecto. Se está estudiando mucho la relación existente entre el consumo crónico de edulcorantes artificiales y el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer. Según un estudio publicado en PLoS Medicine de forma muy reciente, abusar de algunos de estos compuestos podría disparar el riesgo de sufrir tumores, especialmente de mama.

Aun así, no todos cuentan con los mismos riesgos. Los edulcorantes naturales, como la estevia, parecen ser más respetuosos tanto con la microbiota como con la fisiología del medio interno. El problema es que son los menos frecuentes. Hasta pueden llegar a rebajarse con otro tipo de compuestos, lo que reduce su pureza e incrementa los riesgos asociados a su consumo.

Edulcorantes y diabetes

La sustitución del azúcar añadido por edulcorantes artificiales se lleva a cabo con el objetivo de reducir la epidemia de la diabetes y de la obesidad, al tiempo que se mantienen las buenas características organolépticas en muchos alimentos.

Sin embargo, no está claro que este mecanismo dietético genere el resultado esperado. Ciertos autores sostienen que el consumo de dichos químicos podría también promover el desarrollo del sobrepeso con el paso de los años.

El sabor dulce genera la liberación de neurotransmisores asociados a la sensación de placer instantáneo, lo que lleva a la persona a consumir más cantidad de alimento. Asimismo, los cambios inducidos en la microbiota podrían influir de manera negativa sobre el metabolismo de la glucosa, provocando así el efecto contrario al esperado y al deseado en un principio. Por lo tanto, existen muchas dudas acerca de su uso.

Es posible encontrar evidencias que sugieren que sustituir el azúcar añadido por edulcorantes en personas con diabetes mejora el manejo de la enfermedad. Aun así, sigue existiendo mucha controversia al respecto, por lo que es mejor ser cautos en cuanto a su consumo.

Aunque en el corto plazo puedan suponer una opción ventajosa a nivel de control glucémico, habría que ver como impactan en el organismo según pasen los años.

Al fin y al cabo estamos hablando en su mayoría de compuestos químicos. No se encuentran naturalmente presentes en los alimentos. Por lo tanto, el organismo no está acostumbrado a su consumo. Los efectos que puedan desarrollar a medio plazo son todavía desconocidos, en muchos aspectos. De hecho, algunos de estos compuestos ya se han prohibido, tras salir a la luz ensayos que de forma sólida cuestionaban su salubridad.

El problema de los ultraprocesados

Los edulcorantes están presentes en muchos alimentos
Muchos son los productos que podemos adquirir en los supermercados que contienen abundantes edulcorantes sin llegar a notarlo.

Más allá de los posibles riesgos del uso y consumo de edulcorantes, se encuentra el problema de la excesiva presencia de los procesados industriales en la dieta. Estos son los productos que pueden contener esta y otra clase de compuestos potencialmente nocivos para la salud.

Un ejemplo serían las grasas trans, que han demostrado incrementar la inflamación en el medio interno e incrementar el riesgo de desarrollar patologías crónicas y complejas.

Por lo tanto, uno de los principales objetivos de la nutrición en la actualidad es reducir de forma general la presencia en la pauta de este tipo de comestibles. Conviene siempre priorizar los alimentos frescos, que no cuentan con aditivos en su interior. Son capaces de aportar nutrientes de alta calidad y valor biológico, lo que asegura el buen funcionamiento del organismo a medio y a largo plazo.

Con esta sencilla medida se podría prevenir el desarrollo de muchas patologías crónicas y complejas frecuentes en la actualidad. Además, sería clave promocionar una serie de hábitos en su conjunto. De entre ellos cabe destacar la necesidad de practicar ejercicio físico de manera diaria. No obstante, todo esto puede no ser sencillo, ya que la adaptación al sabor dulce va más allá de una simple costumbre a nivel dietético.

Y es que podemos encontrar autores que hablan de adicción a este sabor, bien sea por medio del azúcar o de los edulcorantes artificiales. Aunque no encaja completamente dentro del concepto de sustancia aditiva, tanto el azúcar como sus análogos se asocian con la sensación de placer.

Esto invita a incrementar su consumo, ya que resulta en una satisfacción que cuesta poco esfuerzo. Eso sí, la duración de la misma también es muy limitada.

Edulcorantes en los alimentos

Lo cierto es que a día de hoy nos encontramos con un número creciente de alimentos industriales que cuentan con edulcorantes en su interior. Un ejemplo serían los yogures y preparados con proteína.

En principio deberían catalogarse como beneficiosos, dada su concentración nutricional. Sin embargo, el uso de edulcorantes de calidad controvertida hace que surjan muchas dudas acerca de los efectos de la inclusión de estos comestibles en la pauta diaria.

Los refrescos son también productos que rebosan aditivos. En este caso al efecto de los edulcorantes habría que sumar el de los colorantes y otro tipo de compuestos de dudosa calidad. Lo mejor es limitar o restringir su presencia en la dieta, ya que desde el punto de vista nutricional no aportan beneficios. La mejor herramienta para garantizar un buen estado de hidratación es el agua. Esto no se debe perder nunca de vista.

Edulcorantes artificiales, aditivos que generan mucha controversia

Existen bastantes riesgos asociados al consumo regular de edulcorantes artificiales en dosis elevadas. Conviene moderar su presencia en la dieta para limitarlos y conseguir así mantener un buen estado de salud a medio plazo. Del mismo modo, habrá que reducir la ingesta de azúcar, sobre todo en el caso de las personas que no realizan ejercicio físico de alta intensidad de forma frecuente.

Para terminar, hay que advertir sobre la ingesta de aditivos en general. Lo mejor resulta consumir productos frescos, ya que estos no contienen químicos en su interior que puedan condicionar el funcionamiento de la fisiología humana. En el caso de recurrir a procesados, habrá que leer los etiquetados para comprobar el número y el tipo de aditivos que contienen, descartándolos si estos exceden un número razonable.

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