6 cosas que debes saber sobre las vacunas

Hay ciertas cosas que debes saber sobre las vacunas porque representan un avance importante en la prevención de enfermedades. Son, en parte, responsables de la mayor longevidad de la especie humana y de la mejora en la calidad de vida de las personas.
6 cosas que debes saber sobre las vacunas
Leonardo Biolatto

Escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto el 29 Enero, 2021.

Última actualización: 29 Enero, 2021

Los microorganismos patógenos son capaces de causar infecciones leves, pero también enfermedades complicadas y graves que ponen en serio riesgo la existencia. Debes saber sobre las vacunas que su producción nos permite afrontar con mejores posibilidades el curso de incontables patologías.

Si bien disponemos de un sistema inmune preparado para defendernos, no siempre esto es posible. Ciertas bacterias y virus tienen una capacidad infectiva y de replicación que exceden los mecanismos de los glóbulos blancos y de las inmunoglobulinas. La inmunización viene al rescate como adyuvante y potenciadora de la inmunidad.

Debes saber, primero, que existen vacunas capaces de provocar prevención primaria, es decir, que evitan el contagio. Pero también hay otras que reducen la cantidad de casos graves de una patología. Esto último implica que podemos enfermar, pero lo resolveremos mejor y sin complicaciones.

1. Debes saber cómo funcionan las vacunas

Preguntarse cómo funciona una vacuna es más que interesante. El mecanismo de fondo es la estimulación del sistema inmune. Lo que nos inyectan o ingerimos en forma de inmunización, en realidad es una vía para provocar que el mecanismo de defensa natural aprenda sobre la existencia de los patógenos.

De esta manera, antes de entrar en contacto con la bacteria o el virus que podría enfermarnos, ya tenemos anticuerpos. Por eso son una forma de prevenir o atenuar complicaciones.

Lo que se produce en la industria farmacéutica son versiones atenuadas o menos patógenas de los antígenos que nos generan síntomas. Se trabaja constantemente en la elaboración de productos que sean seguros para el ser humano, pero al mismo tiempo que sean reconocidos por los glóbulos blancos como una amenaza.

De acuerdo al patógeno para el que se vacuna, debes saber que se emplean diferentes sustancias. A veces la inmunización es a partir de una proteína de una bacteria; otras veces es un microbio inactivado con técnicas bioquímicas; también puede ser un toxoide con una potencia menor a la toxina real.

Esto que constituye el antígeno se acompaña de un adyuvante. El antígeno generará la respuesta específica y el sistema inmune elaborará anticuerpos para combatirlo. El adyuvante, por su parte, será una señal para que la inmunidad natural responda con mayor potencia; recordemos que nos exponemos a versiones atenuadas.

Vial para vacunación en un niño.
Los viales que se comercializan para vacunar son seguros y las legislaciones de los países trabajan en la comprobación de sus efectos adversos.

2. Debes saber que las vacunas son seguras

Mucho se sigue hablando sobre la supuesta inseguridad de las vacunas. Movimientos antiinmunización en el mundo esparcen ideas sobre la toxicidad de los compuestos que se emplean para la elaboración y aseguran que algunas de ellas son el origen del autismo.

Todo esto se remonta al año 1998, cuando una publicación en la revista Lancet aseguró que la vacuna triple viral contra sarampión, rubéola y parotiditis se asociaba al autismo de los niños muestreados. Más de 10 años después se realizó la retractación pública de los contenidos de esa falsa investigación, pero ya era tarde.

La hipótesis se expandió con rapidez y hay preocupación en el planeta por la creciente opción que toman algunos padres de no vacunar a sus hijos. Se ha añadido a esta idea del autismo la del timerosal, empleado en la conservación de los viales para inmunizar, sosteniendo que el mercurio que contiene es tóxico.

Lo cierto y lo que debes saber sobre las vacunas es que, en realidad, son seguras para las indicaciones que se prescriben. Las que no pueden aplicarse a niños o a embarazadas están bien estipuladas y las reacciones adversas se monitorizan todo el tiempo para detectar posibles alteraciones.

Para la Administración de Drogas y Alimentos de Estados Unidos (FDA) hay evidencia suficiente que sostiene la seguridad de las vacunas disponibles. Vale mencionar que, como cualquier otro fármaco, las fases de experimentación para su comercialización son rigurosas y legisladas en los países.

3. Las vacunas tienen efectos adversos

Los efectos adversos de las vacunas son esperables. Esto no quiere decir que carezcan de seguridad o que no se puedan emplear. De hecho, son parte de las reacciones que sí o sí aparecerán en algunos pacientes.

Casi siempre la cantidad de síntomas reportados son insignificantes en comparación con las personas que no manifiestan ningún signo posterior a la aplicación. Esto es así porque, si fuese a la inversa, el producto se quitaría del mercado.

