Fármacos hipoglucemiantes: qué son y qué tipos hay

Mario Ferrero · 2 marzo, 2019
Llamamos hipoglucemiante a cualquier factor que disminuya los niveles de glucosa en sangre. Los fármacos con estas características son especialmente importantes en el control de la diabetes.

La diabetes mellitus (DM) es un trastorno del metabolismo de los carbohidratos que se caracteriza por hiperglucemia crónica. La fisiopatología de esta enfermedad describe un déficit en la secreción y/o actividad de la insulina. Normalmente se trata con fármacos hipoglucemiantes.

Dentro de esta enfermedad se distinguen principalmente dos tipos:

  • DM tipo 1: aparece en edades tempranas, el paciente presenta destrucción de las células β pancreáticas, que son las células que secretan insulina, y por tanto estas personas dependen de la administración de insulina exógena para sobrevivir.
  • DM tipo 2: este tipo de diabetes aparece en edades más avanzadas, tiene una prevalencia mucho mayor y puede desarrollarse por causas diversas.

En el tratamiento de esta enfermedad se debe considerar además una dieta específica y la realización de ejercicio físico de forma regular.

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Fármacos hipoglucemiantes

Son aquellos fármacos que, mediante mecanismos diferentes, logran disminuir los niveles de glucosa en sangre.

Insulina

Es el agente hipoglucemiante por excelencia, el cuerpo humano es capaz de sintetizarlo de manera natural en las células β pancreáticas. La secreción de insulina se desencadena principalmente por el estímulo que provoca el incremento de los niveles de glucosa en sangre.

La insulina es una hormona anabolizante que favoreve la captación, utilización y almacenamiento de glucosa, aminoácidos y lípidos después de la ingesta de comida. También inhibe procesos catabólicos como la degradación de glucógeno, grasas y proteínas.

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Esta hormona reduce los niveles de glucosa en sangre como resultado de un aumento de la captación de glucosa por parte de los tejidos, y por un descenso de la liberación hepática de glucosa.

Para lograr la captación periférica de glucosa por parte del tejido adiposo y muscular, la insulina activa el transportador celular GLUT4, lo que provoca la entrada de glucosa y su almacenamiento en las células de estos tejidos.

Todas las insulinas comercializadas son prácticamente iguales a la hormona original que el cuerpo humano sintetiza de forma natural, pero se han introducido modificaciones para conseguir una cinética diferente en cada una de ellas.

Tipos de insulina

  • Insulina regular: es la única que se puede administrar vía intramuscular o intravenosa además de la vía subcutánea que es la más utilizada. Es de acción rápida y debe administrarse 15-30 minutos antes de las comidas.
  • Lis-Pro y Aspart: son análogos de la insulina humana y tienen acción ultracorta, por lo que deben ser administrados inmediatamente antes de las comidas.
  • Insulinas de efecto amplio: se utilizan para conseguir niveles de insulinemina basal. Deben inyectarse 30-45 minutos antes de la ingesta de alimentos o al acostarse.
  • NPH: insulina neutra asociada a cristales de protamina.
  • Insulina lenta: se consigue un retraso en la absorción y actividad prolongada gracias a la suspensión con cristales de zinc.
  • Insulina ultralenta: este preparado tiene un inicio de acción prolongado y un efecto amplio.
  • Insulina glargina: similar a la ultralenta. Mantiene niveles basales de insulina en sangre y se administra solo una vez al día.
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Hipoglucemiantes orales

Sulfonilureas

Las sulfonilureas ejercen un efecto estimulante sobre la secreción de insulina gracias a su unión con el receptor de membrana SUR que induce un bloqueo de lo canales de K en las células β pancreáticas, lo que produce una despolarización y como consecuencia, un aumento de la entrada de Ca²† que desencadena la secreción de insulina.

Además estos fármacos pueden elevar los niveles de insulina al reducir su aclaramiento hepático. Estos fármacos presentan una buena absorción oral, consiguiendo alcanzar las concentraciones plasmáticas máximas en 2-4 horas.

Los fármacos de este grupo más utilizados son: glimepirida, glibenclamida y gliclacida. Al tratarse de fármacos insulinotrópicos, es decir, que aumentan la secreción de insulina, las sulfonilureas, están indicadas para tratar la DM tipo 2 salvo en casos donde exista un defecto en la secreción de insulina.

La frecuencia con que aparecen reacciones adversas en la toma de estos medicamentos es muy baja y suelen ser de carácter leve. La más frecuente es hipoglucemia seguida de hipersensibilidad cutánea.

Análogos de meglitinidas

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Dentro de este grupo destacamos dos fármacos, la repaglinida y la nateglinida. Estos fármacos actúan mediante el mismo mecanismo descrito en el grupo anterior. La ventaja que presentan es que se absorben y comienza a ejercer su efecto en menos tiempo que las sulfonilureas, consiguen su acción en 30 minutos.

