Cómo se trata la hiperglucemia

¿Presentas hiperglucemias de forma frecuente? En ese caso te vamos a contar cuáles son los pilares del tratamiento para esta condición, reduciendo las alteraciones de la glucosa en sangre.
Cómo se trata la hiperglucemia
Saúl Sánchez

Escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez el 24 julio, 2021.

Última actualización: 24 julio, 2021

 

La hiperglucemia es un problema de salud que cursa con una elevación excesiva del azúcar en sangre. Los factores que la ocasionan pueden ser varios, así como la gravedad de la enfermedad en sí. En ocasiones puede afectar a la función de los órganos generando problemas, por ejemplo, en la capacidad visual.

Se trata de una condición que se suele desarrollar sobre todo en personas con diabetes. Estas cuentan con un manejo ineficiente de las glucemias, lo que dificulta el mantenimiento de la homeostasis. Ahora bien, es más frecuente en la diabetes de tipo 2 que en la de tipo 1, en la que la complicación más habitual es la hipoglucemia.

Tratamiento dietético de la hiperglucemia

La hiperglucemia propia de la diabetes puede mejorarse con la comida
La alimentación saludable es un pilar fundamental en el tratamiento de la diabetes. De hecho, los estados conocidos como “prediabetes” pueden revertirse con una buena dieta.

A la hora de tratar la hiperglucemia, es fundamental prestar especial atención a los hábitos de vida. Aquí se incluyen la dieta, el ejercicio físico y el correcto descanso. Estos tres pilares son capaces de determinar la salud, evitando problemas que condicionen el bienestar, así como desequilibrios en la homeostasis del medio interno.

Existe también tratamiento farmacológico para la hiperglucemia, sin embargo, se ha de apostar siempre por la modificación de la alimentación. De este modo se conseguirán mejores resultados y se reducirá la necesidad de introducir medicamentos en el organismo, ya que siempre cuentan con una cierta cantidad de efectos secundarios.

Las claves para el tratamiento de la hiperglucemia son las siguientes.

Manejo dietético

En la dieta de la persona con diabetes tipo 2 o tendencia a la hiperglucemia hay que reducir el aporte de azúcares simples. Estos nutrientes impactan de forma significativa sobre los niveles de azúcar en sangre, generando un mayor estrés hepático.

De hecho, su consumo regular se asocia con una mayor incidencia de las patologías metabólicas, según un estudio publicado en Frontiers in Bioscience.

A la hora de aportar carbohidratos, es importante asegurarse de que estos son de tipo complejo. Para ello hay que elegir alimentos como los tubérculos, las legumbres y los granos integrales, como el arroz. Sin embargo, resulta importante evitar las harinas y sus derivados, como el pan y la pasta. La absorción de los azúcares contenidos en estos alimentos es demasiado rápida.

Ahora bien, existen evidencias que afirman que una reducción significativa de los carbohidratos dietéticos consigue mejorar el manejo de la diabetes y reducir la incidencia de la hiperglucemia. Así lo evidencia una investigación publicada en la revista Nutrition & Diabetes, en la que se propone una alimentación cetogénica para el tratamiento de este tipo de pacientes.

De todos modos, no todas las personas que sufren diabetes generan una buena adherencia a una dieta sin carbohidratos o con bajo contenido en los mismos. Esta estrategia puede ayudar a controlar el problema y a evitar la necesidad de medicación, pero es preciso comprobar primero la tolerancia individual. Si no se puede plantear, será necesario recurrir a otros mecanismos.

Además de la dieta cetogénica, se han encontrado protocolos dietéticos que también pueden ayudar a tratar las hiperglucemias, evitando su desarrollo.

Un ejemplo sería el ayuno intermitente, tal y como afirma una revisión publicada en la revista Nutrients. Así se consigue una mayor sensibilidad a la insulina, lo que evita desviaciones grandes del azúcar en sangre respecto a los valores óptimos.

No obstante, hay que destacar que cualquier planteamiento que implique una bajada de peso suele resultar efectivo para prevenir o para controlar la diabetes. Esta patología se asocia de forma muy estrecha con alteraciones negativas en lo que a composición corporal se refiere.

Ejercicio

La actividad física es clave para tratar la hiperglucemia y para mejorar el control de la diabetes. Sobre todo el trabajo de fuerza muscular, ya que consigue incrementar la sensibilidad de las células a la insulina, lo que regulariza los niveles de azúcar en sangre.

Además, este tipo de trabajo optimiza la composición corporal, aumentando el porcentaje de masa magra y reduciendo el de masa grasa.

Incluso las sesiones de entrenamiento con carácter interválico han demostrado claros beneficios en lo que a tratamiento del sobrepeso y de la patología metabólica se refiere. Por otra parte, estos planteamientos consiguen aumentar la eficiencia del sistema cardiovascular, volviendo al corazón más competente a la hora de satisfacer las demandas de irrigación.

Como norma general, se recomienda que las personas entrenen fuerza 3 o 4 veces por semana. De todos modos, es importante seguir el principio de progresión en el manejo de las cargas, yendo siempre de menos a más. Resulta fundamental evitar los estancamientos por medio del aumento de la intensidad del entreno, así como la adaptación de la sesión a las posibilidades del paciente.

El ejercicio no solo provoca beneficios en personas jóvenes, sino que también sirve para mejorar el estado de salud de los adultos mayores.

Incluso en estos casos se puede conseguir una reducción de la incidencia de las hiperglucemias y del desarrollo de otras patologías crónicas y complejas de salud. Así lo evidencia un estudio publicado en Physical Medicine and Rehabilitation Clinics of North America.