Algunas de las reacciones secundarias provienen de la generación de un cuadro clínico leve que replica lo que hubiese sido la enfermedad, solo que en mucha menor medida. En realidad, esto denota que el sistema inmune está trabajando y creando anticuerpos.

Los efectos locales que debes conocer sobre las vacunas son los que suceden alrededor de la zona de aplicación cuando la misma es inyectable. Es común que una reacción inflamatoria se desarrolle con enrojecimiento de la piel, inflamación leve y hasta una pequeña supuración.

Las reacciones adversas más sistémicas incluyen lo siguiente:

  • Fiebre.
  • Fatiga y cansancio.
  • Dolores musculares.
  • Trastornos del sueño.
  • Diarrea con vómitos en versiones orales de la antipoliomielitis.

4. La vacunación es efectiva para proteger a la población

Debes saber sobre las vacunas que no solo protegen de manera individual. La inmunización masiva genera un efecto rebaño que reduce las posibilidades de enfermar de comunidades enteras. Por dicha razón, la no vacunación o la negativa a inyectarse aumenta la existencia de grupos susceptibles.

Nunca una vacuna tiene 100 % de efectividad. Eso es imposible en la actualidad. No todas las personas responden igual ni sus anticuerpos tienen la capacidad suficiente para evitar por completo algunas patologías. Lo que se logra es una disminución de los casos que ocurrirían, pero la erradicación completa es difícil.

Sin embargo, el caso de la viruela erradicada del mundo ha sido notable. Esto demuestra la capacidad poblacional del efecto protector de las vacunas. Si bien no todos los vacunados lograron inmunidad del 100 %, se redujo tanto la circulación del virus que se dejaron de registrar casos.

Por su parte, la vacuna triple viral para sarampión, rubéola y parotiditis cuenta con una efectividad del 98 %. Este valor es de los más elevados que se han conseguido con planes de inmunización.

5. Debes saber que niños y embarazadas tienen indicaciones puntuales de vacunas

Existen calendarios de vacunación que cada país elabora según sus disposiciones y coberturas. En algunos lugares son establecidos de manera obligatoria y en otros hay opcionales. En general, se hacen consensos entre la parte gubernamental y las sociedades médicas.

También se establecen edades ideales para la colocación de cada inmunización. Esto se estipula de acuerdo a la exposición a los patógenos y a la presencia de inmunidad natural. Por ello se colocan ciertos productos a los 6 meses, por ejemplo, cuando los anticuerpos maternos descienden en el bebé.

Los ingresos escolares son otros momentos clave para colocar vacunas. A los 6 años, con la escolarización primaria, varias zonas geográficas exigen la triple o cuádruple bacteriana. Incluso se solicita como requisito legal para que el niño sea anotado en la institución.

Por otro lado, con las embarazadas hay un caso particular, ya que se debe tener precaución con el paso de los antígenos al feto. Por eso los calendarios para las gestantes son diferentes, independientemente de la edad. Se coincide en que la triple bacteriana acelular y la antigripal son las indicadas.

La triple bacteriana acelular es una inmunización frente a difteria, tétanos y coqueluche o tos ferina. Es segura en la gestación y debe colocarse en cada embarazo que tenga la mujer, sin importar si se la aplicó en uno previo. Por otra parte, la antigripal protege frente a formas graves del cuadro por influenza, lo que puede complicar el desenvolvimiento de una gestación.

Embarazada que debe recibir vacunas.
Las embarazadas deben recibir algunas vacunas puntuales que las protegen a ellas y al feto.

6. No es lo mismo la inmunización activa que la pasiva

Las vacunas son una forma de inmunización activa. Esto significa que, en el resultado final, es el cuerpo el que fabrica los anticuerpos que combatirán las infecciones.

La forma activa puede ser natural o artificial. La primera es la que se desarrolla tras entrar en contacto con un microorganismo de manera accidental, en la vida diaria. Los anticuerpos son una respuesta que aparece al reconocer los cuerpos extraños. Por su parte, las vacunas son artificiales porque se estimula esa producción de anticuerpos de manera deliberada.

La inmunización pasiva no es lo mismo. Es una modalidad mediante la que se suministran a una persona una serie de anticuerpos fabricados fuera de su organismo. Provee protección a corto plazo, pero no siempre es artificial. Además de poder colocarse vía intravenosa, la lactancia materna es una forma natural de la misma.

Saber sobre las vacunas salva vidas

Conocer sobre la inmunización, sus indicaciones y sus posibilidades de protección es un salvoconducto para protegernos de las enfermedades infecciosas. Los grupos que militan contra la colocación de las vacunas generan poblaciones susceptibles que contribuyen a la dificultad en el control de los microorganismos.

Los estudios científicos han demostrado y siguen avalando el uso de los viales aprobados para su comercialización en las edades y condiciones que se estipulan. Si tienes dudas, consulta en un centro de salud qué sección del calendario de tu país se te recomienda.

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