Estos medicamentos están indicados en pacientes con DM tipo 2 con hiperglucemia postprandial intensa.

El riesgo de sufrir hipoglucemia como efecto adverso se reduce significativamente en estos fármacos con respecto a las sulfonilureas. Pueden dar lugar a un incremento de las trasaminasas que obligaría a realizar pruebas de la función hepática periódicamente.

Biguanidas

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La metformina y la butformina son los agentes más utilizados dentro de esta agrupación de fármacos. Estos fármacos disminuyen los niveles de glucemia sin actuar sobre las células β pancreáticas.

Su efecto se debe a que reducen lo gluconeogénesis hepática (síntesis hepática de glucosa), reduce la glucogenólisis (ruptura de las moléculas de glucógeno almacenadas para obtener glucosa) en menor grado, potencia los efectos de la insulina en tejido adiposo y muscular y disminuye la absorción intestinal de glucosa.

Las biguanidas están indicadas en el tratamento de DM tipo 2 que no mejora con dieta ni ejercicio. También está indicada cuando esta enfermedad aparece asociada a obesidad. La biodisponibilidad oral de estos fármacos está en torno al 50-60% y se  excretan de forma activa por el riñón.

Una gran ventaja que poseen las biguanidas es que no entrañan riesgo de hipoglucemia ya que no estimulan la secreción de insulina. Los efectos adversos que se observan con mayor frecuencia son distensión abdominal, nauseas y vómitos.

Inhibidores de las α-glucosilasas

Dentro de este grupo se utilizan la acarbosa y el miglitol. Actúan inhibiendo las α-glucosilasas a nivel intestinal, por lo que retrasan impiden la transformación de hidratos de carbono complejos en simples dificultando así su absorción.

El principal problema que supone la utilización de estos fármacos es que los hidratos de carbono complejos llegan al intestino grueso dónde fermentan causando diarrea y flatulencias.

diarrea flatulencias

La acarbosa prácticamente no se absorbe y es degradada por las bacterias intestinales. El miglitol se absorbe bien y se elimina por vía renal sin sufrir modificaciones, además se excreta por leche materna por lo que está contraindicado durante la lactancia.

Están indicados en DM tipo 2 solos o asociados a otros hipoglucemiantes. Son especialmente útiles en pacientes con hiperglucemia posprandial intensa.

A parte de los efectos adversos comentados anteriormente, también se han observado incrementos significativos de los niveles e transaminasas con su uso a dosis elevadas. En monoterapia no producen hipoglucemia.

Glitazonas

Las glitazonas son agonistas del receptor PPARγ y reducen la glucemia basal y posprandial al estimular la captación periférica de glucosa, inhibir la gluconeogénesis hepática, y estimular la acumulación de glucógeno.

También incrementan la síntesis del transportador GLUT4 y su translocación a la membrana tanto en tejido adiposo como muscular. Estos fármacos están indicados en DM tipo 2 y habitualmente se utilizan asociados a otros tratamientos. Las más conocidas son la rosiglitazona y la pioglitazona.

Inhibidores de la dipeptil peptidasa-4

Actúan inhibiendo la enzima dipeptil peptidasa-4, que es la encargada de destruir el GLP-1, que es una incretina que estimula la secreción de insulina. La sitagliptina y la vidagliptina son dos de los fármacos pertenecientes a este grupo.

Presentan un riesgo bajo de provocar hipoglucemia y se utilizan a menudo en combinación con otros fármacos.

Análogos de los receptores del GLP-1

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Estos fármacos actúan imitando la acción del GLP-1 pero la duración de su efecto es mucho más prolongada,  por lo que consiguen un incremento de la secreción de insulina más prolongado. Se administran por vía subcutánea y destacan la liraglutida y a la exenatida.

Inhibidores del SGTL-2

SGTL-2 es un cotransportador de sodio y glucosa a nivel renal. Estos fármacos deben su acción farmacológica a la inhibición de estos receptores y por tanto de la reabsorción de glucosa a nivel de la nefrona. Como consecuencia se consigue expulsar la glucosa por la orina.

El más utilizado es la dapaglifozina. Debido a una mayor presencia de glucosa en orina, el consumo de estos fármacos puede acentuar la presencia de infecciones del tracto urinario. A su vez está desaconsejado en pacientes con problemas renales.

  1. Velélazquez: Farmacología Básica y Clínica.                                                                                                                       Lorenzo P., Moreno A., Leza J.C., Lizasoain I., Moro M.A.
  2.  Inhibidores de la dipeptidil peptidasa-4: farmacodinamia, farmacocinética y seguridad                                       Di Girolamo G., Tamez Peña A.L., Tamez Pérez H.E.,