Descanso

El buen descanso es otro de los elementos clave a la hora de mejorar el control de las glucemias. Durante la noche se llevan a cabo muchos procesos de regulación a nivel hormonal. De hecho, dormir poco puede condicionar un mayor apetito al día siguiente, lo que dificulta el control del peso corporal.

Además, un descanso inadecuado puede perjudicar la capacidad de recuperación del organismo, por lo que el tejido muscular puede sufrir y experimentar una destrucción proteica más elevada. Esto se considera contraproducente de cara a alcanzar un buen estado de composición corporal.

Suplementos para el tratamiento de la hiperglucemia

Es esencial cuidar la dieta para controlar el azúcar en sangre y tratar la hiperglucemia. Incrementar el consumo de vegetales y de fibra, al mismo tiempo que se restringen los carbohidratos de tipo simple, repercutirá positivamente sobre el estado de salud. Ahora bien, existe una serie de sustancias que pueden ayudar a mejorar todavía más los resultados.

La que cuenta con más evidencias de todas ellas es la canela, según un estudio publicado en la revista Journal of the Acadamy of Nutrition and Dietetics. Esta especia es capaz de reducir los niveles de azúcar en sangre, lo que contribuye a evitar las situaciones de hiperglucemia.

Se puede consumir por medio de suplementos, pero suele bastar con utilizarla de forma frecuente para condimentar los platos.

Asimismo, existen algunas evidencias que indican que el vinagre de sidra de manzana también puede actuar como antidiabético, ayudando a controlar las glucemias. De todos modos, los resultados de las investigaciones no han sido tan sólidos como en el caso de la canela, en el que sí que se encontró una mejoría clara.

Sustancias que hay que evitar para tratar la hiperglucemia

Las personas que sufren de diabetes o que han experimentado episodios de hiperglucemia han de tener mucho cuidado con el consumo de determinados alimentos. Los azúcar simples resultan especialmente dañinos para estas poblaciones, sobre todo cuando se administran de forma líquida. Por este motivo hay que retirar los refrescos y los zumos de la dieta.

Ni siquiera aquellos edulcorados resultan una buena opción, ya que existen dudas en cuanto a la salubridad de estos aditivos y su impacto sobre la microbiota intestinal. También podrían resultar contraproducentes para mejorar el manejo del azúcar en sangre.

Por otra parte, es imprescindible evitar el consumo de tóxicos como el tabaco y el alcohol. Ambas sustancias resultan nocivas para la salud independientemente de la cantidad en la que se consuman. Pueden generar efectos inmediatos sobre las glucemias sanguíneas, así como un estado de inflamación a medio plazo que incremente el riesgo de desarrollar diabetes.

Tratamiento farmacológico de la hiperglucemia

La hiperglucemia puede controlarse con fármacos
En la mayoría de las ocasiones, las personas que sufren de hiperglicemia requieren medicamentos de uso diario para controlar su situación metabólica.

Además de controlar los hábitos de vida, existe una serie de fármacos que permiten el tratamiento de la hiperglucemia, ayudando a controlar los niveles de azúcar en sangre de un modo efectivo. La insulina aportada de forma exógena es uno de los mecanismos más habituales para corregir las desviaciones de las glucemias, sobre todo en diabéticos de tipo 1.

Se administra en forma de inyecciones diarias tras las comidas para conseguir evitar que el azúcar en sangre se dispare por el efecto de los carbohidratos. Existen varios tipos de insulina según su velocidad de actuación, aunque no se trata de un remedio frecuente en diabéticos de tipo 2 que no presentan crisis frecuentes.

Por otra parte, existe otro tipo de fármacos de consumo vía oral para el control de las glucemias sanguíneas. Un ejemplo es la pramlintida, que retrasa el vaciado gástrico para provocar una entrada progresiva de la glucosa en sangre y una reducción en la secreción de glucagón. Incluso puede ser utilizado este medicamento para favorecer la pérdida de peso.

También es importante destacar a la metformina, un medicamento que contribuye a reducir los niveles de azúcar en sangre, pero que no está recomendado durante el embarazo ya que es capaz de atravesar la placenta y de llegar al feto.

Cirugía para el tratamiento de la hiperglucemia

Otra opción para el tratamiento de la hiperglucemia es la cirugía bariátrica. Esta se pone en marcha en los casos de pacientes con obesidad, para reducir de forma drástica el porcentaje de grasa subcutánea en el organismo. Si se acompaña de una modificación de los hábitos de vida, puede generar un beneficio consistente a medio plazo.

También se puede plantear un trasplante de células del páncreas, para volver al órgano más competente. De todas maneras se trata de un tipo de intervención que no se suele plantear de forma habitual, ya que requiere inmunosupresión y un cierto nivel de riesgo.

Es mejor opción apostar por la farmacología tradicional y por la modificación de los hábitos de vida, promocionando la pérdida de peso.

La hiperglucemia se puede tratar mejorando los hábitos de vida

Es bastante factible plantear un tratamiento efectivo para la hiperglucemia. La clave pasa por modificar los hábitos de vida, buscando experimentar una pérdida de peso que repercuta sobre el organismo. Esto reduce los niveles de inflamación sistémica e incrementa la sensibilidad a la insulina.

Además, será clave practicar ejercicio físico de forma habitual. Esta resulta una de las herramientas de salud más potentes con las que se cuenta, consiguiendo disminuir el riesgo de enfermar por múltiples causas. Por último, existen especias como la canela que ayudarán a mejorar aun más los resultados.

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